En nuestros textos del décimo aniversario de Clavoardiendo, no podía faltar una entrevista a Mónica Carabias, la Directora del Centro Nacional de Fotografía, ya que su creación ha sido uno de los hitos más importante que hemos vivido en esta década.

En el mundo de la fotografía, un sector completamente atomizado, donde estamos separados por generaciones, geográficamente, por áreas en las que se trabaja; donde las buenas prácticas brillan por su ausencia, con muchos festivales (grandes y pequeños) que no tratan dignamente a los y las artistas, con escuelas que cierran estafando a alumnado y profesorado, sin apenas ayudas públicas, sin reflejo de nuestras necesidades en el Estatuto del Artista y en  el que cada uno y cada una hace la guerra por su cuenta… La llegada del Centro Nacional de Fotografía supuso un rayo de esperanza.

Y, tal vez, ahora estamos esperando que ese CNF venga a arreglar un poquito el panorama.

La encargada de bajar a tierra y hacer real ese centro de los deseos es Mónica Carabias (Madrid, 1969). Ella es doctora en Historia del Arte Contemporáneo por la Universidad Complutense de Madrid y es profesora en la Facultad de Geografía e Historia en esa misma universidad. Viendo su curriculum, se ve que la fotografía le interesa todo.

Como investigadora y comisaria de exposiciones, su trabajo repasa la historia de la fotografía en España fijándose especialmente en dos grandes temas. Por un lado, le interesa analizar cómo las imágenes nos han ayudado a darle forma a nuestra memoria histórica del siglo XX. Por otro, pone el foco en el papel de las mujeres en la creación fotográfica, estando siempre muy atenta a los nuevos talentos que van surgiendo y a las formas de trabajar más novedosas.

Además, se ha puesto al frente de proyectos de investigación como ‘Nuevas topografías contemporáneas. De vueltas con el paisaje’ y otro muy ligado a la actualidad titulado ‘Inteligencia Artificial: modelos y aplicaciones en el campo de la creación artística, la docencia, la investigación y el conocimiento’.

Entre sus últimas publicaciones destacan ‘El lugar es importante. Paisajes de la memoria y memoria del paisaje en la fotografía actual’ (2024 publicado en 2023— y ‘Magnum Photos en femenino: Un campo minado de contradicciones’.

Hace semanas nos reunimos con ella en el Ministerio de Cultura. Llevábamos esperando esta entrevista desde su nombramiento en enero del 2025, y nuestro aniversario ha sido una buena excusa para retomar la idea.

Se nota mucho que ha sido profesora. Mide muy bien sus palabras para no meterse en ningún charco. Trata dejar claros los conceptos que le interesan y los repite varias veces para que entendamos cuáles son los que quiere fijar. Ya queda menos para ir a Soria y compartir unos torreznos.

¿Cómo llegas al mundo de la fotografía?

Llego a través del mundo de la investigación y la docencia. Comencé mis estudios en la Facultad de Bellas Artes de la UCM y tuve la gran fortuna de tener como profesora de fotografía a Cristina García Rodero, lo que supuso entrar por la puerta grande en el estudio de esta disciplina. Durante aquellos años en Bellas Artes descubrí el laboratorio y el trabajo de Cristina, que me impactaron profundamente.

Posteriormente, decidí dejar Bellas Artes para estudiar Historia del Arte, donde pude mantener mi vínculo con la fotografía. Allí enfoqué mi tesina de licenciatura en los dos temas que siempre me han interesado: la mujer y la fotografía. Analicé el papel de la mujer como sujeto y objeto en la prensa gráfica española desde finales del siglo XIX hasta aproximadamente 1930.

Al iniciar el doctorado en Historia del Arte contemporáneo, mantuve esta línea de investigación, centrándome en la fotografía feminista de la década de los noventa en España. En esta etapa comencé a conectar con personas del sector y con jóvenes creadoras que trabajaban desde el feminismo, dedicándome a recuperar la presencia femenina, algo que consideraba fundamental.

Más adelante, en mi tesis doctoral, aunque inicialmente me centré en el estudio de la imagen de la mujer republicana, conocer a Mary Nash me hizo ver que aquel terreno no era tan novedoso. Por ello, me fui al polo opuesto: la imagen de la mujer falangista. Realicé la tesis sobre la construcción de la mujer falangista como mujer moderna a través de la revista Y. Revista de la Sección Femenina, siempre poniendo el foco en la imagen entendida de manera amplia, como cultura visual y, por supuesto, fotográfica.

Ya como docente universitaria, continué trabajando sobre el periodo de la Guerra Civil y el fotorreportaje, prestando especial atención al trabajo de figuras como Tina Modotti y Kati Horna. Esto derivó en proyectos curatoriales y me llevó a especializarme, poco después, en la fotografía española desde la posguerra hasta el tardofranquismo, analizando su difusión en las revistas de la época.

