‘¡Sorpréndeme!’, la exposición antológica de Philippe Halsman llega a el CaixaForum de Madrid, tras su paso por Barcelona. Desde el 1 de diciembre y hasta el 26 de marzo se podrá disfrutar de la obra de unos de los fotógrafos más brillantes del siglo XX, conocido como el “maestro del retrato psicológico”. Te ofrecemos una completa guía para que no te pierdas nada.

‘¡Sorpréndeme!’ supone la retrospectiva más completa de Philippe Halsman que se ha realizado nunca del fotógrafo estadounidense y recoge, junto a algunos de sus retratos más célebres, imágenes desconocidas. La exposición está formada por algunas de las imágenes más reconocibles del autor, así como de un numeroso grupo de piezas que no se habían expuesto anteriormente, hojas de contacto, pruebas de impresión, fotomontajes originales y que salen a la luz gracias a la colaboración en este proyecto de la propia familia del artista.

Se trata de más de trescientas fotografías de Philippe Halsman, considerado uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, reconocido por sus 101 portadas de la revista LIFE, así como por su extensa colaboración con Salvador Dalí. La muestra se nutre de las piezas más valoradas del fondo artístico familiar e incluye por primera vez su etapa inicial en París.

La exposición se divide en cuatro secciones, en las que se presenta una gran diversidad de temas como retratos, moda, puestas en escena y publicaciones, donde destaca especialmente su performance fotográfica llamada Jumpology, que consiste en fotografiar personas famosas saltando.

Con esta retrospectiva se intenta mostrar la personalidad de este fotógrafo cuya idea fundamental era la experimentación. “No se pude decir que tuviera un único estilo, ya que durante su carrera investigó en múltiples direcciones y eso es lo que tratamos de mostrar con esta exposición”, señala Anne Lacoste, comisaria de la muestra. “De hecho Philippe conocía las diferentes tendencias artísticas y trataba de mostrarlas”.

Tal vez por ello, en la exposición podemos leer una cita de Halsman que reza: “La fotografía es la disciplina más joven, todos los esfuerzos por ampliar sus fronteras son importantes y deben ser alentados”.

Philippe Halsman (Riga, Letonia, 1906 – Nueva York, Estados Unidos, 1979) experimentó durante toda su carrera con la fotografía. Siempre insistió en el potencial creativo todavía sin explorar de la imagen y resumía esta opinión citando la respuesta que Serguéi Diáguilev dio a Jean Cocteau cuando este le preguntó qué había que hacer para poder colaborar con él: “¡Sorpréndeme!”.

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© Roberto Villalón

 

Con esta respuesta en mente, Halsman se labró una carrera que se extendió durante más de cuatro décadas, primero en París, y luego en Estados Unidos, y que dejó decenas de imágenes icónicas en el imaginario popular. Reconocido especialmente por sus retratos, en los que trataba de “leer la naturaleza de las personas, buscaba encontrar la esencia del sujeto” según palabras de su hija Irene Halsman. Es conocido de hecho como el “maestro del relato psicológico”. También reconocido por su carácter experimental, su investigación de la imagen y la escenificación. “Antes que el Photoshop, ya existía Philippe”, afirma divertida su hija.

En el París de la década de los treinta y, sobre todo, en Nueva York, a partir de 1940, Halsman se labró una carrera ejemplar que se extendió durante más de cuatro décadas. Fue un enérgico defensor de la fotografía durante toda su carrera. Cuando esta se vio amenazada por la llegada de los medios de comunicación de masas como la televisión, Halsman estuvo a la altura del reto, haciendo de la fotografía una fuerza a tener en cuenta dentro del medio del espectáculo gracias a su imaginación.

