Foto Sauvage

‘Aquellos que esperan’ es el nombre de un proyecto que nació en Orcasur y fue galardonado con la Beca Fotopres de la Caixa. Pero no se quedó ahí, tras la exposición y un primer fotolibro, dio también nombre al colectivo capitaneado por Borja Larrondo y Diego Sánchez, y los llevó a La Courneuve. La “ciudad comuna” al norte de Francia, como el barrio madrileño, también está habitada por lo desheredados, los que sólo pueden esperar, no se sabe bien qué. Goyo Villasevil vuelve con su serie de autores cuya obra ha transformado sus biografías con esta entrevista a los AQE, un proyecto, como la vida, en progreso.

El problema de los que viven esperando un cambio aparece cuando caen en el olvido de aquellos que pueden, y probablemente deben, provocarlo. Una situación real a niveles urbanísticos y sociales que se repite a nivel global. La misma vergüenza, en diferentes idiomas.

Este es el núcleo conceptual de Aquellos Que Esperan (AQE a partir de ahora), un proyecto colectivo in progress, e inicialmente fotográfico que, al menos, ya ha cambiado algo: la vida de sus componentes. Un grupo de fotógrafos, urbanistas, diseñadores y teóricos que ocupan sus mentes y sus lentes en desentramar esas rutinas urbanísticas que se repiten por todo el globo con el único objetivo de segregar a ciertas comunidades que no son cómodas para el orden establecido.

Borja Larrondo (izquierda) y Diego Sánchez (derecha)

Fotografían grupos de personas (y su entorno) establecidos en barrios pensados por urbanistas titulados con el único objetivo de generar comunidades que se mantengan aisladas de las zonas de negocio y que, de esa forma, no molesten con su presencia en lugares donde no van a ser bienvenidos. Eso sí, siempre y cuando ese lugar donde están asentados no pueda ser aprovechado para ser monetizado, ya que en ese caso serán desplazados para, ahora sí, generar nuevo negocio con esos terrenos de los que son extirpados.

Una situación analizada por un grupo de fotógrafos que sintieron una fuerte responsabilidad hacia los individuos que viven esperando que algo ocurra en uno de los barrios olvidados de Madrid, Orcasur, y que desde entonces, han perseguido este fenómeno urbanístico en otras urbes, como París. En el instante en que estos fotógrafos tomaron la primera foto de lo que ocurría (o no) en este barrio, aceptaron también la responsabilidad que suponía haber puesto los pies, y sus ojos, allí.

El núcleo fuerte del colectivo Aquellos Que Esperan son Diego Sánchez y Borja Larrondo, y el proyecto se ha materializado por el momento en dos derivas, una en Madrid y otra en París, que han sido expuestas en esas ciudades a la vez que en Barcelona y Zaragoza. Además existen por ahora dos publicaciones, que recogen el trabajo realizado en ambas ciudades.

Diego Sánchez nos cuenta cómo empezó todo:

AQE comienza mientras estudiábamos un máster en EFTI, como una necesidad que teníamos de hacer fotos. Empezamos a ir a Orcasur porque así, de rebote, vimos un reportaje en “Periodismo Humano” sobre Pilar Aural y la asociación El pato Amarillo. Un día, con otro compañero, Borja y yo nos acercamos por allí y así echó a andar la bicicleta . Fuimos un día, hicimos migas con aquella señora, y a partir de ahí empezamos a ir asiduamente. Sin darnos cuenta habíamos pasado un año entero tomando fotos de este lugar y sus habitantes.

Le da la réplica Borja Larrondo:

Cuando nos metimos en el máster teníamos una idea inamovible en la cabeza de que el trabajo fotográfico reside en el fotoperiodismo: bélico, social… de crisis, de penurias y conflictos. Haciendo el máster en Madrid, y sin poder invertir dinero en viajar, buscamos otros tipos de conflictos, y así es como llegamos a Orcasur.

Imagen incluida en ‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’.

Lo más impactante de este proyecto fotográfico es que os cambió la vida. De una visión amateur, de estudiante de lo que significa ser fotógrafo, vuestras vidas personales y profesionales se vieron marcadas para siempre por lo que fotografiasteis en Orcasur… Llegasteis a estableceros y quedaros allí a vivir.

Diego: Hay una mutación, el proyecto se transforma durante su creación. En el momento inicial hay una intención de hacer una búsqueda estética en un suburbio, en un barrio, y un tema que puede ser sensible socialmente y que se encuentra ligado a la prensa diaria. Pero luego surgió un despertar… En primer lugar que en el barrio vas descubriendo historias personales, vas descubriendo gente y sensibilizándote. Vas mimetizándote con la población local. Y en segundo lugar, el conocimiento que nos fue aportando el máster . Para que ese cambio sucediera fue muy importante el contacto con un mundo más artístico que llegó con el paso del tiempo. Fuimos abriendo nuestra mente y fuimos descubriendo lo que artísticamente la fotografía puede ofrecer.

