‘Los tamarindos de La Concha’, del alicantino Ricardo Cases, muestra el resultado de su residencia artística en San Sebastián, junto a la serie ‘El ficus del Parterre’ que realizó en Valencia.

‘Los tamarindos de La Concha, de Ricardo Cases se puede visitar desde el 14 de diciembre al 2 de marzo en el Kutxa Fundazioa Artegunea, en el Edificio Tabakalera de Donostia e incluye dos conjuntos de obras realizados entre 2018 y 2024: ‘El ficus del Parterre’ y ‘Los tamarindos de La Concha’.

La muestra supone la continuación del fotógrafo Ricardo Cases de una exploración urbana que arrancó en 2018 en la ciudad de Valencia y que se mostró en 2023 bajo el título ‘El ficus del Parterre’ en el Centre del Carme Cultura Contemporània. 

A aquellos ensayos fotográficos breves se suman ahora los que ha realizado en San Sebastián como resultado de una residencia artística propuesta por Kutxa Fundazioa en 2024 para esta exposición.

© Ricardo Cases

Un libro editado por Dalpine acompaña a la exposición y recoge las cinco series fotográficas realizadas en esta ciudad. Cada serie se muestra en un fanzine, que recoge las imágenes capturadas durante su exploración fotográfica cotidiana, esta vez en un contexto urbano ajeno, editadas y publicadas de forma inmediata. Una práctica editorial que Cases lleva a cabo de forma diaria en su entorno.

Las series realizadas en San Sebastián y Valencia son el resultado de una forma de trabajar diferente a la idea de proyecto fotográfico a largo plazo que Ricardo Cases ha venido desarrollando durante más de una década para ahondar en los rasgos culturales del Levante rural.

A una etapa de intensa reflexión y mirada crítica hacia un territorio particular y próximo le sigue esta otra liberadora, heredera de la inmediatez que requería su labor como fotoperiodista en la ciudad de Madrid en los inicios de su práctica.

© Ricardo Cases

Las ciudades de Cases

En ‘Los tamarindos de La Concha’ (planta 0) y ‘El ficus del Parterre’ (planta 1), Ricardo Cases vuelve su mirada hacia la urbe y compone en ella una serie de frases cortas llenas de mágica cotidianidad. La cercanía, la reacción emocional frente a aquello que encuentra de manera fortuita en el camino, se convierten en su nueva guía.

Sin programa previo, el fotógrafo realiza un ejercicio diario en el que lleva al límite los habituales planteamientos compositivos, apoyándose en recursos que aparecen de forma espontánea como globos, sillines de bici o marquesinas de autobús.

En estas series, Ricardo Cases insiste en la duración del gesto fotográfico, lo subraya y se recrea en cada escena, a menudo circunvalándola hasta agotarla, hasta consumir las posibilidades que le ofrece un hecho. Esta gramática del movimiento, como en un ejercicio atlético, registra lo inesperado, las irregularidades del terreno, los choques y los cambios de ritmo, y crea un mosaico de pequeños detalles que construyen un todo.

Cases busca una manera de avanzar en el lenguaje documental apoyándose en recursos que aparecen de forma espontánea y que, de alguna manera, asfixian la realidad que captura. El recurso del flash le ayuda también a interpretar aquello que vemos a diario, formas reconocibles y estándar, saturándolas de luz y transformándolas en figuras blancas.

© Ricardo Cases

Este uso del flash como recurso le ayuda a construir un modelo metodológico que le permite interpelar a las personas retratadas o a las cosas, hacer que se manifiesten como presencia, invitándolas a alterar la representación de la escena en el momento del disparo y delatando a la vez su presencia como observador. Una provocación en nombre de la cercanía emocional. El fotógrafo, siempre cercano, busca la interacción y se convierte en un ciudadano más; lo único que le diferencia de cualquier vecino es su oficio de observador.

La ciudad supone un estímulo, se revela como un lugar fecundo para explorar los límites de la imagen y jugar con el extrañamiento, pero sin la pretensión de ofrecer una visión pasiva y aséptica. La recorre de punta a punta con la seguridad de que encontrará imágenes interesantes. Se identifica con aquellas personas que, como él, transitan la urbe, ya sean paseantes, repartidores, animales o bicis. Es probable que ante estas fotografías las vecinas y vecinos de San Sebastián y Valencia reconozcan lugares que antes creían conocer bien, pero seguramente la realidad que describen les resulte desconocida e irracional. Su intención también es la de atender a cuestiones de orden local, y para ello propone símbolos que exploran el carácter y la identidad de quienes habitan el paisaje.

