El fotógrafo sevillano Gonzalo Puch expone, en la Sala Atín Aya del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla, la muestra ‘Intemperie’, en la que se puede contemplar la evolución reciente de su trabajo superando los límites de la fotografía.

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‘Intemperie’, de Gonzalo Puch, se puede disfrutar en la Sala Atín Aya del ICAS de Sevilla desde el 26 de abril al 17 de junio. Esta exposición, sugún los organizadores, el proyecto más importante concebido por artista sevillano en la última década, una propuesta global que reúne obra de sus últimos cuatro años, en su gran mayoría inédita.

Con ‘Intemperie’, Puch realiza “un salto al vacío, que abandona de forma definitiva la fotografía escenificada para dar un viraje y asumir su condición de artista híbrido interesado en diferentes disciplinas al mismo tiempo (fotografía, video, música, dibujo, pintura, performance…).

El comisario de la exposición, Sema D’Acosta, nos desvela algunas claves para interpretar esta muestra: “Instagram ha sido todo un descubrimiento para Gonzalo Puch, que ha empezado a usarlo desde hace sólo un par de meses porque una sobrina suya le abrió una cuenta. Esta nueva vía le sirve para poner en circulación los ensayos que hace en su taller y ver cómo funcionan de manera ajena a él, que no entiende la imagen como algo acabado y cerrado sino más bien como una especie de organismo en constante proceso de cambio. Una imagen puede retroalimentarse de muchas maneras. Un aspecto fundamental de este proyecto es el modo en el que el artistas solapa el dibujo con dos disciplinas aparentemente tan distantes como el video y la fotografía”.

© Gonzalo Puch

En esta exposición se aprecian cambios significativos en relación con algunas de las series anteriores de Gonzalo Puch, sobre todo en el abandono de la puesta en escena y su modo habitual de trabajar con las personas y el paisaje. Desde hace unos años, ha decidido aventurarse en la construcción de ficciones que huyen de las prácticas canónicas de la fotografía y funcionan más bien como fragmentos salpicados de una realidad heterogénea cada vez más dispersa y contaminada.

La propuesta ideada por Gonzalo Puch para la Sala Atín Aya crea un diálogo con el espacio que se articula en tres niveles. Comienza en la segunda planta del edificio, donde se presenta por primera vez la instalación audiovisual ‘Cosas que sucedieron’ (2018). En el espacio intermedio se ha diseñado una intervención site-specific donde un extenso montaje de fotografías, cuadernos y telas interpreta las paredes como un gran lienzo en blanco. Por último, en la planta baja encontramos diversas obras correspondientes a la serie ‘Falsos soles’ (2015-2017).

Planta segunda: Video-instalación ‘Cosas que sucedieron’ (2018)

© Gonzalo Puch

Esta video-instalación reúne muchas de las inquietudes últimas de Gonzalo Puch, un trabajo coral que amalgama aspectos concernientes al dibujo, la música contemporánea e incluso la performance. Sonidos ambientales, onomatopeyas o los acordes de un contrabajo se mezclan con el golpeo seco de un balón lanzado contra la pared, una composición rítmica que sirve de trasfondo a diferentes imágenes en diálogo, a veces estáticas y otras en movimiento. El resultado es tremendamente ambiguo y genera una sensación extraña en el espectador, a mitad de camino entre la inquietud y el desconcierto.

Como contrapunto, observamos también en un rincón de la sala un pequeño monitor de televisión con el audiovisual original que da origen a este trabajo que vemos en doble pantalla. El artista entiende su obra como un proceso en marcha que va evolucionando según las diferentes contingencias que le sobrevienen, adaptando sus piezas a las posibilidades del espacio y el momento creativo que vive.

Planta Primera: Instalación. ‘Sin Título’ (2018)

Gonzalo Puch asume aquí de nuevo su condición de artista híbrido, concibiendo una original instalación a partir de la asociación de dos disciplinas aparentemente antagónicas como la fotografía y el dibujo. De esta forma, busca descomponer la lectura lógica de una imagen a través del gesto y la acción pictórica, una re-significación del valor de lo fotográfico desde una posición activa que permite la confluencia de situaciones distintas e inesperadas.

