En Negro y Negro

Con esta entrevista a la joven fotógrafa Agnes Essonti, Rubén H. Bermúdez comienza su serie ‘En Negro y Negro’ sobre fotógrafos que centran sus proyectos en la representación de la negritud.

De madre andaluza y padre camerunés, creció en un ámbito multicultural que según reconoce influyó en su desarrollo personal y artístico. Agnes Essonti estudió Artes y Diseño en la Escola Massana de Barcelona y más tarde se graduó en Fotografía en el año y medio que pasó en Londres. Lleva trabajando 7 años como fotógrafa y diseñadora gráfica. Es community manager de la revista mexicana Folk Hand y es la directora creativa de 8696 Editorial. También colabora en One of Those People y es editora en The Melanink Files.

Su trabajo más personal, el que nos da pie a esta entrevista, gira alrededor de una búsqueda de sí misma donde explora su condición de mujer negra. Agnes Essonti (Barcelona, 1996) es joven, transmite fuerza y piensa siempre antes de responder.

Agnes, ¿cómo son tus primeros pasos con la fotografía?

Empecé con 12 años. Al principio hacía retratos a los colegas, incluso en una ocasión llegué a cobrar un kebap a cambio de unas fotos. Luego hice alguna boda, probé en la moda y empecé a cobrar dinero. Pero sentía que no podía destacar en esa fotografía, sentía que tenía que trabajar más sobre mí, sobre quién era yo. Y así es como empecé a hacer lo que hago ahora.

¿Qué es lo que haces ahora?

Hablo sobre mí y como mi negritud es una parte tan importante de mí que casi todo mi trabajo gira alrededor de este concepto. Digamos que estoy buscando quién soy a través de la fotografía. Todo lo que hago, ya sea ilustración, collage, diseño 3D o hasta la escritura, me ayuda a conocerme.

Utilizas el término negritud, un cocepto al que en España no están muy acostumbrados a escuchar, ¿en qué consiste?

Es algo bastante complejo. Es un sentimiento. Pero tampoco es algo únicamente personal, sino que es compartido; un sentimiento que compartimos muchos. Como dices, aquí en España se habla muy poco de negritud y le suena raro a todo el mundo. Pero la negritud es parte de nosotros, es quiénes somos, de dónde venimos, es nuestra historia, es que nos toquen el pelo por la calle, es todo. Tanto mi negritud como mi africanidad es algo que se ve en todo. No sé, aunque haya nacido y crecido aquí, hay cosas que se llevan dentro y salen a la luz tanto en cómo cocinas, como en los temas de los que hablas, incluso en cómo haces fotos.

Dices que te buscas a ti misma en las fotos…

Yo creo que sí, porque desde que empecé esto, lo que podríamos llamar mi proyecto de exploración personal, me conozco mucho más y soy más consciente de quién soy. Al verme a mi y a mi padre, que somos negros, una piensa que no es de aquí…

Pero tú eres de aquí, ¿o no?

Sí y no. Ese también es el problema de los mestizos como yo, como que no eres de ningún sitio. Es como si necesitara que alguien inventara un país para mí.

Al ser mestiza, ¿no te dicen que tú no eres negra o te llaman medio negra?

Sí, mi madre sobre todo. Me dice que por qué digo esas cosas, que yo no soy negra. Pero yo tengo claro que soy negra. No me gusta separar a los mestizos de los negros. La gente sí lo hace. Curiosamente, aquí soy negra, en Camerún soy blanca. Eso es que algo falla. Claro que, si me comparo con un senegalés, no hemos sufrido lo mismo, es distinto. He nacido aquí y quieras o no, aunque seamos negros y hayamos vivido ciertas discriminaciones, somos más de aquí que el que acaba de llegar. Y los africanos te lo hacen ver, algunos de ellos se sienten como más puros.

¿Eso cómo te sienta?

Pues me molesta, la verdad. Porque yo me siento más africana que nadie. Cuando voy a Camerún estoy en mi casa.

Al ver tu trabajo me sentí muy identificado. ¿Tú también tienes miedos a las reacciones?

Supongo que lo que más miedo me da es qué piensen los blancos. Muchos se toman como un ataque el hecho de hablar de negritud. Es como que entienden que te estás separando de ellos. Como cuando hablas con alguien y le dices “un blanco me ha dicho…”. El hecho de señalar que son blancos se lo toman mal. Hay algo que nos distingue y eso hay que hablarlo.

Defines tu fotografía como política, ¿crees que podemos transformar la realidad con nuestras fotografías?

Creo que sí, totalmente. El arte que hago es mi aportación al activismo, yo no voy a salir a hablar en un congreso. Mis fotos cuentan bastante lo que pienso y de alguna manera intento que ayuden. Por eso trato temas como la belleza, las mujeres, el blanqueamiento de la piel o el pelo, porque creo que son temas de los que hay concienciar mucho.

