Fundación Mapfre presenta su nueva temporada expositiva con tres muestras que aúnan la historia de la fotografía estadounidense y el nuevo retrato documental contemporáneo. La sala de Madrid acoge la primera gran retrospectiva europea dedicada al histórico fotógrafo Minor White, mientras que el Centro KBr en Barcelona apuesta por el acercamiento social de la autora Dana Lixenberg y el impulso a las nuevas generaciones de creadores formados en la ciudad condal con KBr Flama’26.
Minor White, Dana Lixenberg y los jóvenes creadores Sara Bravo, Elena Bulet i Llopis, Meghan Mathews y Luca Gaetano Pira son los protagonistas de las exposiciones fotográficas que la Fundación Mapfre ha programado para este otoño en sus sedes del Paseo de Recoletos en Madrid y el Centro de fotografía KBr en Barcelona, abarcando desde el mes de septiembre hasta el próximo enero, con el objetivo de acercar al público tanto la introspección espiritual de la imagen clásica como la realidad sociológica actual.
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White en Recoletos
La muestra madrileña, que podrá visitarse hasta 10 de enero, conmemora el cincuenta aniversario del fallecimiento de Minor White. Cuenta con el comisariado de Carlos Gollonet, conservador jefe de fotografía de la institución, y la asistencia de Lucía de Lucas. Se trata de un recorrido exhaustivo dividido en cuatro secciones cronológicas, conformado por unas doscientas cincuenta copias de época provenientes en su mayoría del Princeton University Art Museum, así como del Portland Art Museum, The Museum of Fine Arts de Houston y la fundación Aperture. El despliegue profundiza en la noción de equivalencia heredada de Alfred Stieglitz, que entiende la fotografía no como una reproducción del mundo, sino como el reflejo visual exacto de una experiencia íntima. Atormentado por la necesidad de ocultar su homosexualidad, el autor se inspiró en corrientes filosóficas y espirituales para plasmar su mundo interior en constante tensión.
Para lograrlo, articuló su obra mediante secuencias formales que concebía como un «cine de imágenes fijas» donde las piezas establecen ritmos y asociaciones entre sí. Esta exploración queda plasmada en las once series exhibidas, que transitan desde sus inicios en Portland hasta su etapa en San Francisco con títulos como ‘The Temptation of Saint Anthony Is Mirrors’ y ‘Fourth Sequence’.
El recorrido avanza hacia su periodo en Rochester, donde gestó ‘Rural Cathedrals’ y ‘Sound of One Hand’, culminando en Massachusetts con trabajos como ‘Sequence 1968’ y ‘Totemic Sequence’. El proyecto rescata también su inmensa red de influencias en el ámbito académico y editorial. Destaca su labor como fundador de la revista ‘Aperture’, así como su papel docente impulsando el formato de taller junto a autores como Ansel Adams o Edward Weston en la California School of Fine Arts, su paso por el Rochester Institute of Technology, su trabajo como comisario con Beaumont Newhall en la George Eastman House, y la creación de un Laboratorio de Fotografía Creativa en el Massachusetts Institute of Technology. La muestra incluye hallazgos como la proyección dual de diapositivas ‘Slow Dance’, concebida bajo la influencia del filósofo George I. Gurdjieff, y su obra de calle ‘Intimations of Disaster’.
Minor White
Minor White (Mineápolis, 1908 – Boston, 1976) inició su formación académica en la Universidad de Minnesota, donde se especializó en botánica, un interés científico que pronto se entrelazó con su temprana pasión por la escritura de poesía. Tras graduarse en mil novecientos treinta y cuatro, se trasladó a Portland, Oregón. Allí adquirió su primera cámara de formato de treinta y cinco milímetros y comenzó a trabajar para el Oregon Art Project impulsado por la Works Progress Administration, documentando la arquitectura y los edificios históricos de la ciudad. Su desarrollo artístico y personal dio un giro fundamental tras la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que sirvió en el cuerpo de inteligencia militar. Al finalizar el conflicto bélico, se instaló en Nueva York y estudió estética e historia del arte en la Universidad de Columbia bajo la tutela de Meyer Schapiro.
