El influyente fotógrafo británico Martin Parr ha fallecido a los 73 años en Bristol a causa de un cáncer. Miembro de Magnum y fundador de la institución que lleva su nombre, Parr transformó para siempre la fotografía documental al retratar el ocio de la clase trabajadora con una estética saturada y polémica en su obra cumbre de 1986.

La fotografía despide a uno de sus autores más singulares y transformadores. Martin Parr (1952-2025) ha falleció este sábado en su domicilio de Bristol, rodeado de su familia, a consecuencia de un cáncer que le fue diagnosticado en mayo de 2021. La noticia ha sido confirmada a través de un comunicado conjunto de la Martin Parr Foundation y Magnum Photos: «Con gran tristeza anunciamos que Martin Parr murió ayer en su casa. Le sobreviven su esposa Susie, su hija Ellen, su hermana Vivien y su nieto George. La familia pide privacidad en este momento».

Aunque su carrera abarca décadas de incansable documentación social, coleccionismo y gestión cultural, el legado de Parr pivotará siempre sobre el terremoto visual que provocó a mediados de los ochenta.

© Martin Parr

La ruptura de ‘The Last Resort’

Publicado en 1986, ‘The Last Resort: Photographs of New Brighton’ no fue un fotolibro más, sino el punto de inflexión que redefinió la fotografía documental británica. Hasta entonces, la tradición imperante se basaba en el blanco y negro y en una mirada humanista clásica. Parr, inspirado por los coloristas estadounidenses como Joel Meyerowitz y Stephen Shore, así como por las postales comerciales sobresaturadas de John Hinde —que descubrió trabajando en los campamentos de verano Butlin’s—, decidió aplicar esa estética chillona a la realidad británica.

Durante tres veranos, documentó a las familias de clase trabajadora en el decadente balneario de New Brighton, cerca de Liverpool. El uso del flash a plena luz del día y la película de color de alta saturación dieron como resultado imágenes donde convivían niños llorando, envoltorios de comida rápida, hormigón y pieles quemadas por el sol.

Aquellas instantáneas generaron una fuerte controversia. Se le acusó de retratar a las clases desfavorecidas con crueldad desde una posición de privilegio. Sin embargo, Mark Sealy, director de Autograph, ha defendido la honestidad de esa mirada: «Algunas personas leen la obra como cruel, pero ves las imperfecciones cuando estás cerca de las cosas. No se trataba de ridiculizar, había una distancia íntima. Trataba a las personas a través de su lente con un sentido de igualdad».

Con ‘The Last Resort’Parr validó su mantra personal: «Hago fotografías serias disfrazadas de entretenimiento».

Del blanco y negro a la presidencia de Magnum

Nacido en Surrey en 1952, Parr comenzó su andadura inspirado por su abuelo, disparando en blanco y negro en comunidades rurales y religiosas, etapa recogida en trabajos como ‘Bad Weather’ (1982). Tras su giro al color, no se limitó a la clase trabajadora. En ‘The Cost of Living’ (1989), giró la cámara hacia su propia clase social, la clase media, documentando las fiestas en jardines y el consumismo durante la era Thatcher. Posteriormente, su crítica se globalizó con series sobre el turismo de masas (‘Small World’) y el consumo global (‘Common Sense’).

Su estilo, descrito por Henri Cartier-Bresson como «de otro planeta», provocó tensiones en su ingreso en la agencia Magnum Photos en 1994. Pese a la oposición de miembros históricos como Philip Jones GriffithsParr fue admitido por un solo voto de diferencia, liderando años después la modernización de la agencia, la cual presidió entre 2014 y 2017.

El fotógrafo mantenía una estrecha relación con España. En 2023 presentó ‘MálagaEXPRESS’, una muestra con más de cien imágenes donde exploraba con su habitual ironía los comportamientos del ocio y el turismo en la ciudad andaluza.

© Martin Parr

Un legado de divulgación

Más allá de su obra, Parr fue un voraz coleccionista y promotor del fotolibro. El autor Johny Pitts ha señalado que «nadie contribuyó más al auge del fotolibro como medio popular en los últimos 20 años que él». En 2014 fundó la Martin Parr Foundation en Bristol, un espacio dedicado a preservar su archivo y difundir la fotografía británica e irlandesa.

El artista, que sostenía que «todos los fotoperiodistas son de izquierdas» porque es imprescindible que «te importe la gente», deja tras de sí una obra que enseñó a varias generaciones a mirar lo cotidiano, lo aburrido y lo absurdo con nuevos ojos.