KBr Fundación Mapfre acoge dos muestras que exploran, por un lado, la mirada amateur y el costumbrismo del litoral catalán con ‘Tusquets de Cabirol. La forma elocuente‘, y, por otro, la fotografía estadounidense más introspectiva mediante el uso de innovadoras secuencias visuales de Minor White.
Joaquín Tusquets de Cabirol y Minor White son los protagonistas de las dos nuevas exposiciones fotográficas que abren sus puertas hasta el 6 de septiembre en el centro KBr Fundación Mapfre, ubicado en la Avenida Litoral de Barcelona. Estas exhibiciones, integradas en la sección oficial del festival PHotoEspaña.
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La muestra retrospectiva en torno a Minor White, la primera gran exhibición de su obra que se organiza a esta escala en Europa para conmemorar el cincuenta aniversario de su fallecimiento, cuenta con el comisariado de Carlos Gollonet. Este recorrido expositivo, dividido en cuatro secciones cronológicas, está conformado por unas doscientas cincuenta copias de época, las cuales han viajado en su mayoría desde los fondos del The Minor White Archive en el Princeton University Art Museum, contando además con préstamos del Portland Art Museum, The Museum of Fine Arts de Houston y la fundación Aperture.
El despliegue de la obra sirve para profundizar en la forma en que el autor estadounidense interiorizó el concepto de la equivalencia, una idea heredada de su mentor Alfred Stieglitz que concibe la fotografía no como una simple reproducción del mundo, sino como el equivalente visual exacto de una experiencia íntima. Atormentado por la dificultad para reconocer abiertamente su homosexualidad, el artista se inspiró en corrientes filosóficas, psicológicas y espirituales para expresar un mundo interior en constante tensión. Para dar salida a este particular imaginario, estructuró buena parte de su producción mediante secuencias formales, convencido de que cualquier fotografía vista de forma aislada fracasaba en su intento de comunicar. Él las consideraba un «cine de imágenes fijas», un marco narrativo donde las piezas logran establecer asociaciones y ritmos entre sí. Esta exploración queda plasmada en las once secuencias que componen la exposición, ilustrada con títulos como ‘The Temptation of Saint Anthony Is Mirrors‘, ‘Fourth Sequence‘, ‘Rural Cathedrals‘, ‘Sound of One Hand‘, ‘Sequence 1968‘ o ‘Totemic Sequence‘.
Además del trabajo puramente visual, el proyecto rescata la inmensa red de influencias que tejió en el ámbito académico, museístico y editorial. Se destaca su labor fundamental como fundador y director durante casi dos décadas de la revista ‘Aperture‘, así como su papel de docente pionero e impulsor del formato de taller en centros educativos como la California School of Fine Arts, el Rochester Institute of Technology y el Massachusetts Institute of Technology, donde implantó un innovador Laboratorio de Fotografía Creativa. La exposición también ofrece la oportunidad de descubrir la proyección dual de diapositivas ‘Slow Dance‘, la única secuencia en color que el fotógrafo llegó a publicar, y sus dinámicas fotografías de calle realizadas en San Francisco bajo el título ‘Intimations of Disaster‘.

Minor White
Minor White (Mineápolis, 1908- Boston 1976) inició su formación en el ámbito de la botánica y las artes, escribiendo poesía desde muy joven. A partir de finales de la década de los treinta, tras trasladarse a Portland, descubrió la obra de Alfred Stieglitz, Ansel Adams y Edward Weston, decidiendo volcarse de manera exclusiva en el medio fotográfico. A lo largo de la década de los cuarenta consolidó su perfil docente, impartiendo clases y concibiendo la fotografía como una herramienta de percepción y conciencia. Desde mil novecientos cuarenta y siete desarrolló su trabajo mayormente en forma de secuencias y, en mil novecientos cincuenta y dos, fue uno de los fundadores de la revista ‘Aperture‘. Complementó sus capturas visuales con el comisariado, la escritura y la edición, publicando el libro monográfico ‘Mirrors Messages Manifestations‘. En los últimos años de su vida redujo su actividad detrás de la cámara para centrarse en la enseñanza y la organización de su obra. Su archivo fue legado a la Princeton University y su trayectoria ha sido objeto de destacadas retrospectivas en instituciones como The Museum of Modern Art de Nueva York o el J. Paul Getty Museum de Los Ángeles.

El archivo de Tusquets
De forma paralela, el recinto acoge ‘Tusquets de Cabirol. La forma elocuente‘, un proyecto enmarcado en la línea de exposiciones dedicadas a colecciones de archivos fotográficos del ámbito catalán. Esta exhibición subraya la enorme relevancia del hallazgo fortuito en el año dos mil cuatro de un voluminoso archivo en Palma de Mallorca, compuesto por cerca de cinco mil negativos y alrededor de mil copias positivadas. Este descubrimiento permitió recuperar su obra, aunque su autoría no se estableció definitivamente hasta el año dos mil veinte, momento en el que sus imágenes comenzaron a suscitar interés por su valor documental y estético, reivindicando la mirada amateur como constructora de conocimiento al margen de los circuitos museísticos.
El recorrido de la exposición, organizada en colaboración con la Fundación Photographic Social Vision, propone una lectura transversal y no cronológica articulada en cuatro ámbitos temáticos que evidencian la progresiva depuración de su lenguaje visual. En sus miradas sobre el litoral, el autor documenta de manera recurrente el puerto de Barcelona, un espacio de exploración compartido con otros creadores, donde huye de visiones exotizantes para centrarse en el entramado arquitectónico, laboral y social, integrando a las figuras humanas en sus rutinas de trabajo y ocio. La ciudad actúa como otro de sus grandes escenarios, capturando no solo las calles de Barcelona, sino también las de París o Venecia, bajo una actitud cercana a la del flâneur. Con ecos del humanismo francés, su cámara se adentra en los espacios urbanos periféricos, donde la vida transcurre de forma más precaria e improvisada.
Las excursiones fotográficas, realizadas tanto en el entorno familiar como asociativo, ampliaron su campo de acción hacia el medio rural y los espacios naturales. En estos lugares intermedios y zonas marginales, sus imágenes recogen escenas de la vida cotidiana cargadas de ecos del neorrealismo italiano, dando paso gradualmente a una síntesis compositiva basada en ritmos y líneas. Esta evolución culmina en su acercamiento a la forma pura, donde fragmentos arquitectónicos, superficies y objetos cotidianos se presentan descontextualizados. A través de una economía visual cada vez más pronunciada y la exploración de la luz, estas decisiones formales le sirvieron para reinterpretar la realidad y evocar, mediante formas sobrias y contenidas, los pesados silencios impuestos por la realidad sociopolítica de la posguerra.

Joaquín Tusquets de Cabirol
Joaquín Tusquets de Cabirol (Barcelona, 1904 – y1979) era perito químico de profesión y copropietario de una fábrica, desarrolló su obra fotográfica de manera metódica a lo largo de su tiempo libre, manteniéndose al margen de los circuitos profesionales y sin depender económicamente de esta disciplina. Equipado con su cámara Rolleiflex, se caracterizó por una atención minuciosa en la toma y asumió personalmente todos los procesos posteriores de revelado y positivado. Desde mil novecientos cuarenta y seis formó parte de la Agrupació Fotogràfica de Catalunya, un entorno asociativo que favoreció el intercambio, las excursiones colectivas y la circulación de imágenes, marcando de forma decisiva el horizonte temático y estilístico de una producción orientada a documentar lo cotidiano en tiempos de posguerra.