Estudié cabeceras clave como Sombras, Cuadernos de Fotografía o Poptografía, que pusieron de manifiesto la importancia de la fotografía en el ámbito editorial, y en el caso de Poptografía, reveló a una generación de artistas, la de los 80, bastante olvidada a la par que desconocida.

¿Qué presencia tenían las mujeres en esas revistas?

Era muy escasa, pero mayor de lo que suele pensarse. Por ejemplo, en la revista Sombras, órgano difusor de la Real Sociedad Fotográfica, sí había representación de mujeres, aunque en su mayoría se trataba de aristócratas.

Incluso contaban con un salón específico en el que las mujeres disponían de un día a la semana para exhibir sus imágenes, generalmente vinculadas a viajes y entorno personal. Aunque el porcentaje respecto a los hombres era mínimo, existía una actividad reseñable. 

Desde tu posición en la universidad, ¿cuál fue tu primera reacción cuando surgieron los rumores de que el Centro Nacional de Fotografía por fin sería una realidad tras tantos intentos fallidos?

A lo largo de mis investigaciones he estudiado figuras como Gerardo Vielba, Fernando Gordillo o Paco Gómez, así como publicaciones como Cuadernos de Fotografía. Ese trabajo me permitió comprobar cómo, ya en los años sesenta y setenta, se reclamaba la necesidad de un museo propio, una carencia que desde entonces he tenido muy presente.

Cuando comenzó el movimiento para la creación del Centro Nacional, mi reacción no fue de escepticismo, sino de esperanza y de pensar que: ¡ya era hora!

Este eco también llegó a la Universidad; nos invitaron a sumarnos al manifiesto previo a la plataforma, donde simplemente nos preguntaban si queríamos un centro estatal. La respuesta fue un sí rotundo. Aunque desconocíamos el formato final, creíamos fundamental contar con un espacio de referencia para una disciplina de primer nivel que nos ha representado y representa internacionalmente y que fue, especialmente, fecunda, por ejemplo, durante el periodo de entreguerras.

Además, el movimiento para que surgiera fue muy diverso y logró cohesionar a investigadores, docentes, artistas, gestores y editores bajo un mismo objetivo.

Tras la creación de la Plataforma y el anuncio de Soria como sede física, el proyecto aterriza en el BOE. ¿Qué es exactamente y qué pretende este Centro Nacional de Fotografía?

El Real Decreto de su creación es cristalino respecto a sus funciones. En primer lugar, es una institución de titularidad y gestión pública, algo esencial, que depende orgánica y funcionalmente de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura. Su finalidad será la conservación, preservación, investigación, promoción y difusión del patrimonio fotográfico español en sus diversas facetas de creación y producción, tanto de la fotografía histórica como de la obra contemporánea.

Es el espacio por excelencia para custodiar este patrimonio, evitando que el foco excesivo en el pasado nos haga perder el presente. No se trata solo de archivar, sino de poner en valor y difundir este legado. 

Además, debe funcionar como un nodo que conecte a todo el sector e instituciones implicadas, ofreciendo un mapa real de la riqueza y variedad de la creación en España. 

Actualmente, creo que el sector funciona de manera muy fragmentada, con agentes que trabajan de forma bastante autónoma y con escasa conexión entre sí; en este contexto, el centro debe actuar como un espacio que fomente el diálogo, la colaboración y la articulación del conjunto.

¿Y cómo se consigue ese objetivo?

A base de mucho trabajo y voluntad.

¿Existirá a partir de ahora una ventanilla de acceso para la ciudadanía y los profesionales que busquen ayudas, información sobre exposiciones o acceso a archivos?

Sí, ese es precisamente uno de los objetivos del centro. El Real Decreto define con claridad sus funciones y nuestra labor pasa por aplicarlo de manera consciente para facilitar el acceso a la información, los recursos y el patrimonio.

En paralelo, si queremos custodiar ese patrimonio, debemos mirar a dos grandes hitos recientes de nuestra historia fotográfica. El primero fue la creación del Premio Nacional de Fotografía, que supuso el primer reconocimiento institucional a los creadores del medio.

El segundo hito es, precisamente, la apertura de este centro. Como nacemos sin una colección propia, lo lógico es iniciar una colección fundacional de carácter patrimonial tomando como núcleo a los galardonados con el Premio Nacional.

Artistas como Carmela García, Premio Nacional de Fotografía 2026, ya forman parte de ella. La intención es que estos referentes dialoguen con la creación contemporánea. Por ello, también hemos incorporado obras de artistas de media carrera, para generar ese diálogo con nuestro patrimonio histórico.