Borja: Al cabo de los meses cambian las preguntas. Nos olvidamos del público y empezamos a hacernos preguntas y lo que comenzó casi como un ejercicio se convirtió en un proyecto artístico de investigación que nos hizo descubrir lo interesante de ciertos temas que, a priori, no nos habíamos planteado. Ocurrió con temas como el urbanismo. Al final se ha convertido en algo más que un dinosaurio de imágenes y textos que puede servir como material de estudio a personas que quieran investigar sobre las características fundamentales del barrio de Orcasur. Por todo ello, terminamos dejando de lado la estética, y dejamos de pensar en las personas que pudieran ser el público de estas imágenes, para pasar a hacer un análisis a fondo de estos lugares.

Orcasur. La Iglesia Rota. © AQE

De alguna forma el barrio y sus habitantes os atrapa. Podríais haber hecho unas cuantas fotos y haber salido de allí sin más. Pero decidisteis que debíais profundizar…

Diego: Orcasur es como una especie de despensa de noticias para los medios. Es un sitio en el que cuando estás allí aparentemente no pasa nada. Las cosas están pasando, o los medios de comunicación se encargan de hacer saber que pasan, pero mientras estás allí no lo ves. Y de repente te das cuenta de que esa realidad te ha atrapado. Se trata de un bucle y no terminas de saber porqué estás ahí. Piensas: “No sé porqué estoy aquí, no me quiero ir, y cuando me voy, todo el rato pienso en volver de nuevo”.

Borja: Yo creo que ocurre simplemente por las relaciones personales que se generan y las relaciones experienciales con el propio lugar y el entorno. Acabas atrapado. No es que busques generar una denuncia social con tu trabajo, es más que pasas a sentir que formas parte de ese espacio y de esa colectividad. Perteneces a ese grupo, y a la vez el grupo te pertenece. La maduración que vivimos creando AQE nos ha acompañado siempre después en los siguientes proyectos, pero también a la épica con la que vivimos cada uno de nuestros días.

Imagen incluida en ‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’.

¿Qué hay en Orcasur para que os hayáis dejado adoptar por un espacio tan difícil social y urbanísticamente hablando, cuando la mayoría de la gente habría salido corriendo?

Diego: Se van acumulando muchas cosas. Sobre todo preguntas. ¿Por qué los pisos no tienen ventanas al parque o por qué ese parque separa estas dos zonas? ¿Por qué la vía del tren está ahí, y por allí hay una autopista y aquí hay un centro comercial que nos están aislando de aquel otro barrio? Son reflexiones que la gente va haciendo y que tú las vas constatando porque vas leyendo estudios, investigando.

Además, vas poco a poco comenzando a experimentar cómo esa pequeña población es estigmatizada y la situación de exclusión social de sus habitantes envuelve la zona a los ojos de los que la ven desde fuera con una sensación de lástima, de pobreza, y de misericordia. Todo esto junto crea un cóctel que hace que te comprometas con la colectividad y no salgas corriendo.

Pilar Aural retratada por Aquellos Que Esperan

En nuestro caso hubo un condicionante importantísimo que fue encontrar a Pilar Aural. Ella desde el primer momento también nos adoptó. La vida le dio un palo muy grande con uno de sus hijos y eso hizo que ella vea reflejado a su hijo en los jóvenes como nosotros. Ella nos abrió todas las puertas.

Borja: Hay una especie de pulso con el barrio. El primer año íbamos de vez en cuando, tomábamos fotos y volvíamos a nuestras casas y seguíamos con nuestras vidas. Éramos turistas. Pero cuando empiezas a investigar, a hablar con la gente y te empiezas a preguntar, empieza a girar la rueda y empiezas a también cambia tu método de acercamiento al lenguaje fotográfico. Cambias las dinámicas y abordas la fotografía con otros tiempos, con otra intención. Nos pasó el segundo año en Orcasur, durante el cual nos trasladamos a vivir allí, y nos ha pasado más recientemente en París.

Imagen incluida en ‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’.

¿Habéis notado que hay evolución en los resultados fotográficos desde los primeros meses donde erais fotógrafos “externos” a cuando pasasteis a formar parte de la comunidad?

Borja: La veracidad

Diego: Nos acercamos a Orcasur queriendo llegar a hacer las fotos de Alec Soth o Stephen Shore. Fotones. Retratos. Plantar la cámara de placas y que esas miradas te transmitan todo.

Y en los primeros momentos estás muy nervioso, tienes miedo, no te atreves a hacer fotos robadas, te vuelves a casa pensando que tienes una que mola y cuando las revisas ves que no es buena…que probablemente tendrías que haber esperado un poco más… Pero según va pasando el tiempo el miedo va desapareciendo. Y vas consiguiendo más veracidad. Y aunque las fotos no se parecen en nada a aquellos referentes con los que te lanzaste a la calle, te das cuenta que sí que llegas a plasmar lo que realmente estás viviendo. Dormimos allí, comemos allí, vivimos allí, y pasamos las 24 horas del día con una cámara sin estar pendientes de ella, y finalmente conseguimos un buen número de fotos que reflejan perfectamente la experiencia que hemos vivido. Y sirve perfectamente para hacer una evaluación de lo que fue nuestra evolución personal desde que entramos en Orcasur hasta que salimos.

