Julio Galeote es otro de esos fotógrafos a los que no hay que perder la pista. Frente a una fotografía de obviedad, de primer impacto y fácilmente digerible, Julio es un fotógrafo de juegos, de apariencias y de reflexión. Su último trabajo, ‘Tropical Ornament’, se encarnará en fotolibro en las próximas semanas.

Julio Galeote es un fotógrafo especial. Representa a esos fotógrafos de la nueva generación que están teniendo suerte en este extraño juego de la oca que es la carrera del artista emergente y tiro porque me lleva la corriente. Becas, premios y residencias avalan una trayectoria más que interesante que transita por una fotografía simbólica y reflexiva, resultado de su cámara de gran formato y de su mente inquieta.

Delgado, pequeño, ojos tristes y de aspecto, en apariencia, casual. Es de esos que están analizando la jugada cuando parece que no se han enterado de nada, de los que se callan lo que realmente han descubierto, dejando que sean los otros los que suban la apuesta. Una especie de Woody Allen de la fotografía, pero sin gafas. Un tío divertido y discreto.

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‘Inside Out’ © Julio Galeote

Julio Galeote nace en Madrid en 1977. Es un chico formal que estudia una ingeniería industrial por “rebeldía adolescente”, aunque suene raro; en su casa había una ambiente artístico, una hermana bailarina, su padre era diseñador de interiores, fue director de arte y publicidad… Este rebelde, mientras iba a la universidad, comenzó a estudiar fotografía.

“Siempre estaba con cámaras, me gustaban como aparato tecnológico”. Por ello hizo un curso de iniciación primero y a raíz de aquello empezó a picarle el gusanillo y a ver esto de la foto de otra manera. Terminada la carrera, llegó incluso a ejercer en una empresa de energía eólica arreglando aerogeneradores y compaginó el trabajo con el Máster de fotografía artística en EFTI.

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‘All Allone’ © Julio Galeote

En esa época, se dio cuenta de que era mal fotógrafo. “Yo entendía la fotografía como algo documental, que es como la entendemos todos al principio, y descubrí que aquello no era lo mío. Soy una persona tímida y no me gusta hacerme notar. Era una barrera demasiado grande que sortear para la fotografía de reportaje”. Así comenzó a conocer a otros fotógrafos y vio que su dirección era otra. “Descubrí a fotógrafos que ven la imagen de otra manera, como Madoz o Ciuco. Una fotografía más escenificada y con otra intención”.

La fotografía ya había envenenado su futuro. Pero aún pudo seguir esa doble vida hasta que tuvo que elegir. En el trabajo le ofrecieron un traslado a Estados Unidos, pero a la vez le surgió la posibilidad de irse a Francia con una beca de fotografía. “En mi casa, la noticia no gustó mucho”.

“En Francia termino ‘In side out’. Era una beca maravillosa donde me pagaron todo, me pusieron ayudante, me buscaban las localizaciones, me compraron obra, me hicieron una expo individual… Luego descubrí que eso no es lo habitual”.

Es curioso como en su primer proyecto de entidad ya arriesga e investiga dentro de un trabajo conceptual. Una serie de cubos de metacrilato contienen objetos cotidianos extraídos de su orden lógico. Con esto busca, mediante la experimentación, cómo damos identidad a los objetos que nos pertenecen. Desde sus primeras propuestas se libera de corsés y se acerca a lenguajes más habituales en artistas que vienen del mundo de las Bellas Artes, cuando él viene de estudiar una ingeniería. “Puede que esa visión más abierta se la deba a mi familia, el hecho de que me hayan dado otra formación al margen de mandarme a la universidad y pagarme los estudios. He podido viajar, había preocupación por el arte en casa”.

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‘Excess’ © Julio Galeote

“Gracias a aquella residencia aprendí a desenvolverme dentro del mundillo, a relacionarme con una institución y a ver cómo funcionaban las cosas. Pero también a cómo funcionaba yo al ponerme a hacer fotos delante de alguien, cosa que siempre me ha costado mucho. Y es en esa época en la que empiezo a utilizar un cámara de gran formato”. Curiosamente, Galeote aúna un concepto clásico de fotografía lenta, reflexiva y de gran formato con la falta de complejos a la hora de romper los fronteras de la fotografía y su marco como elemento de pared.

“Con mi primer camino, buscaba un tipo de trabajo que me llenara y que fuera el paso para otros trabajos. Me interesa estudiar el espacio y los objetos. Estos son muy representativos. El orden que tienen en un espacio, para qué se utilizan y para qué se utiliza dicho espacio. Creo que es algún tipo herencia que tiene que ver con la ingeniería. Y que no haya gente en mis fotos puede que también”.

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‘Zona de Incertidumbre’ © Julio Galeote

Galeote tiene un clara influencia del bodegón clásico, pero también supone una vuelta de tuerca de la Escuela Alemana. “Cuando los descubrí me parecían muy aburridos, pero luego encontré un cierto disfrute en esa forma de fotografiar”.

Pero a diferencia de los de Düsserdolf y compañía, la fotografía de Julio tiene un claro toque de humor. “Hay humor, pero no es buscado. Sé que está y muchas veces lo dejo. Pero no lo busco a propósito. Muchas veces el humor viene de ver los conceptos de una manera diferente y el humor llega de una manera sutil. A veces no sucede con una sola imagen, pero sí al ver varias de ellas. Pero no busco un humor a propósito”.

