Farideh Lashai es la autora de la Obra Invitada que se presenta en el Museo del Prado como parte de la Sección Oficial de PHE 2017. Se trata de una videoinsalación en la que la autora reinterpreta los ‘Desastres de la Guerra’ de Goya. Esta exposición, además, coincide con la publicación en castellano de su autobiografía ‘Llegó el Chacal’ por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Motivos más que suficientes para que Carmen Dalmau nos acerque a la obra y vida de esta gran artista.

‘Cuando cuento estás sólo tú… pero cuando miro hay solo una sombra’ (2012-2013) es la última obra de Farideh Lashai (Rasht, 1944 – Teherán, 2013) . Es una videoinstalación, perteneciente al British Museum, que en esta ocasión ocupa simbólicamente el espacio de una de las salas dedicadas a Goya en el Museo del Prado, comunicada en un ala con el santuario de las Pinturas Negras, en conversación íntima con el Saturno y el Perro semihundido y en la otra con la sala que aloja los lienzos de Goya dedicados al 2 y 3 de mayo de 1808. En el espacio en penumbra convive con una selección de las ochenta y dos estampas grabadas al aguafuerte de los ‘Desastres de la Guerra’, la primera edición de 1863 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La pieza es una retícula cartesiana compuesta por ochenta fotograbados, que forma en la pared un rectángulo con diez grabados de base y ocho de altura que sirve de pantalla sobre la que se proyecta un video mediante un foco de luz que ilumina los fondos formando un círculo proyectando imágenes en movimiento, desplazándose aleatoriamente al ritmo de un nocturno de Chopin.

Detalle ‘Cuando cuento estás solo tú… pero cuando miro hay solo una sombra’.

El espacio en penumbra genera en el espectador la sensación de penetrar en un mundo de sombras, tan presentes en Goya y en Lashai, así como en el título de la obra, inspirado en los versos del poema ‘El entierro de los muertos’ de T. S. Eliot.

El foco que genera las imágenes remite a la idea de luz emanada desde el ojo al objeto para generar imágenes, idea platónica, que nos evoca inevitablemente el mito de la caverna.

El proceso de creación tiene como punto de partida los apuntes de los fondos originales de Goya, alterándolos y adaptando los vacíos, después de eliminar las figuras, creando un escenario que nos remite al teatro y a una idea presente en la artista y expresada por Shakespeare en ‘Como gustéis’: “el mundo es un escenario”, y al tiempo deja entrever la enorme influencia que tuvo para Lashai el teatro de Bertold Brecht, como ella confiesa en su autobiografía.

Continúa el proceso creativo con el fotograbado de los fondos, numerados y firmados, para seguir con el escaneo digital de las estampas de Goya que le permitiría extraer las figuras. Después imprime las imágenes digitales de las figuras en películas transparentes, y llevar a cabo su animación mediante tres capas de video superpuestas.
Es una obra contemplativa que sigue el principio del distanciamiento brechtiano e invita al espectador a reflexionar sobre lo que está observando, e interrogarse sobre cuestiones como la apropiación, o alteración de la obra original de Goya.

La sensación es que el foco, al iluminar por unos instantes, permite la visión de la escena para regresar a las sombras vacías de figuras. Como en el teatro, cuyo principio es la acción dramática, el movimiento que permite el video es una metáfora de la acción.

Los ‘Desastres’ constituyen una serie ordenada narrativamente, en cuya organización pudo intervenir Moratín, igual que en las leyendas son indudablemente de Goya, aunque algunos críticos han advertido una influencia de Ceán.

Francisco de Goya. Los Desastres de la Guerra. Estampa nº 2

La serie y secuencia original de los ‘Desastres’ es respetada por Lashai en el orden de los fotograbados que forman el rectángulo de su pieza.

Farideh Lashai y Francisco de Goya son pintores de encrucijada. Goya en la encrucijada del fin del Antiguo Régimen, en los círculos de la Ilustración y el liberalismo, la revolución, la guerra, el retorno al absolutismo y el exilio.

Lashai participa en la oposición al régimen del Sha de Persia, comprometida políticamente con la izquierda, participa en los movimientos contra la guerra de Vietnam, sufre la experiencia de la cárcel en los años 74-76, asiste a la revolución que derrocó al Sha en 1979 y a la llegada de Jomeini, y al exilio americano en 1984. Vive la invasión iraquí que desemboca en la guerra de Irán-Irak del 80 al 88, los bombardeos sobre Teherán, las Guerras del Golfo desde 1991 y la primavera árabe en el 2011.

También es contemporánea a la ocupación y guerra de Afganistán en los 80, con la que tantas semejanzas podemos trazar con la Guerra Peninsular contra la invasión napoleónica entre 1808 y 1814, de la que surgen los ‘Desastres de la Guerra’ de (1810-1815).