Imagen incluida en ‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’.

Borja: Toda esa documentación resultante la llamamos Maraña y comprende todo el grueso fotográfico obtenido tras dos años de trabajo. Forma parte de un sistema de trabajo que hemos bautizado como Multilínea: muchas líneas de trabajo (personas, temas, sensaciones…) que se van cruzando. No hay un único tema sino que cada foto puede ser incluida en varias líneas. De tal forma que este proyecto no se puede cerrar, es un trabajo aún abierto y eso le confiere también un carácter acumulativo y no excluyente. En cualquier caso, sí que se pueden encontrar dos grandes bloques de fotos. Unas más estéticas que se preparan y se ejecutan de forma controlada, y otra línea acumulativa y documental que es el día a día de nuestra experiencia en Orcasur y que sería la Maraña. En este segundo plano dejas de lado toda influencia externa para prestar tu visión a la veracidad. Es lo único que cuenta.

Llega un momento en que debido a la relación que llegas a tener con las personas, sabes que no estás robando la fotografía. Incluso muchas de las fotografías incluidas en la Maraña son fotografías aportadas por los habitantes del espacio. Ellos nos las hacían llegar. Y han pasado a formar parte del archivo. Todo suma. Tenemos hasta cintas VHS encontradas en la basura y que han sido digitalizadas. Nosotros junto al estudio de diseño somos los que ordenamos ese catálogo.

Imagen incluida en ‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’.

Parte de lo bonito de nuestro proyecto es que cuando hemos repartido fotos entre los habitantes del barrio, o cuando visitaron la exposición, siempre se han sentido reflejados y para ellos no hay una estafa, no hay daño. La otra parte importante es el pulso que te da este territorio que te permite mantener la calma y no caer en el mero bodegón o el paisaje estético de coche calcinado. De hecho, la parte del Burger King del libro precisamente habla de cómo se busca muchas veces por parte de los media el crear una imagen que sea espectáculo sin temor a estar retorciendo la realidad. En ese Burger King , en el que no pasa nada habitualmente, nosotros quisimos plasmar lo que el espectador espera ver de Orcasur. Quisimos representar el prejuicio, la relación entre lo que ocurre en realidad, lo que muestran los mass media y como el espectador encaja esa información.

Así que hay series que surgen de las preguntas que nos hacemos a raíz de nuestra experiencia in situ , y que están más pensadas, y hay otras series que forman parte de ese mapeado masivo y documental que hacemos en nuestro día a día. Muchas veces esas fotos rápidas también son el origen de nuevas preguntas y sus posteriores respuestas en forma de fotografías.

‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’

Maraña, multilínea y acumulativo son los conceptos que definen la materialización física del proyecto en el primer volumen ‘AQUELLOS QUE ESPERAN, VOL. 1: ASÍ NACE LA ESPERA’ (Autoeditado) . Es por tanto una formalización honesta de lo que supuso el proyecto para los fotógrafos, pero el resultado es ciertamente espectacular. Y es que el producto editorial de AQE ha sido, desde luego, uno de los puntos fuertes del proyecto, aunque muchos vieron en el resultado final un fotolibro que transgredía las normas que se le suponen a un libro de fotografía; seguramente por no querer entender las motivaciones de este trabajo editorial. ¿Cuánto hay de experiencia física, de rasgadura vital, de búsqueda y de responder preguntas difíciles de plantear en vuestro libro? ¿Es la labor de los diseñadores importante en el resultado?

Diego: La aportación de los diseñadores es efectivamente una pieza ultra fundamental a la hora de comprender el libro. El proyecto es una maraña , y el libro es una maraña porque lo que nosotros, los fotógrafos, teníamos en la cabeza también era una maraña . Pero llegó el momento de organizar y editar toda esa maraña para ver por dónde estaba la salida. Para esto era básica la visión de alguien que, aunque conocía el proyecto de refilón, pudiera, partiendo de una mente limpia, interpretar todas nuestras ideas. Ahí es donde entraron Dani Fuente y Pablo Mariné (Koln St.) que se han implicado hasta el día de hoy y forman parte del colectivo AQE.

Borja: De hecho la experiencia que tuvimos con ellos fue tan buena que se mantiene a día de hoy. Se mantuvo en el proyecto francés y AQE no sería lo mismo sin su aportación.

‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’

Hablemos entonces del equipo. ¿Quién forma parte del colectivo?

Diego: Nosotros siempre decimos que AQE es un proyecto colectivo y abierto, y es porque somos un grupo y además estamos abiertos a nuevas participaciones. No sólo dentro del mundo de la imagen o la fotografía sino personas que vienen de otras disciplinas como la documentación, la sociología o la antropología y se quieran unir. Personas que puedan aportar una interpretación complementaria y diferente de las aportaciones fotográficas que podamos aportar nosotros. Es como hacer un gran monstruo informativo que documente aquellas zonas urbanísticas concretas, y para eso no hay que quedarse solo con la fotografía. Por ejemplo, sería genial que algún escritor quisiera vivir la experiencia y añadirla en forma de texto a lo que ya es AQE.

