Comienza el año y, con él, la temporada de visionados. Hace poco salió la convocatoria de Descubrimientos PHE17, pero hay muchos más y de todo tipo. Más o menos caros, más o menos informales o selectivos, raro es el festival que no los incluye. En cualquier caso, son una ocasión para dar a conocer tu trabajo. Y para que no desaproveches la oportunidad, Magdalena Ramírez te da las claves para triunfar y lucirte.

Estamos ya en la rampa de salida para los concursos del 2017 y empiezan las selecciones para entrar entre los agraciados que exponen en festivales, encuentros y demás. ¿Sabes cómo preparar y prepararte para un visionado? Parece sencillo y quizá no lo es tanto… Un amigo fotógrafo dice que el 99% de los que van a un visionado no consiguen ni un 1% de sus aspiraciones. Los visionadores no son un hada buena al que se le piden deseos: son personas que juzgan tu trabajo.

Ahora que para todo se ha de pagar una cuota de inscripción y los fotógrafos no andamos precisamente boyantes de euros, el presentarse o no a un visionado puede ser aquello que nos ayude a dar un impulso a nuestra carrera. O para adquirir experiencia. Vamos a haceros una serie de sugerencias que os pueden ser útiles para que tengáis una parte del trabajo de mentalización y selección medio hecho.

1.- ¿Qué quiero obtener?

Parece una perogrullada, pero hay que tener muy claro a qué vas a un visionado y qué puedes ofrecer para poder sacarle partido. Has de tener en cuenta que se van a presentar muchos fotógrafos y muchos trabajos; los visionadores tienen un tiempo limitado para estar contigo. Es agotador.

Plantéate bien qué quieres para presentarte a según qué visionados en relación a tu trabajo:

  • Que me seleccionen porque tengo un gran trabajo.
  • Quiero opiniones para mejorar un buen trabajo que se me ha quedado en “punto muerto”.
  • Hacer contactos. Buscar una editorial, publicar en una revista, conocer a un comisario…

2.- ¿Qué presento?

Está claro que no puedes ir con todos tus trabajos a no ser que lleves años currándote uno solo y ése es el que presentas. Recuerda que tienes sólo 20 minutos (es el tiempo habitual) para explicarle a una persona que no sabe nada de tu trabajo y tu trayectoria (que llevas 3 años con uno, compaginándolo con otros dos en distintas fases de desarrollo, por ejemplo).

Selecciona el más completo y, como mucho y si te da tiempo, el que tengas dudas para continuar, para obtener una opinión.

No tengas miedo de eliminar fotos que quizá te gusten mucho pero no cuadran con el conjunto del trabajo. Haz una preselección con algún amigo de confianza, que conozca tu proyecto pero no lo haya seguido día a día. Te permitirá “alejarte” y darle perspectiva.

© Roberto Villalón

3.- ¿Cómo lo presento?

Es desaconsejable ir con un porfolio y, además, un ordenador, tus fotos en veinte plataformas (flick, Instagram, tu web, etc.). Vas a perder el tiempo y se lo harás perder a los visonadores.

Si tu formato es un libro, una maqueta más o menos adecuada (que no vaya perdiendo pliegos, que no sea muy grande y bien impresa).

Si lo que quieres es exponer o publicar en revista, un porfolio con copias de buena calidad y una idea de secuencia o su presentación en pared.

Presentarse con el último modelo del “pero mordío” (léase Mac en el diccionario de Cienojetes) o portátil de cualquier marca no es muy útil: no se ven igual las fotos, el visionador está frente a ti, no a tu lado, así que le vas a explicar incómodamente tu trabajo (parece una estupidez, pero un visionado en condiciones agradables es bueno para visionadores y para fotógrafos). Importante llevar tu tarjeta con tu web, donde podrá ver tu trabajo con tranquilidad tras el encuentro.

No hay que engañarse tampoco con lujos en las presentaciones. Hay que ser consciente de que es una selección, no el final del recorrido. No perdamos dinero en cosas que se puedan interpretar como un bonito envoltorio de humo.

Y recuerda: tienes poco tiempo, dosifícalo. Tienes que explicar tu proyecto, pero no olvides que tus visionadores también tienen que hablar. Estás ahí para que te orienten y te den su visión, o te hagan preguntas. Si sólo hablas tú, no aprenderás nada.

4.- ¿Quién está en la lista de visionadores?

Es fundamental estudiar la lista de posibles visionadores y, mejor aún, si te permite seleccionar los que juzgarán tu trabajo. Todo depende, claro, de lo que quieras obtener. No sirve de nada que sean todos “amiguetes” o que conozcan demasiado bien tu trabajo; quizá te puedan seleccionar pero si no tienes algo muy redondo, no pasa el listón y no te aporta nada.

Selecciona a personas que te den otros puntos de vista, que realicen otro tipo de fotografía: si son buenos profesionales te abrirán la mente y la mirada. Si presentas una maqueta, un editor ha de estar necesariamente en tu lista. Si tu trabajo es irregular también te ayudará a darle cohesión.

Lleva un buen trabajo aunque lo único que quieras son contactos: ellos están trabajando y no perdiendo el tiempo; pasarán de ti en el futuro si no les ha causado buena impresión tu trabajo.

5.- ¿Cómo me presento?

Estamos hablando de imágenes y hay que dar una buena imagen.

  • Tarjetas con nombre, e-mail y web.
  • Sé cordial y educado pero sin “pachanguitas” ni con los amiguetes: están juzgando(te).
  • Si tienes problemas de idioma, la organización quizá disponga de un traductor; si no, llévate escrito en inglés una breve introducción a tu trabajo.
  • Sé humilde pero claro. Es mejor una buena crítica que una insulsa palmadita en la espalda.

6.- Mantener el contacto.

Un visionador casi seguro que no te va a dar cabida en una revista, no te propondrá para una exposición o te editará tu trabajo; pero sí puede servirte de guía para mejorar tus fotos o puedes recurrir a ellos cuando tengas una duda específica. Importante llevarse una buena pila de tarjetas tuyas y terminar con otra buena pila de tarjetas del resto de asistentes.

© Roberto Villalón