Cracovia, ciudad propensa al paseo y a la lectura, acoge este año la 14ª edición del Photomonth. Un festival de fotografía que se celebra cada primavera y que invade la ciudad durante un mes, tal y como su nombre indica. Esta edición tiene por título ‘Kryzys? Jaki kryzys?!’ (¿Crisis? ¿Qué crisis?!) a cura de Lars Willumeit, y como reclamo, el nombre de Paul Graham. Asistimos al fin de semana inaugural, y también lluvioso.

‘¿Crisis? ¿Qué crisis?!’ el tema elegido por Lars Willumeit para esta edición del festival, no pretende cuestionar la existencia de una verdadera crisis, no es una pregunta irónica. Pretende sin embargo llamar la atención sobre los diferentes tipos de crisis a los que nos enfrentamos actualmente. “El contenido de muchas de las exposiciones se refiere a la crisis de los refugiados, a la crisis económica, a cuestiones bioéticas y a la crisis de temas postnaturales como los del Antropoceno. Otros artistas se refieren más a crisis individuales, como por ejemplo Max Pinckers. Así que es un tema que funciona en muchos niveles y está cuestionando muchos diferentes puntos de inflexión a los que hemos llegado. También conecta de alguna manera las diferentes exposiciones en el nivel más general de la crisis de la fotografía y los cambios que está sufriendo o que ha sufrido en los últimos veinticinco años”, explica Lars Willumeit, comisario principal de esta edición del Photomonth.

Exposición 'Deposit' de Yann Mingard. © Ana Zaragoza

Exposición ‘Deposit’ de Yann Mingard. © Ana Zaragoza

En la mayoría de los trabajos expuestos en el festival está presente la crisis de la fotografía. Crisis entendida como cambio profundo, cambio en la manera de narrar, en el concepto de autoría y en los formatos expositivos. En algunas exposiciones es mucho más explícito, como en la exposición experimental ‘A Process 2.0’ de la revista alemana Der Greif, que se desarrolla en la misma sede del festival durante el fin de semana inaugural. Según Claudio Ricci, uno de los miembros del equipo de la revista, se trata de un formato interactivo que muestra el proceso de desarrollo de la propia exposición y al mismo tiempo el proceso de trabajo que siguen en la revista para cada una de las ediciones impresas. El experimento se desarrolla durante tres días, en los que trabajan con 260 fotografías seleccionadas a partir de una convocatoria abierta previamente en su web. Las 260 imágenes están colgadas en un panel, el equipo de Der Greif va seleccionando las que considera particularmente interesantes y las traspasa a una mesa de trabajo que está colocada al lado del panel. En esta mesa juegan con las impresiones, las sacan de su contexto original para agruparlas con otras fotografías y probar diferentes combinaciones que les parecen interesantes. Documentan cada una de estas combinaciones, refotografiándolas, y las devuelven al espacio online, de manera que los fotógrafos que han cedido sus imágenes pueden ver en directo qué está sucediendo con ellas. Finalmente, las combinaciones más interesantes serán impresas en la misma sala y colocadas en un nuevo panel, que conformará, de alguna manera, la exposición definitiva.

'A Process 2.0' exposición experimental de Der Greif. © Ana Zaragoza

‘A Process 2.0’ exposición experimental de Der Greif. © Ana Zaragoza

Otro ejemplo de ruptura radical con el formato de exhibición es el del colectivo #Dysturb. Su principal objetivo es el de reinventar la manera de leer el fotoperiodismo y ampliar la audiencia de este tipo de imágenes llevándolas a las calles. Sus acciones consisten en pegadas de fotografías de gran formato en calles céntricas de diferentes ciudades, con una única regla: la de presentar únicamente noticias internacionales. Conscientes de la crisis que atraviesa el género, pretenden funcionar como una plataforma de apoyo a la industria del fotoperiodismo y a los fotoperiodistas en particular. Un paseo por Cracovia durante el mes del festival ofrece la sorpresa de toparse con estas perturbadoras ventanas al mundo, que son, sin duda, una invitación a la reflexión sobre lo que está sucediendo en el mundo que nos rodea.

#Dysturb en Cracovia. © Ana Zaragoza

#Dysturb en Cracovia. © Ana Zaragoza

La calle es, en esta edición del Photomonth, un espacio compartido entre #Dysturb y otra exposición camuflada: la cartelería del festival. Carteles que gritan en rojo y azul “¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS?” en polaco, sobre collages que combinan diferentes obras de todos los artistas que participan en el festival. La ideóloga es Pilar Rojo, una cordobesa que, en su tercer año como directora de arte del Photomonth, ha querido hacer una obra colectiva como diseño de la imagen gráfica del festival: “Lo que yo quería hacer era usar el diseño como una exposición más dentro del festival. Algo que se pudiera ver en las calles y fuese complementario. Propuse a los artistas hacer una obra conjunta basada en el collage, especialmente para los carteles. Tuve que contactarlos a todos y hacer una búsqueda de conexiones entre los proyectos, con la idea de generar combinaciones de imágenes que diesen lugar a un nuevo significado, diferente al que el artista le había dado a su obra inicialmente”.

Pilar es también la responsable del diseño del libro del festival, un libro diseñado no como catálogo, sino como objeto que sigue teniendo una entidad propia cuando el festival se clausura. “Intento trasladar el concepto del festival también al libro. Como este año estaba todo centrado en la idea de los cambios y de las diferentes posibilidades de una misma cosa, en el libro cada capítulo tiene un diseño diferente y en la portada seguimos con la idea de los collages en la cubierta y en la contracubierta, y hay dos tipos de cubierta, de forma que el que lo compra puede elegir cuál de los dos prefiere”, comenta Pilar.

