Incluso en un mundo tan poco bélico como el de la moda se emplea el término “shooting” para hablar de una sesión de fotos. ¿Qué relación hay entre la fotografía y el disparo, la cámara y el arma, la caza y el hecho de fotografiar? David Schäfer reflexiona sobre ello.

“La cámara es una sublimación del arma”, sostiene Susan Sontag en el artículo ‘La Caverna de Platón’, publicado, originalmente, en octubre de 1973. A diferencia de un revólver o un fusil, la cámara no mata, pero “transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente”, explica. A lo que podríamos agregar que tal posesión se hace desde una posición en particular, puesto que al fotografiar sujetos y objetos les asignamos un lugar para ser mirados.

david-schafer-3Cuando Sontag escribía estas palabras, en Argentina se diseñaban publicidades de artículos fotográficos con imágenes de armas. Quizá el contexto de la Guerra Fría y de la puesta en marcha del Plan Cóndor en América Latina sentó las bases para que empresas como Romek decidieran anunciar un nuevo producto, el revelador Rodimek, con la imagen de un revólver. “Rodimek, el certero”, decía en letras grandes el aviso y hacía alusión a que el nuevo químico no fallaba y posibilitaba a los laboratoristas de la época dar en el blanco. Esta frase se complementaba con otra que decía: “Oneshot (un tiro)”, que reforzaba aquella idea y también auguraba cierta economía, pues se usaba una vez y se tiraba. El arma dominaba la página, imponiendo respeto y vaticinando un implacable resultado. Así fue presentado el Rodimek: como un revelador que tenía la precisión y la efectividad de un arma para procesar negativos con alta acutancia.

También, por aquel entonces, llegaban a las tiendas de fotografía los teleobjetivos Novoflex, que venían con un dispositivo llamado, “pistola de enfoque”. Este consistía en una empuñadura similar a la de un arma, que iba atornillada al objetivo. Desde la empuñadura se podía enfocar y conseguir cierta estabilidad a la hora de tomar las fotos. Estos teleobjetivos estuvieron inspirados en la Photosniper, modelo de cámaras en la que podemos ver materializada la expresión de Sontag.

david-schafer-2La Photosniper nació en 1937, en la empresa VOOMP-GOI, cuando se desarrolló una cámara fotográfica con un diseño cercano al de un fusil, si bien acogió el nombre con el que se la conoce más tarde cuando fue fabricada por KMZ. Se trata de un cuerpo Zenit, con un objetivo de 300mm, f 4,5, unidos por un dispositivo con forma de pistola y que funciona como tal, para tomar una foto hay que pulsar el gatillo. Este dispositivo tenía también una culata, que debía calzarse en el hombro para de este modo conseguir una posición estable a la hora de accionar el mecanismo.

Con la cámara lista para usar, la pose del fotógrafo se confunde con la de un francotirador o cazador que vigila a su presa, preparado para disparar. Incluso el protocolo es más o menos similar: se carga (película), se apunta (encuadre), se prepara (enfoque, cálculo de la exposición, etc.) y se dispara (obturación). Cada fotograma es una bala gastada; cada persona fotografiada es una presa cazada. Es tal la mística en torno a transformar la figura del fotógrafo en la de un tirador –por la sensación de control y poder que impone frente al otro y por la “posición de tiro” que el cuerpo está obligado a mantener– que inquieta. La Photosniper fue diseñada primero para uso militar; dicen que jugó un papel importante durante la Guerra Fría y, después, fue distribuida en el mercado de la fotografía, donde lograría enaltecer las ansias de ser cazadores o francotiradores de los fotógrafos que las compraron.

La semejanza entre el uso de una cámara y el de un arma está implícita en el paradigma del “instante decisivo” –que aún rige en varios sectores del fotoperiodismo–, pues la actitud del fotógrafo es comparable a la de un cazador. “Caminaba durante todo el día con el espíritu tenso, buscando en las calles la oportunidad de tomar fotografías del natural como si fueran flagrantes delitos”. “Es preciso, pues, aproximarse de puntillas […] sigiloso como un gato, pero con ojo avizor. Sin atropellos, ‘sin levantar la liebre’”. “En fotografía, la creación consiste en un breve instante […] subir el aparato hasta el ojo y atrapar […] lo que te ha sorprendido, cazarlo al vuelo sin trucos, sin dejar que se resista”. “De repente alguien cruza ese espacio, seguimos su trayectoria a través del cuadro del visor, esperarnos, esperamos… disparamos, y nos vamos con la sensación de haber obtenido algo”, sostiene Cartier-Bresson entre muchas otras frases ya conocidas.

