Ocho personas reconstruyen su relato sobre el abuso sexual infantil sufrido y exponen las imágenes resultantes en la exposición ‘Material sensible’, que se puede ver en el centro cultural La Casa Elizalde de Barcelona.

© Luis Barona

El Área de Educación de la Fundación Photographic Social Vision, entidad defensora del poder transformador de la fotografía, en colaboración con la Fundación Vicki Bernadet, entidad de referencia en la atención integral, prevención y sensibilización sobre el abuso sexual infantil (ASI), organiza ‘Material sensible’, una exposición colectiva que muestra los trabajos fotográficos realizados en la tercera edición del proyecto participativo de creación fotográfica, dirigido a personas que han sufrido abusos sexuales en la infancia y que han realizado un proceso terapéutico previo.

‘Material sensible’, que se puede visitar desde el pasado 13 de abril al 28 de mayo en el centro cultural La Casa Elizalde de Barcelona, muestra los relatos visuales y personales de los ocho hombres y mujeres participantes de un taller organizado por la Fundación Vicki Bernadet.

El proyecto, que arrancó el pasado mes de septiembre, culmina ahora con la exposición, la última fase del proceso de recuperación, en la que visibilizan y comparten sus experiencias con el público.

Se trata de una muestra de «fotografías sutiles, sugerentes y metafóricas» que dan visibilidad a una problemática tabú y desconocida para mucha gente, un contenido artístico que impacta y sensibiliza a la sociedad.

Las ocho personas participantes en el taller han utilizado la fotografía como herramienta de expresión creativa en la que cada una ha reconstruido su relato y revisado su historia personal. El poder transformador de la fotografía reside en la capacidad del lenguaje simbólico para expresar sensaciones de forma evocadora, para establecer un puente entre el consciente y el inconsciente, para desbloquear emociones silenciadas y experiencias no verbalizadas. 

En la exposición, los autores yautoras muestran sus imágenes con las que intentan expresar cómo les afectó la vivencia de abusos sexuales en la infancia, cuáles han sido sus complejas etapas del proceso de recuperación y cómo se sienten hoy en día en relación a esos hechos.

‘Material sensible’ aborda una problemática que ha sido tratada demasiadas veces desde la indiferencia, la incomodidad o el morbo. 

© Abel Parra

Uno de cada cinco niños y niñas sufre algún tipo de abuso sexual infantil antes de los 17 años. De estos, un 60% nunca recibirá ningún tipo de ayuda y el 90% no dirá nada hasta la edad adulta. Al tratarse de víctimas menores de edad, no acostumbran a pedir ayuda. Son los adultos de su entorno los que dan la alarma.

Entre el 80% y el 85% de los abusos sexuales infantiles se producen en el entorno de confianza (familiares, educadores, monitores y, en definitiva, adultos que ejercen un estatus de poder y proximidad ante el niño). De este porcentaje, entre el 65% y el 70% son casos dentro de la familia.

El abuso sexual infantil es, por lo tanto, un problema de salud pública que requiere una atención especializada y, sobre todo, una toma de conciencia por parte de toda la sociedad. El abuso sexual infantil es, en la mayoría de los casos, una experiencia traumática que interfiere en el adecuado desarrollo de la víctima y repercute negativamente en su estado físico y psíquico. Las consecuencias psicológicas que acompañan esta vivencia son frecuentes y diversas, tanto aquellas que se producen en la infancia como las que perduran en la edad adulta, y no solo afectan a la víctima y a su entorno, sino a toda la sociedad.