¿Dónde estabas tú el 1 de febrero de 2016, justo ahora hace 10 años? ¿Te acuerdas?
Nosotros sí. Tal día como hoy, a las 12 del mediodía, le dábamos al botón de “publicar” y nacía así Clavoardiendo. El nombre ya era una declaración de intenciones. Queríamos ser una revista distinta, con una nueva mirada hacia la fotografía. Modesta, pero soñadora.
Una revista que fuera un lugar de encuentro entre los diferentes mundos de la fotografía, donde cupiera desde la foto de bodas más creativa al fotoperiodismo más audaz, desde el paisajismo más clásico al fotolibrismo más intenso. Y siempre con rigor, humor y pasión; con actualidad, reportajes, agenda, porfolios… Queríamos hacer la revista que nos hubiera gustado leer.
Y, casi sin darnos cuenta, han pasado 10 años.
Más de 2.500 noticias, artículos, entrevistas, consejos, columnas y porfolios después; tras sobrevivir a una pandemia en la que la cultura nos mantuvo vivos —aunque nadie la creyera esencial—; tras ver muchos festivales llegar (y a otros irse) o escuelas míticas cerrar (algunas estafando al alumnado y a sus trabajadores); tras descubrir a nuevos autores y autoras o perder a grandes referentes; tras ver a Cristina de Middel llegar a la presidencia de Magnum o ver nacer un todavía incierto Centro Nacional de Fotografía; tras sufrir los cambios de algoritmos, las mutaciones de las redes sociales, las caprichosas transformaciones de Google o la invasión de la Inteligencia Artificial —que se está llevando por delante medios, estructuras y formas de entender la comunicación—; por no hablar de guerras, genocidios o el resurgir del fascismo y de la LGTBIQ+fobia… aquí seguimos.
Porque hemos descubierto que sobrevivir ya es un éxito. Del ánimo de lucro hemos mantenido el ánimo y perdido el lucro. Pero, aunque no hayamos conseguido ser económicamente viables más allá del activismo de todos y todas los que colaboramos, sí hemos logrado ser una referencia para quienes aman la fotografía, ya estén dando sus primeros pasos o sean figuras consagradas.
Casi dos millones y medio de visitas, con artículos cercanos a los 50.000 clics —como el dedicado a John Berger, los consejos sobre qué hacer si te roban una foto o cómo preparar un archivo para imprimir—. Los textos dedicados a Rineke Dijkstra, Francesca Woodman o Duane Michals han sido de los más leídos en esta década. Aun así, nunca hemos buscado la viralidad, las grandes cifras o contentar al SEO solo por el dato.
Siempre ha sido más importante tratar con respeto a nuestros lectores y lectoras, buscando calidad antes que cantidad, reflexión antes que impacto y poniendo el foco en las periferias (geográficas, sociales o culturales). En definitiva: hacer una buena revista. Incluso si eso significaba enfrentarnos a agentes destacados del sector ante la falta de prácticas éticas en la organización de eventos, festivales o concursos.
Durante este tiempo hemos sufrido la pérdida de lectores, al igual que todos los medios. Pero, gracias a que esta revista se construye desde la militancia —reflejo de la precariedad que vive gran parte de la fotografía— y a que la cantidad no era lo importante, seguimos navegando.
Hemos disfrutado de firmas escribiendo artículos realmente maravillosos. Quiero destacar a Ana Zaragoza, hoy una copywriter de éxito, para quien fue fundamental su paso por esta web; a Rubén H. Bermúdez, autor del que probablemente sea el fotolibro más importante de la década, ‘¿Y tú por qué eres negro?’, ambos parte del equipo fundador; a Carmen Dalmau, que siempre ha sido un apoyo y nos permitió publicar ‘Elogio de la mirada’, otro hito en la historia de la fotografía de este país; o a la gran marie genevieve alquier (en minúsculas, como a ella le gusta), un ser maravilloso y humilde que sabe muchísimo de fotografía y cuyos textos han elevado la calidad de la revista.
Pero también han sido fundamentales Gabriela Cendoya, Blas González, Daniel Mayrit, David Fonfría, Elena Pedrosa, Karla Guerrero, Iban Muga, Pericles Dias, Andrés Serra, Rocío Madrid, Sergio de Luz, Nacho Bueno, Jon Gorospe, Goyo Villasevil, Fernando Puche, Ángela Rodríguez, David Schäfer… Y así hasta más de 60 firmas que han pasado por aquí.
Sin olvidar a José María Passalaqua, uno de los calígrafos más importantes a nivel internacional y que ha diseñado esta felicitación, al ilustrador Jesús Navarro, que creó al Txapelas, nuestra “mascota”, y ha ilustrado algunos de nuestros artículos más leídos, al gran Gaspar García que rediseñó nuestro logo y ha creado la nueva imagen conmemorativa.
Por supuesto, una mención a nuestros socios y socias, que nos han ayudado económicamente a cubrir los gastos mínimos, ni a los festivales o concursos que han contado con nosotros como visionadores, jurados, conferenciantes o anunciantes. Sin ellos no seríamos la revista de referencia sobre fotografía de autoría que somos hoy.
Y, por supuesto, el mayor soporte de este proyecto: Nacho Moreno. Sin su apoyo constante (vital y económico), llegando a crear incluso una maravillosa fotonovela para ilustrar de forma lúdica y crítica este mundillo, esta revista sería sencillamente imposible.
Gracias a todos y todas. Sois la excusa perfecta para seguir agarrados a este clavo ardiendo. Contamos con todos y todas por otros 10 años más.

