Durante esta década que ahora celebramos, Andrés Senra ha ejercido como guía hacia territorios que trascienden las fronteras de lo puramente fotográfico, explorando aquello que desborda las categorías convencionales. Gracias a él, hemos descubierto las propuestas de figuras como Olalla GÓmez, Raisa Maudit, Cristian Guardia Jacinto, Bubi Canal, Iván Pérez o José Carlos Casado. En esta ocasión, el protagonismo recae en su propia obra, expuesta actualmente en la Amelie A. Wallace Gallery del SUNY Old Westbury, situada en el Campus Center de Nueva York.
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Diez años dan para mucho; han dado, por ejemplo, para que ‘Clavoardiendo Magazine’ se haya convertido en una revista de referencia para la práctica fotográfica en el Estado español. Es una delicia poder contar con esta revista, que nos mantiene al día de lo que ocurre en el mundo del arte fotográfico a nivel local, nacional e internacional; nos señala las exposiciones más relevantes, nos presenta a nuevas fotógrafas, nos pasea por los eventos fotográficos y nos informa de concursos y convocatorias. ‘Clavoardiendo’ ha sido también una ventana abierta al trabajo de fotógrafxs emergentes y clásicos para mis alumnos de Fotografía en la UOC. Larga vida a ‘Clavoardiendo’.
Para celebrar diez años de ‘Clavoardiendo Magazine’, Roberto me invitó a escribir una reflexión personal sobre la exposición que se presenta sobre mi obra en Nueva York. ‘Safe Space’ es una retrospectiva comisariada por Hyewon Yi, directora de Amelie A. Wallace Gallery de SUNY, State University Old Westbury. En realidad, yo prefiero llamarlo una selección de trabajos: retrospectiva suena a muerta en vida, cosa que, dependiendo del día, también lo estoy. En cualquier caso, retrospectiva o selección, el edadismo se configura en mi horizonte como pájaro de mal agüero, y ‘Clavoardiendo’, aunque es joven para la edad biológica de una humana, es ya madura para una revista digital, y en la calidad de sus artículos se nota. No hay más que recordar, por otro lado, que sobrevivir todos estos años hablando de arte fotográfico es un milagro. ‘Clavoardiendo’ es ejemplo de cuán viva continúa estando la fotografía, que continúa documentando la vida, inmortalizando historias en una imagen, expuesta al mundo en las redes sociales, en los medios de comunicación, en nuestros ámbitos personales y en lo público. En estos 10 años, la tecnología ha mutado y, con ella, la fotografía, una práctica muy codependiente de la técnica.

‘Safe Space’ es también el título de mi último proyecto, una obra nacida en el contexto social, político y personal de pérdida de derechos y de creciente amenaza para la vida de las personas LGTBIQ+. Este giro hacia las nuevas políticas discriminatorias empezó discretamente y cobró fuerza en los discursos de odio alentados en las últimas décadas por un feminismo transexcluyente y la extrema derecha global, fortalecida en el poder.
Estos movimientos reaccionarios han encontrado su chivo expiatorio en la comunidad LGTBIQ+, centrando sus ataques en las personas trans* y llegando a justificar la limitación, cuando no la negación, de su existencia y sus derechos. Volviendo a las viejas retóricas históricas, estos discursos hacen uso de argumentos biologicistas similares a los esgrimidos por el Partido Nazi en los años 20-40 del siglo XX para desplegar su violencia institucional contra la otredad. Como estamos comprobando, este auge del fascismo en el siglo XXI sigue los pasos del fascismo del XX, 100 años después, lanzando proclamas de libertad que en realidad son formas de pisotear a les otres.

Ha sido en este contexto y este sentir donde ‘Safe Space’ nació como un lugar de encuentro para las personas queer que vivimos bajo esta amenaza. Un lugar para reflexionar y compartir espacios seguros y vindicar nuestros derechos en estos momentos de represión. El Instituto de Arte de Santa Fe (SFAI) me abrió sus puertas para poder desarrollar este trabajo durante mi residencia de 2025. ‘Safe Space’ se materializó en un encuentro con participantes en los que se trabajó en nuestro empoderamiento a través de la producción colectiva de pinturas, textos, performances, pensamiento, vídeos, carteles, estampitas y amuletos protectores, pancartas, fotografías impresas en telas que reivindican nuestra otredad y, a la vez, ayudan a construir alianzas y redes de apoyo mientras compartimos cuidados y afectos. Los participantes de ‘Safe Space’ lanzaron además conjuros artivistas en el espacio público y privado en los que proclamaban sus deseos para la comunidad queer. Conjuros que, por repetidos, buscan convertirse en verdad a la manera de los enunciados performativos de Austin. Proclamas, gritos, vindicaciones, declaraciones que quieren producir realidad por el hecho de pronunciarlas.


La exposición recorre parte de mi trabajo en las últimas tres décadas en las ciudades de Madrid, Berlín, Londres y Nueva York, unos años en los que he pasado de documentar el activismo queer y las luchas antimilitaristas del Madrid de los 90, a explorar la identidad marica desde narrativas autorreferenciales y autobiográficas en piezas como ‘Mi novio de agosto’ (2017) e ‘I Hurt Myself Everyday’ (2011).