Asimismo, es fundamental incluir a creadores que, pese a su trayectoria, han tenido escasa visibilidad institucional. Queremos que la ciudadanía entienda que esta es la casa de la fotografía: un espacio que reúne distintas generaciones y sensibilidades y que construye un diálogo abierto y en constante expansión.

Esa colección aspira a ser muy amplia.

La meta principal es construir una colección de todos y para todos. Esto implica corregir desequilibrios evidentes, como la notable falta de presencia de mujeres artistas.

Hablamos de una colección verdaderamente inclusiva, lo que también supone garantizar una adecuada representación territorial. A menudo, residir en grandes ciudades ofrece más oportunidades, pero nuestra ambición es que el talento, provenga de Soria, Bilbao, Teruel o Zaragoza, tenga cabida y dialogue de tú a tú con los grandes referentes nacionales.

Sobre el papel suena maravilloso y ambicioso. ¿Es factible llevarlo a la práctica de verdad?

Ya lo estamos haciendo. El Ministerio ha llevado a cabo un esfuerzo muy relevante apostando por la descentralización cultural, que considero el enfoque más adecuado para un proyecto como este.

La apuesta por la disciplina ha sido firme, lo que nos está permitiendo realizar adquisiciones relevantes de manera continuada. Con compromiso y voluntad, es perfectamente posible.

El objetivo es remar en la misma dirección para consolidar un centro que nos represente y acoja a todos, sumando fuerzas en un sector históricamente atomizado.

También se ha iniciado la vertebración del tejido a través de líneas de ayuda…

Efectivamente. Hace un año, en ARCO, presentamos el Centro junto al ministro, subrayando su integración en la Subdirección General de Artes Visuales y Creación Contemporánea. Desde esta subdirección se impulsaron ayudas por un total de cinco millones de euros, de los cuales un millón se destinó específicamente a la promoción fotográfica.

La demanda superó ampliamente el presupuesto inicial, lo que evidencia la enorme necesidad existente en el sector.

Estas ayudas abarcaron ámbitos como la conservación, el comisariado, la digitalización y otros proyectos vinculados a la protección del patrimonio, y estuvieron dirigidas a entidades con y sin ánimo de lucro.

Hace unas semanas, en mayo, se ha publicado la convocatoria para 2026. Nuestra voluntad es que estas convocatorias se mantengan y, si es posible, aumenten su dotación.

Queda claro que hay una realidad muy variada que necesita refuerzo de manera urgente.

Por supuesto. Se ha demostrado una vez más lo rica y variada que es nuestra fotografía, así como las preocupaciones del medio. Necesitan apoyo las editoriales de fotolibros, las revistas, los festivales, las asociaciones que custodian archivos documentales y requieren conservarlos adecuadamente… 

También hemos respaldado proyectos de formación, que es otra misión angular del Centro. Para valorar lo que tenemos debemos conocerlo. Hacen falta más especialista en conservación y restauración, ámbitos donde escasean los profesionales. Ya realizamos un primer taller gratuito sobre materiales antiguos junto a la Escuela de Arte y Superior de Diseño de la Junta de Castilla y León en Soria, con unos resultados excelentes.

¿Dónde puede informarse el público de todas estas convocatorias y actividades?

Mientras desarrollamos nuestros propios canales de comunicación web y redes sociales, las convocatorias y nuestras actividades pueden consultarse a través de la página web del Ministerio de Cultura y de los perfiles sociales de la Subdirección General de Artes Visuales y Creación Contemporánea (@creacioncontemporaneagob).

Estos son los canales oficiales de comunicación para conocernos y saber de nosotros.

Asimismo, se puede contactar directamente con el Centro Nacional de Fotografía en el correo electrónico cnf@cultura.gob.es.

¿Qué te impulsó a presentarte a la plaza de directora y qué crees que aportas desde tu perfil específico?

Para una historiadora del arte contemporáneo, especializada en fotografía, la inminente creación del centro supuso una enorme alegría, compartida con colegas de distintas universidades. Al ver la convocatoria en el BOE, confieso que pensé, uf, qué responsabilidad quien asuma la dirección. Pero, luego, enseguida pensé en la oportunidad que se presentaba para presentar y defender un proyecto en el que he creído toda mi vida. 

Y la confianza depositada en mí para dirigirlo ha sido, sin duda, una gran motivación, además de un privilegio y un reto.

Tengo muy claro que estoy trabajando para construir los cimientos de un espacio inclusivo, abierto a todas y a todos, y, sobre todo, vivo con una colección que interpele a la ciudadanía. La fotografía es probablemente nuestra disciplina más democrática y popular, porque forma parte de la vida cotidiana y todo el mundo puede practicarla; por eso, no puede existir distancia con el público.

Además, Soria ha resultado ser un aliado estratégico excepcional, con una población volcada y expectante.

