Daidō Moriyama es el ganador del Premio Internacional de Fotografía de la Fundación Hasselblad 2019, según se hiciera público el pasado viernes. Actualmente se puede ver parte de su obra en la exposición colectiva que exhibe Bombas Gens en Valencia.

El nuevo Premio Hasselblad, probablemente el galardón internacional más importante de los que se otorgan en fotografía y que está dotado con 1.000.000 SEK (aprox. 98.000 €), es octogenario fotógrafo japonés Daidō Moriyama.

Moriyama es una de las figuras más relevantes de la fotografía japonesa, por su estilo reconocible y su renovación del lenguaje de fotográfico basado en el “desprecio por la técnica”, creando imágenes que no respondían a las normas tradicionales de composición, contrastadas, granuladas o desenfocadas. Por ello ha influido en las siguientes generaciones tanto fuera como de su país.

© Daidō Moriyama

Daidō Moriyama es uno de los fotógrafos más reconocidos de Japón, célebre por su enfoque radical tanto de la forma como del tema. Las imágenes de Moriyama abarcan un enfoque altamente subjetivo pero auténtico. Reflejando una dura visión de la vida de la ciudad, su caos cotidiano y sus personajes inusuales, su obra ocupa un espacio único entre lo ilusorio y lo real”, explica la Fundación Hasselblad en su comunicado.

“Moriyama se convirtió en el artista más prominente en surgir del movimiento Provoke, de corta duración, pero muy influyente, que desempeñó un papel importante en la liberación de la fotografía de la tradición y el cuestionamiento de la naturaleza misma. Su estilo audaz e intransigente ha ayudado a generar un amplio reconocimiento de la fotografía japonesa en un contexto internacional. Influido por el fotógrafo William Klein, los escritos de Jack Kerouac y James Baldwin, y el teatro experimental de Shūji Terayama, Moriyama, a su vez, ha inspirado a generaciones posteriores de fotógrafos, no solo en Japón, sino en todo el mundo”.

“Estoy encantado con la noticia de recibir el Premio Hasselblad. Creo que este premio reconoce mi compromiso de por vida fotografiando las calles y espero seguir tomando muchas más fotos callejeras”, ha señalado Daidō Moriyama agradeciendo el premio.

La Fundació Per Amor a l’Art exhibe actualmente en Bombas Gens Centre d’Art algunas de sus obras realizadas durante su etapa ligada a la revista Provoke; una treintena de piezas pertenecientes a la Colección Per Amor a l’Art que forman parte de la exposición ‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’. La muestra se puede visitar de manera gratuita hasta febrero de 2020. 

© Daidō Moriyama Foundation

Daidō Moriyama (Osaka, 1938) en sus comienzos trabajó como diseñador industrial, y a los veintiún años se trasladó a Tokio con la esperanza de trabajar con la agencia VIVO. La pronta disolución de esta, en 1961, impidió que formara parte de ella. Llegó, sin embargo, a colaborar como asistente con uno de sus miembros, Eikoh Hosoe —de quien aprendió técnica fotográfica—, y a conocer a Shōmei Tōmatsu —un referente en cuanto a la forma de explorar el mundo, de relatar la ciudad— y a Takuma Nakahira. Todos ellos fueron clave en la primera obra de Moriyama, un proyecto en el que mostraba las callejuelas y los bajos fondos de Tokio, siempre en blanco y negro y con un grano excesivo. En general, su trabajo es el reflejo de una ciudad en la que el sexo y el erotismo tienen un rol primordial. Una de las características de su obra fotográfica es la oscuridad, un concepto que en Japón —al contrario de lo que sucede en Occidente, donde siempre se ha asociado con la muerte— se relaciona con la idea de belleza.

A pesar de no ser fundador de la revista Provoke ni haber compartido con ellos el activismo político, Moriyama se convirtió en uno de los fotógrafos más reconocidos de esa generación por su dominio del medio fotográfico.

En 1968 publicó uno de sus libros más conocidos, ‘Nippon gekijō shashinchō’ [Japón: un teatro fotográfico], donde documentaba la nueva urbanización de Tokio tras la Segunda Guerra Mundial, revelando la parte más oscura de la vida urbana y la demolición de los valores tradicionales, la misma temática que en publicaciones posteriores como ‘Shashin yo sayōnara’ [Fotografía de despedida], de 1972. Ese mismo año —1968— Nakahira lo invitó a participar en la segunda publicación de Provoke, con lo que se convirtió en uno de sus miembros. Publicó entonces una serie de desnudos eróticos difuminados localizados en una habitación de hotel, que encajaban con la temática Eros de esa edición de 1969.

© Daidō Moriyama

Para Provoke 3, Moriyama produjo una serie de imágenes de supermercados inspiradas en Warhol, mostrando productos estadounidenses con fotografías de alto contraste, granuladas y ásperas, muy distintas de la fotografía comercial o publicitaria.

Tras el fin de Provoke, Moriyama continuó forzando los límites de la cámara y viajando por lugares como Shinjuku o incluso Nueva York sin un destino específico —inspirado por Jack Kerouac—, experimentando con la fotografía como heredero de esa nueva forma de entender las imágenes y explorando su mundo de excesos personales. La vida urbana se ve reflejada también en sus fotografías a color, más conocidas a partir del uso de cámaras digitales, como su serie ‘Color’ (2016).