El fotógrafo navarro Clemente Bernad expone ‘Hemendik Hurbil / Cerca de aquí’, en La Virreina Centro de la Imagen, que recoge el trabajo que durante décadas a realizado sobre el conflicto vasco.

‘Hemendik Hurbil / Cerca de aquí’, de Clemente Bernad, se puede visitar hasta el 26 de enero en La Virreina Centro de la Imagen de Barcelona.

Comisariada por Carles Guerra, la muestra presenta un friso fotográfico a propósito del largo ciclo de violencia que se gestó en el País Vasco en los años sesenta. La representación del conflicto visto por Bernad se enmarca entre una foto de 1987 tomada en Pamplona y otra fechada exactamente el 4 de mayo de 2018 en Kanbo / Cambo-les-Bains, momento que evoca la Declaración de Arnaga, que certificó la disolución final de ETA.

Entre una y otra, el tiempo discurre de forma anómala. La suma de los hechos no proporciona ningún indicio que ayude a intuir la proximidad o lejanía de la solución para este conflicto que lastra el País Vasco durante décadas.

© Clemente Bernad

Durante los últimos treinta años Bernad ha fotografiado las grandes crisis sociales y políticas del sur de Europa. Pese a que su obra suscribe las bases del fotoperiodismo, sus imágenes rara vez circulan por los medios que se nutren de este género. Pueden verse en publicaciones autofinanciadas y en exposiciones en las que el registro documental que lo caracteriza se inscribe en las prácticas del arte contemporáneo.

El libro ‘Hemendik Hurbil /Cerca de aquí’ (Alkibla, 2023) es el último de los proyectos a los que ha dado forma, una de las representaciones más exhaustivas del conflicto vasco, con 470 fotografías, de las que 69 se pueden ver reproducidas en la exposición en positivos gelatinoargénticos virados al selenio. El resto de imágenes de la publicación se proyectan en tres audiovisuales distintos a las dos últimas salas.

La primera estancia reproduce dos secuencias de 10 fotografías cada una, que combinan testigos visuales obtenidos por Clement Bernad con su cámara, y otras imágenes rescatadas entre los escombros del diario Egin, encerrado por el juez Baltasar Garzón en 1998. La orden judicial acusaba al diario mantener vínculos con ETA, aunque más adelante, en el 2009, los tribunales resolvieron que su actividad era lícita. Sin embargo, la infraestructura del diario ya había sufrido un deterioro irreparable. La derrota de este medio de comunicación se reanuda en la última sala de la muestra con el blog de imágenes «Hitz Egin!», un conjunto de fotografías que Bernad capta en el 2015 cuando accede a la redacción y la rotativa del diario Egin, diecisiete años después de su cierre. El derrumbe, el saqueo y el abandono de las dependencias de Egin evocan una de las vías menos conocidas de la lucha antiterrorista.

© Clemente Bernad

Con voluntad de desentenderse de la intensa polarización que el conflicto ha impuesto con frecuencia, los 49 marcos del friso de la segunda sala contienen representadas las muertes de ambos bandos, las de los cuerpos policiales y las de terroristas y activistas; manifestaciones públicas de familiares para apoyar a los presos e incidentes en los que las fuerzas policiales despliegan la represión en espacios públicos como universidades, así como el dolor de unos y otros, familiares de terroristas y de miembros de las fuerzas de seguridad. Destacan las escenas de kale borroka, que Bernad no fotografió junto a la policía ―donde el fotógrafo se encuentra protegido― sino que decidió «buscar otro sitio desde el que mirar».

“‘Hemendik Hurbil / Cerca de aquí’ se sustenta en un flujo ―sin lugar a dudas insoportable― que fue violencias de signo opuesto”, explica su comisario. “Las imágenes que brotan de esta historia descartan cualquier posición de privilegio cognitivo sobre lo que está ocurriendo. Bernad desmonta así la correspondencia, a menudo poco cuestionada, entre la narración fotoperiodística y la evolución de los hechos, un rasgo crítico que le convierte en antifotoperiodista. Y es que aunque no reniegue de las bases del fotoperiodismo, sí ha renunciado ―con mucho esfuerzo― a dejar caer sus imágenes en las redes de los medios de comunicación. Las mismas redes que han contribuido a polarizar y propagar la violencia”.