‘Retrato involuntario’ de Marina Azahua entiende la cámara como disparo, dominación y espejo de nuestra ética visual.
Marina Azahua nos invita a repensar el acto fotográfico con la publicación en España de su ensayo híbrido ‘Retrato involuntario’ (Ediciones Comisura). El libro, que combina pasajes ensayísticos, reflexiones poéticas y fotografías de archivo, abandona la visión de la fotografía como arte para enfrentarla como un acto de dominación y violencia.
La tesis central de Azahua es inquietante: toda fotografía es, en cierto modo, un disparo que captura, impone y transforma; un gesto de violencia que se manifiesta en la triada «mirar, poseer, exponer». La autora bucea en la historia de la imagen para desvelar cómo la cámara ha sido usada para infringir dolor y usurpar identidades.
A través de diez textos, que entrelazan investigación y sensibilidad poética, Azahua examina casos emblemáticos de la fotografía no consentida: desde el retrato robado y el acoso implacable a J. D. Salinger, pasando por las macabras postales de linchamientos en Estados Unidos, hasta las fotografías de tortura en Abu Ghraib o los prisioneros en Camboya obligados a mirar a la cámara antes de morir.
El libro muestra cómo estas imágenes, que nunca debieron existir, forman una parte silente y poderosa de nuestra memoria visual colectiva.

Publicado originalmente en México en 2014, ‘Retrato involuntario’ se presenta en una edición revisada y ampliada por Comisura. A los seis ensayos originales se suman cuatro nuevos textos enriquecidos con fotografías vernáculas (aquellas sin autor reconocido) recopiladas mediante una convocatoria online. Esta colaboración dota al libro de una capa de construcción colectiva de la memoria visual, demostrando cómo lo social se inscribe en lo fotográfico, y cómo la autora logra revelar aquello invisible y oculto en las fotografías recortadas o alteradas.
La lectura de este ensayo resulta crucial en el panorama mediático actual, pues Azahua expande y aborda varios hilos de gran actualidad:
- Fotografía y poder: El ensayo analiza cómo las imágenes moldean narrativas en contextos de guerra, migración y protesta social. Cuestiona la falta de educación visual del público, que nos hace totalmente susceptibles al engaño y a la manipulación.
- Archivo, memoria y olvido: El texto confronta el dilema de qué hacer con las imágenes históricas de violencia y cómo se incorporan en la construcción de la memoria colectiva. Además, alerta sobre el riesgo de ser una generación desmemoriada ante la masiva, incontrolada y desprotegida generación de archivos digitales.
- Morbo visual y ética digital: Aborda el fenómeno del morbo visual en redes sociales, examinando por qué compartimos imágenes de catástrofes y tragedias, y las implicaciones éticas que tiene enfrentarnos al dolor de los demás a través de una pantalla.
- Cultura del consentimiento: La violencia de la que habla Azahua se extrapola a debates contemporáneos sobre privacidad digital, la generación de imágenes con Inteligencia Artificial y problemáticas como el #MeToo, donde la exposición del cuerpo y la imagen sin consentimiento es central.
Marina Azahua
Marina Azahua (Ciudad de México, 1983) es escritora, editora, traductora y antropóloga. Su trabajo reflexiona en torno a los gestos archivísticos, las políticas de la representación, los efectos de la violencia y las diversas formas de resistencia colectiva quesurgen ante sus efectos. Es autora de los libros de ensayo Ausencia compartida. Formas de mirar y Retrato involuntario. El acto fotográfico como forma de violencia, así como de la novela Archivo agonía, recientemente aparecida en España en la editorial Sexto Piso. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en México y editora en Ediciones Antílope.
