El artista gallego Nicolás Combarro «alumbra» la memoria silenciada de los campos de concentración españoles en su nueva exposición ‘Mirar a otro lado’
Nicolás Combarro presenta en el Museo Universidad de Navarra una investigación que dota de luz a los espacios de represión silenciados de la historia reciente de España. A través del proyecto ‘Materia del silencio’, el autor documenta e interviene en los vestigios de antiguos campos de concentración, integrándolos en un diálogo con otros cinco proyectos que analizan las ideologías ocultas en la arquitectura de los márgenes y las realidades olvidadas.
La muestra, comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo, se inauguró el pasado 25 de febrero y ocupa toda la planta baja del Museo Universidad de Navarra, en Pamplona, donde permanecerá abierta hasta el 9 de agosto. La exposición reúne más de 200 obras que incluyen piezas de la serie ‘Materia del silencio’, parte del proyecto ‘Tender Puentes’ dirigido por Valentín Vallhonrat y Rafael Levenfeld, junto a otras cinco series fundamentales de la trayectoria reciente del artista gallego.
El eje central de la propuesta, ‘Materia del silencio’, tiene su origen en una investigación de los archivos del Museo donde Nicolás Combarro localizó la fotografía ‘Francia 1939. Campo de concentración de Bram. Dormitorio’, tomada por Agustí Centelles durante su cautiverio. Este hallazgo impulsó al artista a investigar los más de 300 campos de concentración y represión que existieron en España, donde se hacinaron entre 700.000 y un millón de personas. Se trata de una realidad que permaneció oculta durante décadas y en la que solo se ha podido profundizar a raíz de la desclasificación de archivos militares en 2018.

Para este proyecto, Nicolás Combarro regresa de noche a los lugares donde se erigieron estas edificaciones, o donde hoy solo quedan cimientos y vestigios. Mediante el uso de proyecciones de luz, el artista baña estos restos para hacer visible lo invisible y los captura fotográficamente en entornos paisajísticos desnudos. Según el autor, al iluminar únicamente el elemento arquitectónico, este adquiere una carga simbólica que funciona como un monumento a la memoria de esos lugares. La serie incluye imágenes de los restos del campo de Miranda de Ebro (Burgos), que sirvió de modelo para otros centros, los cimientos del espacio de represión de San Cristóbal (Navarra) y la cárcel de Carabanchel (Madrid), construida íntegramente por los propios presos.
Junto a estas fotografías, la exposición muestra un fondo documental compuesto por planos, postales y protocolos oficiales, además de la serie ‘Arqueologías’, donde se recolectan restos menores encontrados en estos entornos representados a través de pequeñas esculturas translúcidas. Este análisis de la arquitectura de la represión dialoga con otros proyectos de Nicolás Combarro como ‘Sotterranei’, centrada en los subsuelos de Roma y Nápoles, o ‘Desvelar, desplazar’, sobre la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid. Asimismo, se incluyen ‘Arquitectura espontánea’, sobre autoconstrucciones no regladas; ‘Arquitectura oculta’, que trabaja sobre edificaciones abandonadas; y la ‘Serie negra’, dedicada al patrimonio minero e industrial.
El conjunto de la muestra, apoyada por la Casa de Velázquez, se presenta como un catálogo de acciones donde la metodología de Nicolás Combarro utiliza el lenguaje artístico para reactivar estructuras que contienen la memoria política, social y económica de sus contextos. Como indica Marta Ramos-Yzquierdo, la propuesta invita a mirar a otro lado para cuestionar las ideologías que sustentan las arquitecturas apartadas de los grandes relatos, estableciendo un diálogo entre la realidad y la ficción, el «yo» individual y la memoria colectiva.