La formación en Alemania de Lashai a partir de 1962, es racional, marxista y agnóstica, que vivencia con la mística de la poesía persa, provocando una disonancia que a veces expresa en su autobiografía como un sentimiento de temor a una actitud de rechazo por los círculos de revolucionarios entre los que transita.
Los intelectuales con los que se relaciona le hacen interesarse por el teatro, la literatura, el cine, la fotografía y la pintura. Sus videos proyectados sobre fondos pictóricos permiten destruir la esencia de la pintura. Entre su producción literaria, poética y ensayística también estuvo la preocupación de género con un ensayo sobre el minoritario papel de la mujer en la Historia del Arte.

Goya y Lashai se insertan en un contexto cultural e ideológico en el que se establecen interacciones entre los artistas, literatos, dramaturgos. Goya convive con los intelectuales ilustrados como Cabarrús, Urquijo, Meléndez Valdés, Moratín, Ceán, Jovellanos y la familia política de su hijo a través de la que conoce a Leocadia Zorrilla, la mujer con la que comparte el exilio en Burdeos y los últimos años de su vida.

La presencia de la enfermedad es otro rasgo común a los dos artistas. El desarrollo de la enfermedad que le conduce a la sordera total, y la grave enfermedad del invierno de 1820, tras la que crea las Pinturas Negras en la Quinta del Sordo, hacen emerger al Goya pintor de la modernidad. Lashai sufre una depresión en 1989, y al año siguiente, con 46 años, le diagnostican un cáncer con el que convive hasta su fallecimiento en el 2013.

Francisco de Goya. Los Desastres de la Guerra. Estampa nº 3

Otra coincidencia con Goya es el predominio de las ideas. Tzvetan Todorov en su obra ‘Goya. A la sombra de las luces’ (2011) afirma que:

“Goya no es solo uno de los pintores más importantes de su tiempo. Es también uno de los pensadores más profundos, al mismo nivel que su contemporáneo Goethe, por ejemplo, o que Dostoyevski, cincuenta años después (…) La imagen es pensamiento, tanto como el que se expresa mediante palabras. Siempre es reflexión sobre el mundo y los hombres. Tanto si es consciente de ello como si no, un gran artista es un pensador de primera magnitud”.

László F.Földényi en ‘Goya y el abismo del alma’ (1993), explica así la serie de los Desastres:

“En esta serie, la guerra no resulta tan horrorosa porque el fuerte vence al más débil, el injusto al justo, es decir, el Mal al Bien. Esta idea podría incluso infundir esperanzas, ya que entonces existiría algún rasero, algún orden, que aunque se haya violado en alguna ocasión, ha seguido existiendo como puro ideal. La serie de grabados de Goya es tan impactante porque para el pintor el orden está perdido; ya no quedan objetivos, ni vencedores, ni vencidos, solo un enfrentamiento caótico: la lucha no se desarrolla en el campo de batalla, sino en el laberinto de la existencia, donde tras el enemigo visible se oculta otro invisible: el destino indiferente”.

Faradeh Lashai y Francisco de Goya, tras haber sido testigos de la intensa violencia desatada en los períodos de guerras, y sus efectos devastadores en los seres humanos, se cuestionan el sentido profundo de una existencia en la que no se entiende nada, dominada por los actos de crueldad.

La iconografía de los ‘Desastres’ representa la guerra como el Mal, la violencia desatada y un pesimismo radical y las leyendas aportan el enigma, el misterio, la ambigüedad que dispara la reflexión del espectador como la provoca en el teatro de Bertold Brecht.

Por ejemplo, la estampa nº 2 –‘Con razón o sin ella’ – puede relacionarse directamente por su composición con los Fusilamientos del 3 de mayo, y las figuras de los soldados napoleónicos como máquina de matar en combate cuerpo a cuerpo con los denominados patriotas. La escena es ya completamente moderna, Goya quiebra la dirección visual hacía un punto único que estuvo vigente desde el Renacimiento, multiplicando los puntos a los que se dirige la mirada. Lashai, con el recorrido del haz de luz sobre los fotograbados y la aparición incompleta de las figuras, potencia este hallazgo de la modernidad.

La estampa sucesiva, la número 3 –‘Lo mismo’– representa una violencia inusitada de los patriotas hacia los enemigos napoleónicos, un personaje blande un hacha dispuesto a descuartizar a un soldado caído, que con gesto de pánico alza su mano para intentar impedirlo, mientras en otro foco visual, un apuñalamiento de un personaje sentado a horcajadas sobre otro soldado apunto de apuñalar, y todo el conjunto sobre una base de cadáveres ensangrentados sobre un fondo desnudo de paisaje, que le da un aspecto atemporal.

Las dos estampas correlativas, acusan el escepticismo de Goya ante la conducta salvaje del ser humano, cuando la guerra desata la crueldad intrínseca del alma humana, sin dejar ningún resquicio a la esperanza.

La Obra Invitada, de una mujer oriental, se enfrenta a una obra maestra de la cultura occidental, diluye los límites entre dos culturas alejadas y el tiempo de dos siglos que median entre una y otra.