Carteles del Krakow Photomonth Festival 2016. © Ana Zaragoza

Carteles del Krakow Photomonth Festival 2016. © Ana Zaragoza

Las dos diferentes cubiertas del libro del Photomonth 2016. © Ana Zaragoza

Las dos diferentes cubiertas del libro del Photomonth 2016. © Ana Zaragoza

El intenso trabajo de búsqueda que ha tenido que llevar a cabo Pilar Rojo para plantear el diseño de esta edición hace que se conozca en profundidad la obra de todos los artistas participantes. Es capaz de destacar algo de cada una de las exposiciones, pero siente especial debilidad por el trabajo de Thomas Kuijpers, del que admira, entre otras cosas, la capacidad que ha tenido el artista para aprovechar al máximo el pequeño espacio que tenía a disposición para su muestra: ‘When the Twins Were Still Beautiful’. El trabajo de Kuijpers se expone en conjunto con el de otros artistas en la colectiva que lleva por título ‘A New Display: Visual Storytelling at a Crossroads’, comisariada por Iris Sikking y enfocada en los nuevos métodos de narración visual de los fotógrafos documentales.

Thomas Kuijpers generalmente trabaja recolectando material acerca de un tema de interés. Realizando búsquedas en el panorama mediático, investiga sobre el uso de la imagen y el texto en la narración de sucesos reales. Con el trabajo expuesto en este festival, habla de la belleza de las cosas que han desaparecido, en este caso de las Torres Gemelas de Nueva York. Kuijpers se cuestiona cómo sería la experiencia del World Trade Center antes de que las torres desaparecieran, y como respuesta empieza a coleccionar imágenes, objetos, extractos de películas que recrean la imagen icónica de Nueva York antes del 11S. Con todo este material convierte su espacio expositivo en un moderno diorama que reconstruye la imagen romántica e inocente que teníamos de esta ciudad antes de los atentados del 2001.

'When the Twins Were Still Beautiful' de Thomas Kuijpers. © Ana Zaragoza

‘When the Twins Were Still Beautiful’ de Thomas Kuijpers. © Ana Zaragoza

El cuestionamiento de la estética documental está también muy presente en la exposición de Max Pinckers, en el Mocak (Museo de Arte Contemporáneo de Cracovia). Su trabajo ‘Will They Sing Like Raindrops or Leave Me Thirsty’, hecho por encargo y pensado desde el inicio para presentarse en formato de libro, trata varios aspectos sobre el amor y el matrimonio en la India. El libro, que ya está agotado, es el resultado de un viaje de cuatro meses por el país, durante el que Pinckers realizó una extensa labor de documentación, escenificación y captura de diversas situaciones y sujetos que se ajustaban al tema, entre ellos, los “lovebirds” (parejas jóvenes que huyen de la desaprobación de sus familias por cuestiones de casta o religiosas) y los Love Commandos (una organización que ayuda a las parejas jóvenes en fuga). Las fotografías de Max Pinckers parecen sacadas de un rodaje cinematográfico, por la iluminación empleada y la teatralización de la escena. Son imágenes con un enfoque manifiestamente subjetivo, del que el artista ha sido siempre defensor.

Max Pinckers comentando su exposición 'Will They Sing Like Raindrops or Leave Me Thirsty' en el Mocak de Cracovia. © Ana Zaragoza

Max Pinckers comentando su exposición ‘Will They Sing Like Raindrops or Leave Me Thirsty’ en el Mocak de Cracovia. © Ana Zaragoza

Entre todos estos trabajos reflexivos, no podía faltar un espacio para el humor, el absurdo y cierta transgresión. La nota de color la pone Kacper Szalescki, el artista más joven de los seleccionados en la convocatoria ShowOFF del festival, para talentos emergentes. Kacper presenta ’Olympia’s Diary’, basado en una de las fotografías del trabajo ‘The Olympia’ de Katarzyna Kozyra, a su vez basado en la pintura de Manet, Olympia. La mujer que posa desnuda en la fotografía que abre este reportaje es la amiga de Kacper, que posa delante de su propia fotografía, la que Kacper le hizo al inicio del proyecto. “Ella fue la primera Olympia. Esta foto fue la primera de la serie” cuenta el artista. Su amiga interviene señalando su fotografía (ya vestida): “Ésta es su habitación, la fotografía que ves encima, la de Katarzyna, estaba allí, así que allí tuvimos la idea de hacer una foto posando así. De esta manera empezó todo”. Después de esta anécdota, Kacper Szalescki ha pasado un año fotografiando situaciones similares que aludían a Olympia, disparando en analógico y al ritmo de un carrete por mes como forma de disciplina. El resultado es esta colección de Olympias, un trabajo de corte anecdótico y estética noventera, que llama la atención por su sencillez y su irónico planteamiento.

Y el contraste con el más joven de los talentos emergentes lo pone la propuesta más consolidada y “clásica” de esta edición: Paul Graham, con su trabajo ‘New Europe’. Esta serie fue realizada entre 1986 y 1992 en Alemania, Suiza, Italia, España, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra e Irlanda del Norte, con la intención de explorar las tensiones que Graham y sus coetáneos sentían con respecto a las perspectivas de futuro de Europa. Parece este periodo, en el que Europa está estancada en una crisis permanente, el momento ideal para volver sobre este trabajo del autor, considerando además que fue una serie que marcó un cambio en su carrera artística, permitiéndole establecer una estética emergente. Con esta exposición, que fue la que sirvió de apertura en el festival, acaba nuestra visita al Krakow Photomonth Festival 2016, del que se dice que sea el festival de fotografía más importante de Europa.

'New Europe' de Paul Graham. © Ana Zaragoza

‘New Europe’ de Paul Graham. © Ana Zaragoza