En esos años forjó una estrecha relación con Alfred Stieglitz, cuya teoría de la equivalencia marcaría conceptualmente toda su obra. Posteriormente, se mudó a California para unirse a Ansel Adams y Edward Westoncomo profesor asistente en la California School of Fine Arts de San Francisco, consolidando una influyente carrera docente que lo llevaría más tarde al Rochester Institute of Technology y al Massachusetts Institute of Technology (MIT). En 1952 fundó la mítica revista ‘Aperture’, desde donde moldeó el discurso de la fotografía creativa contemporánea, labor que complementó con la publicación de su monografía ‘Mirrors Messages Manifestations’. Su intensa búsqueda espiritual, profundamente influenciada por el catolicismo, el budismo zen, la filosofía oriental y las enseñanzas místicas de George I. Gurdjieff, funcionó como refugio y motor creativo frente al tormento personal que le supuso la dificultad de vivir abiertamente su homosexualidad. Tras su fallecimiento, su inmenso archivo fue legado al Princeton University Art Museum.

Lixenberg en el KBr
Por su parte, el Centro de fotografía KBr de Barcelona alberga hasta el 17 de enero la exposición ‘American Images’, un acercamiento integral y monumental a la obra de Dana Lixenberg bajo el comisariado de Laurie Hurwitzy Marcel Feil. Organizada de manera conjunta por la Fundación Mapfre y la Maison Européenne de la Photographie (MEP) de París, la muestra reúne más de tres décadas de trabajo continuado en Estados Unidos.
A través de este ambicioso despliegue expositivo, estructurado a lo largo de cinco secciones que acogen más de ciento veintiséis fotografías, una instalación inmersiva con trescientas polaroids, dos proyecciones en vídeo y diverso material audiovisual, la autora ofrece una visión compleja y profundamente humana de la sociedad estadounidense, alejada por completo de los tópicos convencionales y los estereotipos mediáticos.
Radicada en Estados Unidos desde principios de los años noventa, Lixenberg ha desarrollado un estilo fotográfico inconfundible desde el punto de vista de una extranjera, lo que le ha permitido aportar su propia visión, mucho más matizada y observadora, sobre los claroscuros del sueño americano. Su metodología de trabajo huye de la inmediatez del fotorreportaje clásico; se basa en la cercanía, la empatía y la construcción de lazos de confianza con las personas retratadas.P
ara lograr este nivel de intimidad, se sirve invariablemente de una voluminosa cámara técnica de gran formato, una herramienta que impone un proceso lento, reflexivo y colaborativo que posibilita captar la esencia y la autenticidad de cada sujeto, en lo que ella misma describe como un «baile lento» con sus retratados.
A lo largo de su extensa trayectoria, la fotógrafa ha capturado con su lente a numerosas figuras reconocidas de la política, la cultura y la industria del entretenimiento, inmortalizando a iconos de la talla de Prince, Jenny Holzer, Kate Moss, Leonard Cohen, Paul Bowles, Tupac Shakur o Biggie Smalls. Sin embargo, gran parte de su producción más personal y aclamada se centra en comunidades marcadas por la vulnerabilidad social, económica o ambiental. Su gran aportación documental radica en haber mostrado siempre el mismo nivel de respeto, escrutinio y atención tanto a las grandes celebridades como a las personas anónimas. Su obra elimina de un plumazo las diferencias de estatus, presentando a cada individuo con una dignidad, singularidad y humanidad inquebrantables, destacando el valor intrínseco de cada experiencia vital.
El núcleo de este compromiso social se materializa en su histórico proyecto ‘Imperial Courts’. Esta serie de largo recorrido surgió como respuesta directa a los trágicos disturbios de Los Ángeles de mil novecientos noventa y dos. En aquel momento de máxima tensión racial y policial, la fotógrafa observó la abismal diferencia entre la compleja realidad comunitaria del barrio de Watts y la imagen simplificada, sensacionalista y centrada exclusivamente en la violencia de bandas que ofrecían los medios de comunicación. En mil novecientos noventa y tres decidió adentrarse en el complejo de vivienda social del sur de la ciudad que da nombre al proyecto para retratar a sus residentes desde dentro. Gracias al crucial apoyo del líder comunitario Tony Bogard, logró integrarse en la vecindad de manera orgánica, construyendo relaciones de confianza duraderas con sus habitantes que cristalizaron en una obra fundamental de la fotografía contemporánea.