Borja: Por eso somos un colectivo multiformato. Si te fijas en la caja en la que se encuentra el libro, no hay escrito el nombre de ningún autor. Lo importante no es ese “autor”, sino el proyecto. Ahora mismo estamos nosotros dos como “caras visibles”, somos los que nos llevamos las balas, pero el proyecto tiene un montón de gente detrás que lo hace posible. Actualmente somos cinco, pero cuando hay producción en el estudio hemos llegado a ser diez personas.

‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’

Uno de los elementos experienciales básicos de la publicación es el hermetismo. ¿Se trata de traducir ese hermetismo que hay que romper para llegar a una población tan maleada como la de los barrios que os interesan?

Borja: Hay que rasgar, hay que romper. Hay que querer conocer.

Diego: El tener que romper la caja para abrirla, es básico en la experiencia de lectura. Es la sorpresa. El precio también influye y está consensuado. Un libro que cuesta 120 euros y que hay que romperlo para disfrutarlo, y que va a quedar roto para toda la vida, hace que sólo unos pocos acepten el reto de comprarlo. Son pocos los que le echan esa pequeña muestra de valor, y después, hay que romper más cosas. Dentro hay que romper más. Es como echarse pa’lante y decidir que te vas a meter en Orcasur de lleno.

‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’

Borja: El hecho de que haya que romperlo no es gratuito. En nuestro caso es la forma de trasladar un hecho experiencial. Cuando nosotros fuimos por primera vez al barrio, lo hacíamos con una libreta totalmente vacía, limpia, impoluta. Según nos metimos en el barrio las libretas acabaron rasgadas, llenas de papeles semidestruidos… Si te compras el libro pero no lo rajas, no lo rompes, tendrás una visión superficial, de turista. En el momento en que empiezas a romper todo, es cuando realmente estás decidiendo qué quieres saber.

Un día a lo mejor rompiendo una página encuentras algo que no habías descubierto antes y ese puede ser el origen que te da pie a seguir indagando y a seguir tirando de las líneas de trabajo. En sí hay una parte del libro que habla de nuestra experiencia y para nosotros se ha plasmado así.

¿Cómo fue la respuestas del público? El libro, desde mi punto de vista, fue criticado en algunos casos de forma injusta por personas que no quisieron profundizar en el trabajo.

Diego: Hemos llevado las críticas bien porque no dejan de ser opiniones personales. No podemos pretender que le guste a todo el mundo ni que todo el mundo comprenda los pasos previos para llegar hasta ese resultado. Porque incluso dentro de la fotografía hay gente que no comulga con este método de trabajo, ni con nuestra estética.

Borja: Nos ha pasado con el libro, pero también con las exposiciones. Nosotros no es que quisiéramos hacer la madre de todos los libros, sino que el resultado al que llegamos fue este tras preguntarnos cómo podríamos ordenar, editar y comunicar de la mejor forma posible el proyecto. Y por ello no nos valía con un fanzine, ni con un libro de fotografía al uso. No hay una pretensión más allá que la de tener un dossier que nos permita hablar del barrio -Orcasur- de la mejor forma posible. Hemos tenido discusiones, incluso en las exposiciones del proyecto, porque la gente llegaba a ellas, las observaba desde fuera y no escarbaba. Se quedaban en la superficie del proyecto y el hecho de no entender nada nos lo recriminaban a nosotros cuando lo que realmente ocurría era una falta de interés por su parte. Vivimos un momento actual en el que la sociedad quiere que le den todo mascado y de consumo rápido. Nosotros llevamos 4 años trabajando en este proyecto y no debe ser destruido tras una visualización superficial. Hay que digerirlo. Lo que sí que queremos es eso, dar la información de manera diferente a como lo hacen los medios de comunicación. Nuestras expos no son las 15 fotos al uso. Van más allá.

Vista de la exposición ‘Aquellos Que Esperan’ en CaixaForum Zaragoza

Diego: Hubo mucha gente que nos dijo: “¿Que esto no se puede publicar en un libro de fotos al uso? Eso será porque lo dices tú…” y yo les digo que efectivamente no se puede desde el momento en que un formato estándar no es capaz de transmitir lo que nosotros queríamos narrar y la forma de hacerlo. No nos sale transmitir lo que hemos vivido en un libro con tapa dura y con 200 páginas. El corazón nos decía que no podía ser así. Teníamos que trasladar las fases que vivimos allí y queríamos que fueran independientes. Por eso se hizo así. Fundamentalmente lo que nosotros quisimos hacer es un dossier. Es cierto que está organizado de una forma peculiar, pero no quisimos llegar al publico masivo, ya que además sólo hay 100 copias y con una distribución muy limitada. Sólo se han puesto a la venta 30 unidades.

‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’ expuesto en 2016 en CaixaForum Zaragoza

Borja: Además, está hecho en la cocina de casa, literal. y con la única intención de ser fieles y veraces con el proyecto fotográfico, pasándolo a un proyecto editorial. Son diferentes experiencias, que son acumulativas. El proyecto además no está cerrado y va creciendo. Comenzó con una exposición en España, después un libro, luego otra expo en Francia y otro libro… y estamos trabajando en crear un proyecto documental web que recoja todo lo que se nos queda fuera. Algo que será otro volumen de información enorme.

Diego: Otra crítica viene de aquellos que creen que el libro no representa a la colectividad de los barrios. Preguntan cómo ve la gente del barrio que su realidad esté incluida en un libro que vale más de 100 euros, precio que ellos probablemente no pueden pagar y cómo pueden por consiguiente los protagonistas acceder al trabajo. Lógicamente, el que puede comprar un libro de 100 euros no pasa hambre, pero no está en contradicción con que los habitantes del barrio accedan al contenido, ya que nos hemos encargado de que les haya llegado.

Parte del colectivo Aquellos Que Esperan presentan el proyecto en la Fundación La Caixa.

En todo este proceso artístico y vital creo que va de la mano de un proceso de radicalización por vuestra parte. ¿El hecho de que un trabajo que surge de la responsabilidad sea criticado tan ferozmente os ha radicalizado?

Borja: Nos hemos radicalizado en nuestra experiencia y en el resultado. Nos hemos radicalizado en la forma de pensar y de afrontar la vida desde que pisamos por primera vez el barrio. Nuestra postura vital, nosotros mismos somos diferentes desde que nos implicamos con el proyecto. AQE es un proyecto que trata de acercar una realidad a la gente que la desconoce. Y lo ha hecho de múltiples formas: exposiciones, charlas, cafés y sí, mediante un libro recopilatorio. Los que pueden cambiar las cosas desgraciadamente son los políticos, y los ciudadanos, solo en la medida en la que se mueven y se organizan para provocar el cambio y llamar la atención de estos. Sale de la rabia de haber vivido lo que nadie quiere para sí mismo y de ver cómo nadie realmente se implicaba con una realidad que es mejor esconder. Cuando somos irreverentes en una expo o un coloquio y hablamos de odio y la rabia que hemos visto, hace que nuestro mensaje sea radical por lo que tiene de incómodo. De hecho, cuando no se habla de las fotos y el tema pasa a ser la situación real de los barrios y sus habitantes es cuando el proyecto cobra sentido y es para nosotros lo más bonito.

Imagen incluida en ‘Aquellos Que Esperan, VOL. 1 Así nace la espera’.

Diego: Por ejemplo, en una charla en Caixa Forum. Nos encantó que después de comunicar en Orcasur que se iba a hablar del barrio en una institución cultural, asistieron bastantes personas del barrio, y hubo una gran discusión sobre la sociedad y sobre cómo las políticas influyen en la situación de las personas que viven en Orcasur. Y eso nos encantó, ya que no se habló en ningún momento ni de tipos de cámara ni objetivos, y fue cuando nos dimos cuenta de que lo realmente importante trascendía el lenguaje fotográfico. En estos casos es cuando, aunque los Magnum no entendieran porqué tantas fotos, el resultado final ha de ser el que ha sido. Nos mantuvimos fieles a nuestros ideales, que probablemente no somos capaces de concretar cuáles son. Pero lo único que sabemos es que vamos por el buen camino. Conseguimos mostrar Orcasur en una sala pulcra, financiada por un banco que echa a la gente de sus casas, donde la gente paga por entrar y no sólo vino nuestra amiga en Orcasur, Pilar Aural y vio a su hijo en una foto. Vinieron 60 personas del barrio a apoyar nuestro proyecto y surgió una discusión encarnizada sobre la situación social más allá de las imágenes. ¡Que le den por culo a las fotos! Conseguimos hablar de lo que creemos que es importante haciendo lo que sabemos hacer, que es tirar fotos.

Borja: Ocurrió igual en el proyecto francés. Fuimos allí con nuestro libro debajo del brazo, y sin compartir idioma vieron esas fotos y se sintieron totalmente representados. Y te das cuenta de que ellos viven la misma situación. No hay nada que nos separe a ellos, se unen a ti y luchamos juntos contra un poder que es global.

Vista de la exposición ‘Aquellos Que Esperan’en CaixaForum Zaragoza. © AQE

AQE es un work in progress , en cualquier momento puede aparecer un nuevo capítulo del proyecto porque no paráis de trabajar en él. Y eso os llevó a Francia. Contadnos cómo conseguís llevar a cabo la primera incursión internacional en París.

Diego: Fue a través de Descubrimentos de PhotoEspaña. Presentamos el proyecto, y allí conocimos a Marion Hislen y a Sandra Maunac. A Marion, que estaba organizando el festival CIRCULATIONS, le gustó la caja, el libro sobre todo y su sistema de multinarración, y en parte fue gracias a Sandra que también es francesa y se lo explicó en profundidad.

