En Clavoardiendo nos hubiera gustado tener más capacidad para mostrar lo que sucede en los países de habla hispana respecto a la fotografía contemporánea. Afortunadamente, en estos 10 años hemos contado con David Schäfer que nos ha traído algunas pinceladas desde Argentina. A pocas semanas de que se cumplan los 50 años del golpe de estado liderado por Videla, Schäfer nos trae ‘@IAbuelas’ de Santiago Barros un interesantísimo trabajo sobre la aplicación de IA para crear memoria.

En 2023, Santiago Barros abre la cuenta de Instagram ‘@IAbuelas y comienza a publicar retratos actuales de los bebés que fueron apropiados durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983) en Argentina. Estos retratos son generados con IA a partir de las fotografías argénticas de sus padres, víctimas de desaparición forzada, que la organización Abuelas de Plaza de Mayo recuperó y difunde en su sitio web.

Las imágenes creadas por Santiago Barros no solo siguen los códigos de representación visual de la fotografía, sino que funcionan como tales, junto con un texto que narra la historia de los retratados. Cabe preguntarse: ¿en qué medida estos retratos, pese a su naturaleza no fotográfica, contribuyen a la búsqueda de los nietos y las nietas apropiados durante el terrorismo de Estado?

La fotografía se suele considerar “un registro perfectamente realista y objetivo del mundo visible” porque, desde sus inicios, se le han atribuido “usos sociales considerados realistas y objetivos” (Pierre Bourdieu, 1965). Se trata más de una convención social que de una característica inherente al medio. La imagen del sol producida por Léon Foucault en 1854, los registros microscópicos del aguijón de una abeja o de los cristales de silicio que tomó Auguste Adolphe Bertsch entre 1853 y 1857, y los testimonios visuales de las expediciones a Egipto y Palestina conseguidos por Francis Frith en la misma época, son claros ejemplos de la utilización de la fotografía como medio de registro y exploración científica.

Tabla sinóptica de los rasgos fisonómicos creada por Alphonse Bertillon.

En 1888, el fotógrafo y policía francés Alphonse Bertillon advierte que la imagen fotográfica puede contribuir a la identificación de un individuo. En consecuencia, crea un método sobre la base de una articulación entre el retrato fotográfico, la antropometría y un vocabulario normalizado para describir la fisonomía de un individuo. Con el ‘Portrait-parlé’ (retrato verbal), Alphonse Bertillon transforma “los signos del cuerpo” en un texto que reduce “la descripción verbal a una taquigrafía denotativa” (Allan Sekula, 1984) y “dogmatiza el uso de la fotografía para representar la identidad en una lógica de identificación” (Solinas, 2011).

Si bien Alphonse Bertillon constituye un antecedente para comprender y analizar el proyecto ‘@IAbuelas’, en especial por cómo se concibe la identidad, el trabajo que Arthur Batut desarrolla en la misma época nos introduce en el retrato compuesto.

El ‘Portrait type’ publicado en la revista ‘La Nature’ n.º 795 del 25 de agosto de 1888.

El ‘Portrait type’ es un “trabajo de análisis y de síntesis” que consiste en superponer en una misma placa fotográfica retratos de diferentes individuos que conforman un mismo grupo social —los integrantes de una familia, por ejemplo— para obtener una imagen representativa del colectivo. Inspirado por los retratos compuestos que Francis Galton hace en Inglaterra, Arthur Batut crea un “retrato de lo invisible” que solo es posible hacer con la fotografía, considerada como uno de los más poderosos “medios de investigación” que la ciencia haya creado (Arthur Batut, 1887).

El proyecto de Santiago Barros, por un lado, concibe la identidad en sintonía con Alphonse Bertillon, como algo legible en la superficie de un cuerpo que inmóvil permanece bajo observación. Por otro, produce una imagen síntesis, como los retratos compositivos de Arthur Batut, en el marco de una experimentación tecnológica de resultados poco previsibles. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, el creador de ‘@IAbuelas’ no pretende crear un patrón de identificación ni una imagen representativa de una familia, sino movilizar la búsqueda de «los nietos y las nietas» apropiados en la década de 1970.

Las fotografías sintéticas de la hija o el hijo de Sabina Miriam Gofín y Héctor Aníbal Busemi, desaparecidos desde el 11 de octubre de 1979.

En una entrevista reciente, Santiago Barros explica cómo utiliza el generador de imágenes IA para “combinar”, por medio de un texto, dos fotografías argénticas y obtener un retrato que sintetice la fisonomía del nieto o de la nieta que buscan las Abuelas. “El comando dentro de Midjourney se llama imaginar; vos le pedís a la IA que imagine la imagen de los nietos con 45 años a partir de la foto de ambos padres, en una fotografía realista”. El realismo fotográfico surge como una expresión de autoridad a la hora de dotar de verosimilitud a estos retratos, puesto que ofrece una visión legible y plausible del mundo real que ya estamos acostumbrados a percibir como legítima.