También han sido años en los que he pensado la relación entre territorio, contexto y deseo en ‘Cruising Madrid’ (2017) o ‘He vingut fins aquí per fer-te una besada’. He tenido el placer de trabajar en colectivo en proyectos como ‘Sushimóvil’ y ‘Storm and Drunk’, crear alianzas creativas con Diana Larrea y Félix Fernández en ‘Nexus’ (2009), aprender del trabajo de Nicolás Dumit, Raful Estévez y Morel Espejo Ovalles con la comunidad latina del Bronx, intentar vaciar de agua el East River en ‘Flood’ (2022) con Cristián Pietrapiana y desarrollar proyectos artísticos y curatoriales, algunos de los cuales continúan, como es el caso de ‘La Academia Desposeída’ (2023-) con Raisa Maudit.
De lo personal pasé a lo comunitario, vindicando nuestros derechos en monumentos públicos temporales en obras como ‘Rosa Winkel’ (2017), comisariada por Tolo Cañellas, o denunciando la precariedad en el tardocapitalismo en obras en el espacio público como ‘La Tempestad’ (2005) o ‘Performing City’ (2018).

Quizá un hilo conductor de mi trabajo ha sido una reflexión sobre la utopía, en sus contradicciones, posibilidades y poder transformador, documentando comunidades libertarias reales en la instalación ‘Kommune’ (2012), desplegada originalmente en Intermediae, Matadero Madrid, donde una reflexión sobre otros modelos sociales basados en la democracia radical, la justicia social, la autogestión y la economía compartida para una vida digna fueran posibles.
La ficción especulativa y sus licencias narrativas han sido estrategias recurrentes en mi trabajo para pensar estos nuevos mundos posibles y sus posibilidades transformadoras, pero también sobre sus limitaciones en piezas como ‘Queering Utopia’. En algunas de mis instalaciones recientes se traducen en imágenes una crítica poshumanista que atraviesa mi tesis de Filosofía: la visión antropocéntrica que sitúa al hombre en el centro del universo. Frente a esa visión, propongo entender lo humano como una red de relaciones entre cuerpos, materia, discursos y tecnologías. En obras como ‘Transparaíso’, presentada en Swinton Gallery en 2021, se cuestionaba la noción de repetición, de norma y de identidad fija, mostrando que la vida nunca se reproduce de forma idéntica: siempre hay error, transformación y diferencia. A través de figuras como el monstruo, lo transespecie, la inteligencia artificial y la disidencia sexual, la obra afirma la diversidad y rechaza las lógicas binarias en el género, la biología y las clasificaciones. El proyecto defiende identidades fluidas y critica el modelo dominante del “humano” normativo como hombre blanco, cisheterosexual y europeo, proponiendo imaginar nuevas formas de existencia basadas en la otredad, el mestizaje y la impureza biológica y tecnológica. Nuevas ecologías donde lo artificial y lo natural no son contrarios.
También se pueden ver obras como ‘Post-trauma’ o ‘Casa quemada’, donde me interesé por la salud mental en la comunidad LGTBIQ+ que sobrevive a una sociedad que nos condena, nos persigue y nos discrimina.
– You look like a ghost.
– That Andrés you met passed away the day I met him.
– So what you told me… about the friends with benefits thing being over… it’s real?
– Yes.
– I’m going to miss that Andrés.
En ‘We Are Here, We Are Queer’ (2017) apostamos por la hipervisibilidad, tomando el centro de poder del imaginario del consumo capitalista con nuestras identidades fluidas.

Un elemento recurrente de mi trabajo ha sido una reflexión sobre la representación de la violencia institucional, estatal y policial, presentándola a la manera de pintura de historia; los cánones se repiten desde Mesopotamia. Esta historia contemporánea de activismo y luchas poscoloniales recientes, racializadas y queer se inmortalizan en ‘Hechos reales’(2007), ‘Auslandia’ (2009) o ‘Europa’ (2011). En ‘Europa’ repliqué los retratos distribuidos por la policía tras las revueltas en Londres en 2011. Una revuelta racializada que se inició con las protestas por el asesinato de Mark Duggan, un hombre afroeuropeo de 29 años, y que terminó con grupos de personas rompiendo escaparates de tiendas para llevarse televisiones y objetos de consumo. Una catarsis de los desposeídos, fascinados por el brillo del capital que nos ha sido negado.
En la exposición se recorren estas temáticas a través de una selección de proyectos significativos que los tratan. Fuera han quedado obras que están en Madrid y que, por su complejidad de transporte, no han podido ser mostradas; otras que se vendieron; otras que se han perdido misteriosamente en la aduana norteamericana cuando me las mandaron; otras que desaparecieron en mi caótica existencia de un lado para otro y por falta de almacén. Espero que estas que están sobrevivan algún tiempo; la precariedad del artista no siempre es buena para la protección de su legado. Un legado torcido, que será, por cierto, el tema de nuestra próxima ‘Academia Desposeída’.
Si 10 años han dado para mucho, estas últimas décadas también. Esperemos que, en la próxima, los afectos, el cuidado, el amor, el respeto, la justicia, la democracia radical, la distribución de la riqueza, el fin de la violencia, la supervivencia del planeta, la convivencia de los humanos con otros seres biológicos y artificiales y el apoyo mutuo no sean utopías del futuro, sino realidades del presente.





