Tras aquella beca en Francia, que le surgió por ser finalista de Descubrimientos PhotoEspaña, llegó el premio Injuve, que le supuso otra nueva residencia, consiguió el Circuitos de la CAM y así fue cumpliendo con el itinerario ideal para llegar a ser un “joven emergente fotógrafo” de libro. Y su trabajo fue evolucionando. Incluso formó parte de un colectivo con Paula Anta, Aleix Plademunt y Javier Martínez Bueno (grupo Diz).

“Desde mis primeros trabajos hasta ahora, mi fotografía ha variado en muchos aspectos porque también yo he ido evolucionando personalmente y una cosa va ligada a la otra. Antes mi trabajo era mucho más rígido, más estático. Ahora dejo más espacio al azar, también a la hora de fotografiar. Antes todo tenía que estar medido, planificado. Mi trabajo ‘Exceso‘, que hice cuando estaba cursando otro máster en Londres, supuso ese punto de inflexión”.

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‘Excess’ © Julio Galote

Aquel trabajo partía de construcciones efímeras en su fase de desmontaje. De ahí estuvo recogiendo un par de años objetos en ferias o centros comerciales para trabajar con ellos. Entonces hacía nuevas construcciones, esta vez en el estudio. “Les daba una segunda oportunidad. Era muy importante dónde habían estado esos objetos. Además, voy enseñando el andamiaje de la imagen. En este proyecto hay más azar a la hora de colocar los objetos”.

El lenguaje de Galeote va evolucionando desde la fotografía hacia lo escultórico para acabar en la instalación. “Antes pensaba solamente en fotografía. Mis proyectos eran fotográficos aunque fuesen instalaciones. Pero siempre pensaba que el producto final tenía que ser una imagen. Hubo un momento en el que los mezclaba y exponía la foto y la instalación de la que partía. Ahora puedo exponer directamente la instalación”.

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‘Casualidad y Coincidencia’ © Julio Galeote

Recientemente ha obtenido otra beca de residencia en Miami, como anteriormente en Roma. “Considero necesario el hecho de salir de vez en cuando y conocer otros sitios. Salir me ayuda a mejorar el modo de trabajar”.

¿Cómo se ve desde fuera el panorama fotográfico español? “En el extranjero apenas se conocen artistas españoles. Pero el panorama fotográfico goza de buena salud en España. Hay algunos fotógrafos que están despuntando, pero creo que se necesita más esfuerzo por todas las partes, mayor apoyo institucional, que los jóvenes salgan más”.

Galeote, por otro lado, tiene cierto punto de rara avis en el mundillo fotográfico. “Este mundo es muy endogámico, y no quiere salir de ahí. Y yo, por mi trayectoria y por mi tipo de trabajo, hay veces que no encajo muy bien en él.” Su trabajo se define por la imagen pero con otras referencias del arte contemporáneo.

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‘Tropical Ornament’ © Julio Galeote

Eso sí, reconoce una gran influencia de un fotógrafo en concreto, Mauricio Alejo. “Es un fotógrafo mejicano con el que hice un taller y me influyó mucho en mi manera de ver la fotografía. Y he podido hablar varias veces con él”.

Julio Galeote, a diferencia de lo que se estila en los fotógrafos de su generación, ha tenido una relación constante con las galerías, siempre ha estado representado. Puede que también se deba al tipo de trabajo que elabora. “Siempre he concebido mi trabajo de una manera más expositiva. Es el medio en el que me gusta moverme. Cuando pienso en un trabajo, también pienso en cómo exponerlo. Y en mi relación con las galerías ha habido de todo, experiencias malas, buenas y buenísimas. Pero creo que los fotógrafos y las galerías, y también las instituciones, deben hacer un mayor esfuerzo por relacionarse. Las galerías podrían descubrir trabajos estupendos que se están perdiendo por el mero hecho de ser fotógrafos”.

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‘Tropical Ornament’ © Julio Galeote

Y ahora Galeote se mete en el mundo fotolibro. “Realmente nunca había pensado mi trabajo en un soporte de libro, porque no veía el hecho de que el libro añadiera algo al trabajo. Hasta que llega este proyecto ‘Tropical Ornament’. Se da un intercambio de residencia y me premian con la publicación de este libro. Y es cuando me planteo hacerlo, pero porque este proyecto tiene sentido llevarlo a libro”.

Ha sido un proceso en el que ha invertido los últimos meses. Para ello se ha rodeado de Alberto Salvan de Tres Tipos Gráficos. “Me hace una serie de propuestas que negociamos. Buscamos que se asemajara a una revista de producto, donde nada es lo que parece, y de esa manera vamos tomando decisiones de tipo de papel, tamaño o cómo incluir textos”.

‘Tropical Ornament’, versión libro, se presentará en las próximas semanas. Sus pasos siguen explorando nuevos límites, de hecho está planteándose saltar a las proyecciones, al vídeo, que es algo que le ronda hace tiempo. Mientras tanto, sus padres no pierden la esperanza de que el niño retome su carrera de ingeniero, que con esto del arte no se tiene el alquiler garantizado.

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Julio Galeote © Roberto Villalón