Aún suponiendo las limitaciones habituales, ¿estás pudiendo desarrollar las líneas maestras de tu proyecto?

Sí, con mucho trabajo, pero estamos avanzando. Ya estamos preparando para el mes de octubre la primera exposición de la colección del centro Nacional de Fotografia, que aglutina las primeras adquisiciones realizadas, y con el objetivo de que itinere por distintas instituciones del territorio nacional.

Al mismo tiempo, estamos tejiendo redes de colaboración interinstitucional con universidades, fundaciones y otros centros, con la finalidad de cumplir nuestra misión como nodo conector del sector.

Además, trabajamos de forma intensiva en los ámbitos de la investigación y la internacionalización, prestando especial atención a la consolidación de lazos con Latinoamérica, tal y como establece el Real Decreto.

¿Qué plazos se manejan para la apertura de la sede física?

Las obras de rehabilitación del antiguo Banco de España, sede del CNF, comenzaron en septiembre del año pasado y cuentan con un plazo de ejecución de doce meses, tras los cuales será necesario un periodo adicional para su acondicionamiento y la dotación de equipamientos que permitan su pleno funcionamiento. El edificio se está adaptando para albergar salas de exposiciones, áreas de investigación y una biblioteca especializada en libros de artista, con el objetivo de crear un entorno dinámico orientado al conocimiento. Prefiero no dar una fecha concreta de inauguración, ya que los ritmos de la obra marcan los tiempos, pero estamos trabajando intensamente en su puesta en marcha.

¿Tener esta estructura en el Ministerio supone contar por fin con un «caballo de Troya» para defender cuestiones pendientes como el Estatuto del Artista?

Contar con el Centro Nacional es más que un gesto; es una realidad que demuestra que la disciplina es primordial para el Ministerio de Cultura. En cuanto al Estatuto del Artista, tiene una vocación muy amplia, y se ha de trabajar en consenso para dar respuesta a realidades muy diversas.

¿Y la posibilidad de más Premios Nacionales como hay en otras disciplinas?

Por supuesto, nos gustaría poder contar con una mayor diversidad de premios, pero también debemos ser conscientes del contexto y de las limitaciones presupuestarias. En cualquier caso, el objetivo es seguir reforzando el reconocimiento a la fotografía por distintas vías.  

Frente a un ecosistema fotográfico lleno de pequeños festivales y prácticas a veces opacas, ¿puede la institución exigir un código de buenas prácticas a cambio de financiación pública?

La Subdirección General de Artes Visuales y Creación Contemporánea trabaja por la promoción y difusión de la creación artística contemporánea. En este sentido, nuestras líneas de ayuda, que se conceden en régimen de concurrencia competitiva, están sujetas a criterios de transparencia que garanticen buenas prácticas, incluyendo el pago de honorarios adecuados a artistas, comisarios, gestores. Prestamos una atención especial a los festivales, ya que conforman un tejido fundamental para la vitalidad del sector, y nuestro objetivo es contribuir a su consolidación en el tiempo.

Más que una labor de control, entendemos nuestro papel como el de establecer un marco claro que favorezca la profesionalización, la transparencia y el desarrollo sostenible del ecosistema fotográfico.

¿El futuro de la institución está garantizado ante un posible cambio de gobierno?

Lo que te puedo decir es que, sin duda, alguna, nuestro compromiso es trabajar siempre con la misma dedicación y rigor, para consolidar una institución que nace con vocación de continuidad y servicio público.

¿Cómo se complementará la sede física con el entorno digital y otras posibles sedes?

El ámbito digital es fundamental y funcionará como un ámbito de trabajo complementario, que permita ampliar el alcance y la accesibilidad del proyecto. En cuanto al Palacio de Alcántara, cedido al Ministerio de Cultura por el Ayuntamiento de Soria, se incorporará como nueva infraestructura para convertirse en el Centro de Archivo, Investigación y Residencias del CNF. De momento, nuestro objetivo es trabajar para garantizar el pleno funcionamiento de la sede ubicada en el Banco de España.

¿Cuál es actualmente la relación con la Plataforma por el Centro Nacional que impulsó la creación de este espacio?

Es indudable que el papel y empuje de la plataforma fue muy importante para la creación de un centro de fotografía. Desde que me hice cargo de la dirección del CNF, he manifestado que mi voluntad por sumar y trabajar para mantener un diálogo constante con los distintos agentes del sector y el medio en toda su dimensión, con todos aquellos que contribuyen a reforzar la fotografía en España. Creo que es fundamental y una responsabilidad dado que se trata de una institución pública.

¿Estar al frente de todo esto ha cambiado tu forma de entender la fotografía?

No.

¿Sigues haciendo fotos?

Si, pero solo hago fotos para mí, soy una amateur.