De este modo, Santiago Barros se vale de la legitimidad de la fotografía como una representación “fiel” y “exacta” de la realidad para crear un “retrato real”, es decir, que sea “consecuente con los retratos de sus padres y conserve rasgos de ambos” y tome distancia de un “retrato hegemónico” como el que arrojaba Midjourney en los primeros intentos.

“Me tuve que pelear varias veces con la inteligencia artificial para que no hiciera nietos bellos, tenía que tratar de romper un poco el algoritmo para que no me hiciera todo el tiempo personas hegemónicas, y tratar de que fueran personas normales… no modelos de tapas de revista. La IA tiene tendencia a que el primer resultado sea el de una persona blanca con contextura delgada por más que vos le estés dando parámetros de una persona con la mixtura de pieles que hay en Argentina.

Si ambos padres eran de tez marrón, la IA me generaba un retrato de una persona con ropa de pobre”, comenta. Estas recurrencias revelan que la tecnología nunca es neutral y tiende a reproducir clasificaciones preexistentes. El creador de ‘@IAbuelas’ trabaja de modo lúdico, experimentando con las posibilidades de la IA generativa a partir de los textos que construye.

“Me ha pasado de pedirle algo y después cuando veo el resultado me doy cuenta de que lo malinterpretó porque se lo estoy pidiendo en un español argentino, y las palabras que usamos nosotros no son las mismas que pueden estar seteadas en el español de España o en el español latino; por eso trato de hacerlo en inglés, aunque sea rústico, porque la programación original está hecha en inglés, buscando encontrar palabras que no tengan doble sentido”.

El lenguaje emerge como una variable determinante para conseguir la imagen; lo mismo sucede con las elecciones que hace sobre los resultados que la IA le entrega. “La inteligencia artificial va aprendiendo a medida que vos vas eligiendo”. Se trata de un proceso de aprendizaje, una suerte de simbiosis que se va consolidando en la práctica.

A medida que Santiago Barros gana experiencia con el uso de Midjourney, los retratos son cada vez más “realistas”, tal como puede verificarse en ‘@IAbuelas’ al comparar los primeros con los últimos que fueron publicados. Santiago Barros entiende que su trabajo es solo un “ejercicio de imaginación” que arroja “resultados no certeros” y está enfocado en mantener activa la búsqueda de los nietos y las nietas apropiados.

De este modo, toma distancia de recursos científicos como el Banco Nacional de Datos Genéticos, creado en 1987 gracias al impulso de las Abuelas con el objetivo de comprobar un vínculo sanguíneo.

Algunos de los retratos creados por Santiago Barros publicados en ‘@IAbuelas’.

Para concluir, si bien las imágenes creadas por Santiago Barros no mantienen una relación de contigüidad física entre la imagen obtenida y su referente, se constituyen como índices en la medida en que existen por referencia a las fotografías argénticas.

Los retratos generados nos introducen en un “realismo de plataforma”, donde las imágenes se presentan legibles, plausibles y en una relación nostálgica con los medios de representación técnica (Meyer, 2025), como la fotografía. A través del realismo fotográfico se construye una cadena de significantes en torno a una indicialidad que no tiene que ver con la existencia de una huella física, sino con la huella de un gesto que “señala” una correspondencia entre las imágenes.

Los retratos de los nietos y las nietas no serían posibles sin las fotografías argénticas de sus padres, ni estas últimas si sus cuerpos no hubieran estado presentes frente al lente de la cámara en el momento del acto fotográfico. Sobre esta sucesión de vínculos causales surge un nuevo “régimen de la verdad”, en el que imágenes de diferentes orígenes y materialidades comparten la legitimidad que la fotografía posee como un testimonio visual válido, orientado a cumplir funciones “realistas” y “objetivas”.

A la luz de las huellas desaparecidas, emergen estos retratos de cómo se verían hoy los bebés apropiados durante la última dictadura. La utilización de la IA para realizar estas imágenes pone en evidencia otra cara del terrorismo de Estado: el ocultamiento y la eliminación de las pruebas en los crímenes cometidos.

Poco importa si existe en verdad alguien con una fisonomía como la de los retratos creados por Santiago Barros. Tampoco se trata de dejarse llevar por el magnetismo de estos rostros ni de quedar atrapado en la expresión de sus miradas. Esto no haría otra cosa que entorpecer la búsqueda. En cambio, resulta más significativo atender a su condición particular de índice, como la manifestación constante de una denuncia.

Bibliografía

BATUT, A. La photographie appliquée à la production du type d’une famille, d’une tribu ou d’une race, Paris, Gauthier-Villars, 1887.

BARTHES, R., La cámara lúcida: nota sobre la fotografía, Barcelona, Editorial Paidós, 1989.

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BOURDIEU, P., Un arte medio: ensayo sobre los usos sociales de la fotografía, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2003.

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