¿No crees que con la fotografía, al final, nos estamos dirigiendo a una pequeña parte de la población que es blanca y con alto poder adquisitivo?

No sé, yo siempre pienso que todo lo que hago al final lo va a consumir el público blanco, pero también que es para mis hermanos y hermanas. Lo hago para concienciar a la gente. Aunque supongo que también depende de dónde mueves tu trabajo. Es verdad que, cuando quieres presentarlo a un concurso, ya sabes que el comprador, el jurado, es blanco, es complicado.

Una vez otro artista negro me preguntó cómo diferenciaría mis fotos de las de un blanco al entrar en un museo. Más allá de la intencionalidad, ¿que armas tienes para tener un discurso propio?

Creo que por eso mismo casi todo es autorretrato. Hablo de mí, no de todos los negros. Sería demasiado amplio, como hablar de África en general. Supongo que ése es el gran conflicto a la hora de fotografiar negros.

Cuando estás en Camerún, ¿te asusta repetir códigos coloniales tan propios de la fotografía?

En parte sí. A ver, me gusta hacer fotos y suelo llevar la cámara siempre. Pero sacarla de la mochila ya es más complicado. Mmm, no sé… Es que es realmente complicado. La gente se siente atacada cuando les haces fotos y yo tampoco quiero relacionarme como si fuese un antropólogo o algo así. Yo voy allí, es mi casa, es África. Yo siento que es mi sitio, esto debería darme la autoridad para hacer las fotos que quiera como cualquier otro fotógrafo africano que las hace.

Pero es que ese otro fotógrafo africano puede estar haciendo las cosas como el antropólogo o el colono del que te quieres alejar. Como pensadores de imágenes, ¿no crees que es nuestra responsabilidad dar una respuesta?

Sí, creo que es así, pienso en ello mucho y es muy difícil encontrar respuestas.

Tienes un blog, Nka-kunde

‘Nka-kunde’ en lengua bassa significa liberación hacia la independencia. Lo llamé así porque creo que para cualquier liberación política primero tienes que liberarte a ti mismo y pensarte a ti mismo. La educación que recibimos aquí tiene una visión eurocéntrica y nos faltan cosas de negros. Por eso escribo, es una forma de llegar más a la gente. Lo afro se conoce poco. Supongo que habrá mucha gente que no entenderá mis fotos, que verá una peluca y una crema de aclarar y no entenderá de lo que hablo. Es que incluso películas como ‘Django’, que trata la esclavitud, están hechas por blancos.

Siendo así, será complicado encontrar referentes.

Claro, me encanta Eggleston, que es genial, pero apenas conozco fotógrafas negras más allá de las clásicas como Lorna Simpson o Carrie Mae Weems. También me interesa el cine de Ousmane Sembene o Djibril Diop Mambéty. Son cosas que he de investigar y que no enseñan en la escuela.

Y en el contexto afroespañol, ¿qué encuentras?

Es que la afroespañolidad es muy nueva para mí. Supongo que cuando era pequeña no tenia a quien mirar. Miraba a Beyonce, a 50 Cent, ¿no? Quizá ahora en el panorama fotográfico encuentro cosas. Estás tú, está Angelica Dass, que es brasileña pero trabaja mucho aquí. Nos tenemos que ir encontrado.

Háblanos de tu pelo, ¿qué significa para ti?

Yo creo que es una de las claves de la negritud. Es nuestro pelo, lo tenemos así y nadie más lo tiene así, es algo que nos hace ser negros porque los negros tenemos pelo de negros. Amo mi pelo, lo reivindico porque soy negra y porque tenemos de alguna forma que amar y abrazar lo que somos. Si es mi pelo y es el que es, ¿para que me lo voy a alisar? Es tu pelo, ¿por qué vas a cambiarlo?

Hay gente que lo compara con quienes toman el sol.

Es totalmente distinto. Si sales a la calle te da el sol, ya está, pasa porque tiene que pasar. Y si vas a rayos uva no es algo permanente, mientras que un blanqueador es un químico muy fuerte que te destruye la melanina de la piel. Yo creo que si tienes la suerte de tener más melanina en la piel, pues quiérete o jódete con ello.

Agnes, y tú, ¿por qué eres negra?

Al vivir con mi padre no me veía distinta a los demás, simplemente era. El problema fue cuando mi padre se fue y solo me veía con blancos, empecé a entender que era distinta, todos, todos eran blancos y simplemente me di cuenta: no me parezco a ellos. Va más allá del color de la piel, es mucho una construcción social, te dicen que eres negro y por eso en parte eres negro.

¿Te veremos en el en 2016?

¡Ojalá! Ojalá nos veamos allí Rubén.

Agnes Essonti

Agnes Essonti. ©Rubén H. Bermúdez