Además de este icónico trabajo, el recorrido de ‘American Images’ permite descubrir la amplitud de sus intereses documentales con otros proyectos de gran calado. Entre ellos destacan sus rigurosos reportajes fotográficos sobre las personas sin hogar en el estado de Indiana, donde aborda la creciente precariedad habitacional, y su empático acercamiento a la comunidad indígena iñupiaq de Shishmaref, en Alaska, un territorio y una forma de vida gravemente amenazados por los efectos devastadores del cambio climático.
Dana Lixenberg
Dana Lixenberg (Ámsterdam, 1974) formada inicialmente en fotografía y diseño en el London College of Printing y posteriormente en la prestigiosa Gerrit Rietveld Academie de su ciudad natal, decidió establecer su base creativa y vital en Nueva York a principios de la década de los noventa. Su trayectoria despuntó internacionalmente gracias a sus primeros trabajos documentales para la revista neerlandesa Vrij Nederland, donde comenzó a perfilar su característico y depurado estilo: un acercamiento desprovisto de artificios, eminentemente pausado y colaborativo, facilitado por el uso metódico de una cámara técnica de gran formato. Este riguroso método de trabajo la alejó del fotoperiodismo de acción rápida y le permitió construir retratos de una profunda honestidad y dignidad.
Su consagración definitiva llegó con ‘Imperial Courts’, un extenso proyecto documental iniciado en mil novecientos noventa y tres en un complejo de viviendas sociales en el barrio de Watts de Los Ángeles, un trabajo que retomó sistemáticamente a lo largo de más de dos décadas. Esta obra monumental no solo la hizo merecedora del prestigioso Deutsche Börse Photography Foundation Prize en dos mil diecisiete, sino que cimentó su reputación como una de las retratistas sociales más certeras de su generación. A lo largo de su dilatada carrera ha compaginado los encargos editoriales de alto perfil para cabeceras como The New Yorker, The New York Times Magazine, Vibe o Rolling Stone, retratando a iconos inalcanzables de la cultura estadounidense, con proyectos documentales y personales a largo plazo centrados en comunidades marginales y personas anónimas afectadas por la vulnerabilidad económica y social, otorgando siempre a todos sus sujetos un mismo nivel de respeto, presencia y humanidad.

Nuevas Generaciones
De forma paralela en la sede barcelonesa, se presenta la sexta edición de ‘KBr Flama’26’, comisariada por Carolina Ciuti, una muestra que da espacio a las nuevas generaciones de fotógrafos que inician actualmente su trayectoria profesional tras haber completado su formación académica en centros de referencia de Barcelona. Los proyectos reunidos toman la experiencia personal como punto de partida para abordar cuestiones de alcance colectivo. Meghan Mathews (nacida en Winston-Salem, Carolina del Norte, en mil novecientos noventa y cinco) explora las tensiones entre la herencia familiar y la autodeterminación en ‘It Was Good Enough For Our Mothers’, mientras que Sara Bravo (nacida en Girona en mil novecientos noventa y nueve) reflexiona sobre las violencias invisibles hacia las personas no binarias en ‘Pink Elephant in the Room’. Por su parte, Elena Bulet i Llopis (nacida en Barcelona en mil novecientos noventa y siete) indaga en la persistencia del pasado en la comarca de la Axarquía mediante ‘Zarcillo’, y Luca Gaetano Pira (nacido en Módena en mil novecientos ochenta y siete) propone un ejercicio de resistencia en ‘Cárcel, tacones y libertad’ a través de la vida de Tania Navarro Amo, activista y una de las últimas mujeres trans supervivientes del franquismo.