Borja: Fue genial que pudiera visitar la exposición que estaba en ese momento en Madrid, y al final de ahí salió la necesidad primordial de Marion de llevar el proyecto a Francia. Ella quería llevar Orcasur, pero nuestra responsabilidad con el proyecto nos hizo pensar que el urbanismo, que es un concepto básico para nosotros, nace en Francia, y que por ello teníamos que dar un paso más allá de Orcasur y analizar cómo ciertas estructuras urbanísticas repiten esquemas y desde ahí repiten resultados sociales idénticos, independientemente del país donde se aplique. Y que de hecho es el modelo francés el que se extiende por España, con lo que nos enfrentábamos al origen de lo que ocurre en Orcasur y en Barcelona, Latinoamérica… Pero todo viene de París. Así que pensamos que lo lógico era aplicar el mismo método de investigación que en Madrid. Trasladar los interrogantes madrileños al origen de todo. Nos dieron carta blanca para hacer lo que quisiéramos y también nos la dimos a nosotros mismos, queríamos ver hasta dónde podíamos llegar y qué sucedía.

‘La Même Indifferénce’ © AQE

¿Qué diferencias habéis vivido en el proyecto francés, en París, frente al español? ¿Habéis notado alguna diferencia en los apoyos o en la recepción del trabajo?

Diego: El libro de Orcasur habla sobre prejuicios sociales y eso mismo nos ha pasado a nosotros a nivel editorial en España. La gente que ha rechazado el libro fundamentalmente lo ha hecho por prejuicios. Aquí en España parece que en el momento que te sales de la norma, salta el prejuicio, porque tu publicación destaca precisamente por saltarte lo aceptado como normal. Y eso, a los que no se atreven a salirse del formato establecido, no les gusta, porque les quita protagonismo, en lugar de acoger el proyecto y avanzar con él. Es un problema de inmovilismo que hace que en otros países avancen y nosotros no. En Francia fue todo lo contrario.

Borja: La ciudad de La Courneuve tiene un movimiento cultural acojonante. El amor por la cultura y el arte se ve de manera diferente. La burocracia para poder llegar a comunicar un proyecto es la misma que aquí, pero la aceptación es diferente. Aún así, nosotros llevamos a cabo el proyecto desde abajo, saltándonos todos los cauces habituales. Empezamos desde la colaboración con colegios, lugares donde no es posible llevar a cabo proyectos como el nuestro, pero los miembros de estos centros se saltaron a sus superiores para apoyarnos y conseguir llegar a exponer el trabajo. Incluso una representación del Ayuntamiento vino a la inauguración, ya que creían en la necesidad de que esta exposición existiera. No eran capaces de entender que desde abajo hubiéramos podido armar la edición parisina de AQE. No entendía cómo habíamos llegado a conocer a todo el mundo, cómo habíamos llegado a tratar con los más olvidados y a la vez haber conseguido entrar en asociaciones y en las instituciones. Y esto es porque la sociedad te ve de forma diferente que en España.. Se respeta el arte como forma de expresión propia. Era brutal, allí la sociedad lo entendía y no lo cuestionaba.

Expectación a la entrada de la exposición ‘La Même Indifferénce’ en París. © AQE

En el caso francés también el resultado del trabajo se plasmó en un libro y en una exposición…

Diego: La expo fue en “La Torre del Agua” que está en el 104. Una torre diáfana con cinco alturas y una escalera de caracol en su pared exterior. Una sala súper ambiciosa para un proyecto de foto. Marion pensó que debíamos aceptar el reto de exponer en la Torre del Agua basándose en lo que había visto en nuestra exposición de Madrid. Así que decidimos trabajar sin parar para la expo durante los tres meses que tuvimos de residencia allí. Decidimos repetir el proceso, la deriva fotográfica por la ciudad de La Courneuve para generar el músculo del proyecto. Por otro lado, comenzamos a vivir en 104, y visitábamos la sala cada pocos días para familiarizarnos con ella. Subíamos, bajábamos, veíamos cómo funcionaba el recorrido, qué podían significar las paradas que tiene y qué podía simbolizar el hecho de llegar arriba y contemplar toda la sala como desde un balcón. Nos gustó el hecho de ver París desde las ventanas, a lo lejos. Al final nos dimos cuenta que tenía los requisitos perfectos para hacer la conexión entre La Courneuve y Orcasur, y para hablar de arquitectura en relación con sus efectos en la sociedad de poderes piramidales en la que vivimos. Estamos súper orgullos del resultado, la verdad. De hecho es muy como el libro.

‘La Même Indifferénce’ © AQE

Borja: De la misma manera que mandamos varios mensajes al modelo editorial establecido y normativo con nuestra publicación, Sandra, como comisaría, y el equipo de diseñadores, se involucraron para interpelar de la misma manera al visitante de la exposición. Sabemos que es tirar piedras sobre nuestro tejado, ya que no lo ponemos fácil. Hubo que producir todo de cero ya que fue un trabajo site specific . La obra producida iba ligada al espacio y no era trasladable a otro lugar ni se podía vender posteriormente en una galería de arte. Lo importante era que el proyecto se adaptase al espacio, al entorno y que consiguiera comunicar. Es cierto que es mucho trabajo y que podrían decir que estamos locos por meternos en estos líos, pero es el primer apéndice del proyecto.

