Apenas quedan horas para poder disfrutar de la exposición con los retratos de Māris Maskalāns, que se exhibe en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Magdalena Ramírez hace un análisis de la muestra que nos anima a no perdérnosla.

La Calcografía Nacional acoge hasta el domingo 17 de julio, dentro de la programación de PHE16, la exposición de Māris Maskalāns, ‘Nagli. LV- 4631’. Un trabajo centrado en retratos de los habitantes del pueblo que da título a la serie, “personas genuinas y autosuficientes cuyo modo de vida y forma de pensar cautivó al autor durante 20 años”.

‘Nagli. LV- 4631’ de Maris Maskalans muetra retratos de diferentes tipologías, con sujetos de distintas edades y entorno social. Técnicamente está realizado en medio formato, revelado analógico en gelatina de plata y un B/N con una rica gama de grises, poco contrastado y uso de fondos generalmente neutros. Esto da calidez a las tomas, lo que, hablando en blanco y negro, se refiere más a una percepción personal que a rangos estrictos de temperatura de color. Maskalāns usa desde primerísimos planos al busto o al plano americano. Parejas, grupos y sobre todo, retrato individual. Particularmente me gusta que los situe levemente desplazados del eje vertical de la fotografía, restando estaticidad a la toma.

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© Māris Maskalāns

Hacer retratos es muy difícil. No es tanto que salga “bien”, sino que la persona se reconozca en la fotografía, una imagen impostada y estática. Y es tanto más difícil retratar a una persona muy tímida o, por el contrario, a alguien muy expuesto o que conoce mucho el medio (modelos, fotógrafos). Frente a una cámara todos posamos, pero se espera un cierto grado de “verdad” por parte del fotógrafo que es el que define el momento, los medios que usa, su estética…

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© Māris Maskalāns

Los retratos de Māris Maskalāns tienen esa veracidad aparte de hacer aflorar la dignidad a sus retratados. Son desconocidos, personas de las cuales se nos dice en las cartelas su fecha de nacimiento (y muerte en algunos casos), fecha de la toma y ocupación. Por lo general son jubilados, trabajadores forestales o de granjas de pescado y una gran cantidad de desempleados. Esta exposición, pues, constituye no solamente una serie de retratos sino un retrato social de una comunidad pequeña, rural, “una alegoría de la preservación de la identidad a través del retrato de personas de campo que, aunque forman parte natural de Letonia, son tradicionalmente poco conocidas y valoradas”. Son personas de un estrato socioeconómico bajo pero el tratamiento del retrato los eleva y dignifica incluso cuando la información aportada o la misma indumentaria nos indica que viven en condiciones muy duras.

John Szarkowski definía a los fotógrafos como “ventanas” o “espejos”. En retrato esta clasificación es incluso más estricta y quizá más difícil de apreciar porque las tomas son imágenes de “otros”, y la veracidad antes comentada entra en contraposición en algunos casos con ser un “fotógrafo espejo”. En el caso de Maskalāns, siendo un documentador, un “fotógrafo ventana“, se nota que el tratamiento de los sujetos es empático: los hay que posan haciendo muecas, los hay que son muy conscientes de la fotografía; les deja ser delante de la cámara, algo que solamente se consigue con un contacto muy directo con los retratados. Pero con sus reglas porque de hecho son fotografías planificadas, mirando a cámara normalmente.

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© Māris Maskalāns

Hablaba antes de un retrato social. Es interesante observar el modo de posar de las diferentes franjas de edad, incidiendo también en una posible mirada a los cambios políticos y sociales que se han vivido en Letonia en los últimos 50 años. Así, las personas de edad avanzada se sitúan frente a la cámara con cierto aire marcial, vestidos y acicalados los hombres, las mujeres con cierto pudor. Las personas entre 40 y 60 años aparecen más libres, menos encorsetados, alegres incluso; los jóvenes, con actitud desafiante o nihilista ellos, ellas con maneras aprendidas de las poses de las famosas. Los niños, a su aire. Los retratos de grupo o parejas suelen ser de amigos y se nota que existe esa confraternización, un aire de colegueo, tabaco y juerga. Una familia canónica: padres orgullosos y buena hija; o una madre con cinco hijos, todas niñas menos un adolescente, cada uno con una actitud y una personalidad.

Una exposición pequeña, de un autor casi desconocido, que ha tenido poca repercusión y, sin embargo, ¡cuánto juego!

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© Māris Maskalāns

 

  • ‘Nagli. LV- 4631’ de Māris Maskalāns
  • Fecha: hasta el 17 de julio.
  • Localización: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando  Alcalá, Madrid.
  • Horario:  de martes a sábado de 10.00 a 14.00 h y de 17.00 a 20.00h. Domingos y festivos de 10.00 a 14.00 h.
  • Entrada: gratuita.