‘No todos los calvos con barba son Javier Talavera’, fotolibro finalista en Arlés publicado por La Mosca Ediciones, cuestiona cómo las etiquetas y los estereotipos reducen nuestra percepción de los demás y de nosotros mismos.
El fotógrafo Javier Talavera mantiene a la venta, con la esperanza de que todos los hombres calvos con barba que no son él lo compren, el fotolibro ‘No todos los calvos con barba son Javier Talavera’, especialmente los que acudan a Fiebre.
A partir de la experiencia personal de ser confundido con otros hombres calvos con barba, Talavera crea un fotolibro que explora la disolución de la identidad individual frente a la estandarización social y algorítmica. Publicado por La mosca ediciones con diseño de Catara Rego, el trabajo cuestiona cómo las etiquetas y los estereotipos reducen nuestra percepción de los demás y de nosotros mismos.
La serie de 135 retratos de Javier Talavera nació de una observación inquietante: la tendencia a ver a los hombres calvos con barba como indistinguibles entre sí. Este fenómeno, amplificado por las tecnologías digitales y las redes sociales que nos clasifican en categorías superficiales, llevó a Talavera a crear una colección de retratos sintéticos, a su imagen y semejanza, que operan como un estudio sobre la relación entre el cuerpo individual y su representación en un contexto contemporáneo.
El proyecto, concebido desde un inicio como un fotolibro, buscaba ser un objeto asequible y atractivo, capaz de conectar con un público más allá del círculo fotográfico (especial intento de llegar a los hombres calvos barbudos).

Talavera y la diseñadora Catara Rego crearon un objeto que evoca la memoria material de un antiguo estudio fotográfico de barrio: una carpeta con esquinas redondeadas, un retrato enmarcado y una estética nostálgica con toques kitsch. El autor lo define como un «relicario contemporáneo» cuya materialidad se distancia de las imágenes generadas por inteligencia artificial, a pesar de que la IA fue crucial en su creación, especialmente durante un periodo de recuperación de una lesión.
Los retratos que conforman el libro, todos con la misma pose, fondo y gesto neutro, actúan como un patrón de repetición. La identidad, lejos de ser capturada, se disuelve en un conjunto de superficies intercambiables que invitan a reflexionar si el rostro, o incluso nuestra foto de perfil, puede seguir siendo un lugar de verdad.
Como señala el propio Talavera, el proyecto es un «alegato de vulnerabilidad y resistencia», que ha servido como espacio de desahogo para otros hombres calvos con barba que se han sentido identificados con su experiencia.
Actualmente, Javier Talavera ha vuelto a su práctica inicial de fotografiar a hombres calvos con barba en estudio, retomando el juego que inspiró su obra y ampliando así la serie.