Pero esto nos mantiene vivos. Y nos encantaría volver, ya que en el distrito 93, la banlieue están ocurriendo muchas cosas actualmente que estaría bien añadir. El ciclo que comenzó con la construcción urbanística del barrio va a acabar, pues van a demoler absolutamente todo para construir en su lugar viviendas residenciales de alto nivel, ya que la gentrificación de París está ya a las puertas del barrio. En este caso es más salvaje que lo que estamos acostumbrados en España, ya que no es que se suba el precio de la vivienda. Es que directamente se destruyen los actuales edificios para construir nueva vivienda suponiendo un cambio en el propio trazado de la ciudad y de la gente que la habita .

‘La Même Indifferénce’ © AQE

Para los que no pudimos asistir, describidnos la exposición en La Courneuve tras vuestra residencia en el centro cultural 104 de París.

Borja: Concebimos la sala como un monstruo social, donde había diferentes estratos. Como si fuera un sándwich. En la parte de abajo representábamos el poder que ejercen los medios de comunicación como lobby de influencias, en la parte de arriba, un lobby de poder de aquellos que toman las decisiones políticas respecto al urbanismo, era como la sala de la metáfora del “arquitecto”, y cada parte de la subida era un estrato de la sociedad. Utilizábamos la totalidad del espacio como un mensaje y decidimos utilizar por primera vez textos y tipografía para ese mensaje. (Puedes ver un vídeo aquí).

Imagen de la instalación de ‘La Même Indifferénce’ en París © Koln Studio

Diego: La sala era muy singular. Una escalera en caracol circular. Eso era lo que provocaba que la exposición no pudiera llevarse a una sala “plana”. Cuando llegabas arriba sentías el vértigo de la caída. Allí instalamos una impresora que lanzaba mensajes al vacío.

Además hicimos un túnel de entrada que revelaba el camino que hay que hacer desde el centro de la ciudad (Madrid o París) hasta el territorio de extrarradio, de bainleue, un viaje que atraviesa “No Lugares” (autopistas, cinturones de comunicación, líneas de ferrocarril…), lugares que son inhabitables, abandonados, que generan sensaciones de miedo e inseguridad, y nosotros lo trasladamos a un túnel oscuro, con fotos en b/n, con luz estroboscópica, sonido… una experiencia sensorial.

Borja: De ahí entrábamos en la ciudad de La Courneuve y el barrio de Orcasur. Cada escalón suponía un avance en su “timeline” histórica hasta llegar al punto actual de dichos territorios. Presentabamos el lugar estudiado y la vida de los habitantes que la ocupan. Tratando de representar la construcción y deconstrucción de las ciudades, así como los mensajes políticos lanzados como una esperanza para su ciudadania y su posterior caída en olvido y desesperación de aquellas vidas. No de una manera dramática, sino estática, estanca: la espera.

De ahí la narración desemboca en lo que sería la sala de las toma de poder. Un lugar privilegiado desde donde se podía observar todos los estratos sociales. Digamos que si la primera planta representaba las sombras, la violencia; está seria la luz, pero no por ello menos violento. Dicha sala estaba carente de fotos. En su lugar encontrábamos la instalación de una impresora que lanzaba un mensaje, “un nuevo futuro”. Ese mensaje caía por el vano de la escalera hasta convertirse en “barro” pisado a la entrada de la expo. Falsas esperanzas que se iban una y otra vez “acumulando” en el olvido. La exposición se cerraba con un mensaje tipográfico en la pared que decía precisamente eso: OTRA VEZ. Después te tocaba otra vez recorrer la exposición en sentido contrario. Volver a visitar los mismos lugares desde una posición más reflexiva.

Imagen de la instalación final de ‘La Même Indifferénce’, en París. © Noelia Green

Es llamativo cómo os habéis, más que infiltrado, hecho querer por los habitantes de dos barrios tan difíciles a primera vista. ¿Cuál es vuestro secreto?

Diego: El único secreto es vivir su realidad. En Orcasur nos pasamos meses en un banco comiendo pipas, bebiendo cervezas, hablando con la gente de lo que para ellos es importante, y siempre con nuestra cámara a la vista. Y en París fue lo mismo, solo que durante menos tiempo. Hacer vida cotidiana en un lugar, ser personas muy abiertas, muy extrovertidas, tener curiosidad e inquietudes, y sobre todo ser respetuosos y honestos. Eso es lo que hace que te ganes la amistad de las personas. Si te interesas por lo que les pasa de una forma sincera y real, es fácil que la gente se abra y te deje entrar en su realidad. Querer comprender su problema y mostrarlo de forma sincera es fundamental.