El fotógrafo se transforma en un cazador que va en busca de su presa; sigiloso espera que las cosas se revelen ante su cámara para, en un instante casi sublime, atrapar el “significado de un hecho” a partir de una “coordinación orgánica de los elementos visuales” que pasan a componerla escena. Este modo de trabajo ha sido cuestionado, por ejemplo, por artistas como Jeff Wall, quien opina que, siguiendo estas pautas, se privilegia la espontaneidad de la mirada sobre el análisis crítico de las situaciones que se fotografían y que, además, en muchas ocasiones, las fotos se tomaron a espaldas de quienes las viven y padecen para, podríamos agregar, no espantar a la presa.

Si bien las cámaras de fotos no matan y se quedan sólo en un mero alarde, o producen “asesinatos blandos”, como afirma Sontag, dispararlas conlleva una responsabilidad, pues implica tomar una posición frente al hecho y ante quien lo observará después. Ese disparo constituye el gesto mediante el cual se le asigna al espectador un lugar desde donde mirar.

El 13 de agosto de 2006, Mohammed Ballas fotografió a miembros la Yihad Islámica en el momento en que ejecutaban a un hombre acusado de espionaje, en una plaza pública de Jenin, una ciudad palestina de Cisjordania. La imagen fue galardonada por el Word Press Photo de aquel año y, si bien admite distintas vías de análisis, aquí solo nos centraremos en la posición que ocupó el fotógrafo al momento de disparar su cámara.

© Mohammed Ballas

Ese día, Ballas tomó varias fotos: en algunas incluyó al público que presenciaba la ejecución y en otras, no. No obstante, para el momento del fusilamiento eligió ubicarse entre los dos militares armados, centrar la atención en el hombre que iba a morir y no mostrar a los cientos de personas que presenciaban el linchamiento. En otras palabras, decidió ponernos a nosotros allí, en medio de los dos ejecutores, puesto que la posición desde donde mira el fotógrafo es la posición desde donde estamos “obligados” a mirar nosotros, los espectadores.

La imagen nos muestra sólo una parte de lo que pasó, el fragmento de la escena que Ballas seleccionó para nosotros. Estamos atrapados en el gesto del fotógrafo, condenados a ver los hechos desde el lugar asignado en la imagen e imposibilitados de movernos de esa posición. Quizá esto sea lo que más nos perturba de la foto; nos sentimos de alguna forma involucrados, como Ballas, que disparaba su cámara más o menos al mismo tiempo que los ejecutores disparaban sus armas. Desde nuestra posición, con un tirador a cada lado, miramos directamente al blanco y estamos en condiciones de disparar también.

Volviendo al párrafo inicial, nos queda para reflexionar sobre cuáles objetos deseamos –simbólicamente– poseer y desde qué lugar los miramos para que sean mirados. Al fin y al cabo, si la cámara puede ser un arma, como sostiene Roland Barthes, con una frase que escribió con otro sentido: “Todos esos jóvenes fotógrafos que se agitan por el mundo consagrándose a la captura de la actualidad no saben que son agentes de la Muerte”.

Bibliografía:
BARTHES, Roland, ‘La cámara lúcida: nota sobre la fotografía’. Barcelona, Editorial Paidós, 1989.
CARTIER-BRESSON, Henri, Fotografiar al natural, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2003.
CHÈVRIER, Jean François, ‘Jeff Wall: Los espectros de lo cotidiano’ en La fotografía entre las bellas artes y los medios de comunicación, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2006, p. 337
SONTAG, Susan, ‘Sobre la fotografía’, Barcelona, Editorial Edhasa, 1981.
(Sobre las Photosniper) http://cameras.alfredklomp.com/fs12/