© Ricardo Cases

La selección que hace de las formas viene determinada por la utilización de ciertos elementos como símbolos de identidad. Si los cítricos o las paellas le han servido en Valencia como signo de lo levantino, en San Sebastián son las Bolsas de plástico en sillines de bici o los paraguas de la serie Paraguas y flores los que le permiten contar los rasgos identitarios de la comunidad.

Su tarea consiste en crear un inventario, recomponer una imagen cotidiana y hacer un ejercicio de representación que haga mirar las cosas de manera crítica a los propios pobladores de ese paisaje.

Esta manera de identificar signos, acompañada del dinamismo, la repetición, el efecto visual de collage del flash y los colores saturados y brillantes, genera paisajes irracionales, series en las que juega con el extrañamiento. En la serie titulada Pegatinas en marquesinas de paradas de bus, realizada en San Sebastián, la aplicación gráfica de unos círculos sobre el paño de cristal de una marquesina de autobús toma el primer plano para ocultar y describir a la vez.

© Ricardo Cases

Plantea un juego visual similar al que proponía el globo blanco valenciano, pero aquí se hace más evidente que no niega la representación mediante la interposición del círculo y que la variación sobre la idea tiene como objeto la narración, la interacción con los habitantes, personajes siempre transcendentes en sus fotografías. Tal vez en esta serie quede reflejada como en ninguna otra la inocencia de la mirada y el azar a los que se refería Cases al tratar de hablar de la realidad de un lugar diferente y exótico, pero también la complicidad que busca tanto en el espectador como en el involuntario retratado, al que invita a un movimiento lúdico.

La ‘Serie D’ realizada también en San Sebastián no nos ofrece los múltiples ángulos desde los que suponemos que ha fotografiado las escenas que la componen, sino que aborda directamente la representación de los habitantes de la ciudad y sus hábitos. Algunas de estas imágenes mantienen la estructura del paisaje creado con un motivo central que desborda el plano, aplastado por la luz del flash y en cuyos márgenes aparecen fragmentos de la reconocible playa de La Concha, del Kursaal o del monte Urgull, todos ellos lugares icónicos de la ciudad.

El trabajo de Ricardo Cases consiste precisamente en mantener un compromiso con las circunstancias socioculturales y, al mismo tiempo, empujar los límites de la observación. En iluminar, compartir con nosotros su experiencia del mundo visible e invitarnos a recomponer las piezas de un posible puzle de la realidad.

© Ricardo Cases

Ricardo Cases

Ricardo Cases (Orihuela, 1971) es fotógrafo documental. Licenciado en Ciencias de la Información en la UPV/EHU. En 2009 pone en marcha, junto a la diseñadora Natalia Troitiño, la editorial Fiesta Ediciones. En 2017 recibió el Premio Cultura de la Comunidad de Madrid. En 2019 el Musée Nicéphore Niépce (Francia) expuso Estudio elemental de Levante, una exposición individual que reúne cinco proyectos. En 2013 mostró su trabajo en Ima Concept (Tokio) y LEBAL (París) en la exposición colectiva New Spanish Horizon, así como en Les Rencontres d´Arles, en el marco de una exposición sobre el colectivo BlankPaper en 2017.

Ha publicado los libros ‘El ficus del Parterre’ (GVA Consorci Museus, 2023),’TOT’ (Dalpine-torch press, 2022), ‘Estudio elemental del Levante’ (Dalpine-torch press-The Ice Plant), ‘Sol’ (Dalpine, 2018), ‘El blanco’ (Dalpine, 2016), ‘El porqué de las naranjas’ (Mack Books, 2014), ‘Paloma al aire’ (Photovision-Schaden-Dewi Lewis, 2011), ‘La caza del lobo congelado’ (Fiesta Ediciones-Cuadernos de la Kursala, Universidad de Cadiz, 2009) y ‘Belleza de barrio’ (Universidad de Extremadura, 2008).