‘La Même Indifferénce’ © AQE

Borja: Es también importante dejar la cámara de lado a veces. En París estuvimos en un centro donde mujeres musulmanas se reunían en un tiempo sin hombres, allí hacían talleres de cocina y círculos de conversaciones, y pudimos de esa forma entrar en un espacio donde la figura masculina nunca entra. Pero no lo hacíamos con la intención de obtener un beneficio, sino simplemente porque nos parecía que era lo que había que hacer. Así ellas también nos adoptaron, porque nos manchábamos las manos de la misma manera que ellas.
¿Surge de ese pacto no hablado por el que os permiten entrar en sus vidas una cierta responsabilidad y respeto hacia el otro? Supongo que se trata de no fallar a la confianza recibida… Eso os obliga a ser artistas que se han de olvidar de su ego y ser capaces de donarlo a favor del mensaje.

Borja: El mundo desarrollado ha creado espacios para que ciertos grupos de personas no tengan la posibilidad de salir adelante. En realidad son las élites económicas y políticas las que se encargan de que el equilibrio no se rompa y han creado estos modelos urbanísticos similares en todo el mundo. Hay un conflicto real entre clases que tiene que ver con los refugiados sirios, con el Brexit, con la creación de guetos donde se concentra a las personas que llegan a las ciudades y que se llaman “de acogida” pero que lo único que hacen es usarlos como campos de concentración para aquellos que no tienen cabida en las clases establecidas. Es un tipo de guerra moderna que no habla tanto de enfrentamientos internacionales sino entre diferentes capas de una única sociedad global. Cuando hay ciudadanos de segunda, cuando muchos tienen menos derechos que los otros, se genera miedo y lógicamente odio y conflictos.

‘La Même Indifferénce’ © AQE

Y además, en Francia, a todos los desplazados y “acogidos” en Saint Denis o La Courneuve ahora se les va a desplazar más lejos con este plan urbanístico que quiere que en 2030 estos barrios sean los barrios por donde la ciudad se ha expandido de forma gloriosa, con lo que a los actuales inquilinos no les quedará más opción que abandonar sus casas antes de que las derrumben y buscar el nuevo gueto. Nunca serás un ciudadano francés real mientras cosas como el apellido familiar o el código postal de tu casa sean datos relevantes a la hora de conseguir un empleo.

Todo este conflicto francés ha tenido forma también de libro: ‘LA MÊME INDIFFERÉNCE – ORCASUR / LA COURNEUVE’ , Editado por AQUELLOS QUE ESPERAN, 2016.

Diego: En realidad es un avance de la publicación que queremos hacer. Con el dinero que pudimos conseguir y el tiempo que tuvimos, lo que hicimos fue una especie de catálogo de la exposición. Le dimos una vuelta de formato e hicimos una mezcla de imágenes de Orcasur, y de La Courneuve intentando crear un territorio imaginario que es el que cumple las características de los dos lugares.

Ejemplar de ‘La Même Indifferénce’

Borja: Es otro archivo, un registro de nuevo. Un avance de lo que está por llegar simplemente queriendo ser veraces a lo que vivimos y esperando conseguir financiación para volver y continuar allí el proyecto con todas las novedades urbanísticas a las que se enfrenta la ciudad . A pesar de que han sido tres meses muy intensos, no nos han dado para mucho más. El concepto fundamental es que un mismo conjunto de medidas aplicadas producirán efectos idénticos o muy parecidos en diferentes sociedades y en tiempos diferentes. Nos hicimos esa pregunta al llegar allí y es por donde hemos estado investigando. Analizar las medidas y ver los resultados.

Ya hemos visto hasta dónde habéis llegado por ahora. ¿Qué veis en el futuro de AQE?

Diego: AQE es un proyecto que para, pero que cuando tiene que arrancar lo hace al 1000%, así que esperamos que en breve podamos poner la máquina a funcionar de nuevo. Esperamos que el futuro nos lo conceda.
De todas formas, actualmente estamos centrados en crear un paraguas que englobe el proyecto de AQE así como otros proyectos que desarrollamos. Algo así como un sello para las cosas que hacemos.
Hace unas semanas un audiovisual sobre el proyecto de “La Même Indifférence” de París ha sido seleccionado como finalista en Santander PHOTO, y eso demuestra que el proyecto tiene tanta vida como sus autores, que demuestran su compromiso contra la indiferencia.

Borja: Ahora mismo estamos empezando a trabajar en un par de propuestas de expo, una en Bruselas en medio de una “citè” y otra en Budapest en una galería, todavía en estado muy primario. También estaremos con una ponencia en los talleres Urban Lab Madrid que organiza el colectivo Urbiquity.

Estamos con varias cosillas entre manos.

Teaser – Vol. 02: La Même Indifférence from Aquellos Que Esperan on Vimeo.

Para acabar, y para no faltar a la tradición, pedí a ambos fotógrafos que nos mostraran la última foto que han hecho cada uno, no necesariamente dentro del proyecto AQE.
Borja Larrondo nos manda un retrato de acción que supone una de las primeras tomas de un proyecto personal que investiga la realidad del boxeador profesional.

Por su parte Diego, ha pasado varios meses en Estados Unidos, recorriendo el país, e intentando traérselo en su cámara.

Borja Larrondo, La Virgen 2017.

Diego Sánchez, USA 2017