© Gonzalo Puch

Mediante la unión intuitiva de estos dos lenguajes, se conforma una rítmica composición de telas y cuadernos que actúan como telón de fondo de un collage mayor que toma como referencia las dimensiones de las paredes de la sala. A pesar de la diversidad de técnicas y procedimientos iniciales, el resultado es la fusión de varios trabajos en un mismo espacio, un esfuerzo por encontrar la manera de integrar cada componente en una sola imagen sin hacer clasificaciones ni tener en cuenta los compartimientos estancos que han caracterizado la consideración de las Bellas Artes hasta ahora.

Plata Baja: ‘Falsos Soles’ (2014-2017)

El desarrollo de esta serie supone un periodo de transición entre las fotografías escenificadas de Gonzalo Puch que caracterizaban su producción anterior y el momento actual, donde la imagen funciona como una sustancia aglutinante que permite el trasvase entre diferentes disciplinas y lenguajes. Hace unos años el autor se fijó en unas fotos en blanco y negro que le inquietaron. Eran amplios espacios arquitectónicos en los bordes de una ciudad que poseían algo inexplicable. Al tiempo, se dio cuenta que esas representaciones habían sido construidas de forma ficticia, por lo que resultaban verosímiles aun siendo irreales. Si hasta entonces su trayectoria se había asentado sobre un tipo de fotografía donde predominaba la puesta en escena, a partir de aquí empieza a concebir trabajos donde tienen cabida lugares imposibles como estos, transmisores de una atmósfera extraña y lejana donde abundan los personajes desubicados. De algún modo, son espacios atemporales que nos remiten a la imagen como simulacro y nos hablan de la relación entre lo artificial y lo natural.

© Gonzalo Puch

En un mundo tecnológico, la tentación del artista es la manipulación vehemente. De esta forma, es capaz de contradecir el tiempo de una fotografía, desvirtuar su sentido y crear nuevos códigos de interpretación que reconsideren la lógica de las imágenes. Procesos que son mezcla de recuerdos, gestos y definiciones incompletas de nuestra realidad. Para el ser humano la Naturaleza se ha vuelto hoy un lugar inescrutable. La podemos representar, miniaturizar y convertir en algo doméstico, una especie de intersticio indefinido donde cada vez resulta más difícil discernir entre lo verdadero y lo falso.

Gonzalo Puch (Sevilla, 1950). Artista y profesor en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca desde el año de su creación en 1986. Desde sus inicios como profesor, Puch adoptó la fotografía como herramienta básica mientras dejaba atrás algunos años como pintor. Durante largos periodos ha trabajado en una curiosa simbiosis donde mezcla su actividad docente con la artística, escenificando aulas donde los estudiantes realizan prácticas que nada tienen que ver con la realidad de la enseñanza universitaria.

Posteriormente su trabajo se proyectó hacia la naturaleza (laboratorio exterior), y en 2006 pudimos ver alguna de sus fotos en el Jardín Botánico de Madrid durante la celebración de PhotoEspaña. En el curso 2010-2011 disfrutó de un año sabático y pasó ocho meses en la ciudad de Nueva York participando en las actividades de Location One donde fue invitado como artista en residencia, exponiendo ese mismo año en la Julie Saul Gallerie una serie de fotos y vídeo. En la actualidad, continua su actividad artística compaginado la fotografía con el vídeo.

  • ‘Intemperie’ de Gonzalo Puch,
  • Fecha: del 26 de abril al 17 de junio.
  • Localización: Sala Atín Aya. Calle Arguijo, 4. Sevilla.
  • Horario: de martes a sábado de 11 h. a 14 h. y de 17 h. a 20 h.; domingos y festivos de 11 h. a 14 h.
  • Entrada: gratuita.