Halsman hablaba frecuentemente en público, siempre reivindicaba el potencial creativo aún inexplorado de la fotografía, y citaba constantemente la anécdota de Jean Cocteau a propósito de su encuentro con Serguéi Diáguilev. Cuando el joven poeta y cineasta preguntó al fundador de los Ballets Rusos qué podía hacer para colaborar con él, Diáguilev le respondió: “¡Sorpréndeme!”.

Con la respuesta de Diáguilev en mente, el fotógrafo se lanzó al diseño de guiones imposibles. Su dominio de la técnica le allanaba el camino para dar a conocer las posibilidades creativas del medio fotográfico, que llevó al límite en su colaboración con Salvador Dalí, donde el pintor plasmó sus ideas dentro del ámbito de la fotografía.

La fotografía de Halsman se distingue por su carácter directo, la perfección técnica y la particular atención por el detalle. Así mismo, encontramos en su obra una amplia diversidad nacida de la constante experimentación con el medio.

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© Roberto Villalón

‘¡SORPRÉNDEME!’, la exposición

La exposición presenta un recorrido en profundidad por el trabajo del artista y los formatos que utilizó —retratos, reportajes, fotografía de moda, desnudos—, mostrando así los procesos creativos del fotógrafo desde sus comienzos en París hasta su etapa neoyorquina.

Muchas de estas obras no se han expuesto nunca —hojas de contacto, impresiones, pruebas preparatorias, fotomontajes originales y maquetas—, ya que “intentamos mostrar su proceso creativo, que realizaba de manera muy amorosa” destaca la comisaria.

La exposición se divide en cuatro partes: la introducción está dedicada a los años que Halsman pasó en París, pues su obra temprana ya presagiaba los intereses y temas que desarrollaría a lo largo de su carrera. Las otras tres partes se corresponden con su periodo estadounidense y cada una de ellas presenta una característica de la obra de Halsman: sus muy celebrados retratos de famosos ( destacando con una sección propia los de Marilyn Monroe), su interés por las puestas en escena —entre ellas, las colaboraciones con personajes célebres y sus proyectos personales, como su famosa ‘Jumpology’—, y, por último, el impresionante repertorio de «ideas fotográficas» que desarrolló junto con Salvador Dalí a lo largo de más de tres décadas. La exposición tiene un completo catálogo que se ha editado junto a La Fábrica y que puedes adquirir en su web.

París en la década de los treinta

Philippe Halsman se especializó en hacer retratos desde sus inicios. Fotografió a muchos personajes famosos, especialmente del mundo de las artes, y tuvo el privilegio de contar con el apoyo y la influencia de André Gide, la primera personalidad a la que retrató. Halsman amplió rápidamente el espectro de su trabajo y supo sacar partido de dos negocios en rápida expansión: las revistas y la publicidad. Trabajó una amplia variedad de temas (moda, belleza, objetos, crónica de espectáculos) y recibió encargos de las más ilustres publicaciones de la época: Journal des Modes, Vogue, Harper’s Bazaar, Voilà, Le Monde Illustré, Vu, Visages du Monde y el diario Le Journal.

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‘Jean Cocteau, El artista multidisciplinario’. 1949. © Philippe Halsman

Fotógrafo autodidacta, Halsman desarrolló una exhaustiva cultura visual, inspirado por las distintas técnicas y estéticas propias de la época, como la llamada Nueva Visión. Sus exploraciones artísticas tenían lugar en su estudio, donde creaba efectos con iluminación eléctrica y encuadres ajustados. Halsman cultivó, asimismo, un rico y variado imaginario que bebía directamente del surrealismo.

En la exposición hay un apartado sobre la galería de La Pléiade. En verano de 1931, el editor Jacques Schiffrin inauguró la galería en París, donde se pudieron ver en tres ocasiones las fotografías de Philippe Halsman. Ubicada en el corazón del Barrio Latino, esta galería fue una de las primeras en organizar exposiciones fotográficas y se convirtió rápidamente en uno de los centros privados más importantes para la promoción de la fotografía contemporánea.

Halsman conoció La Pléiade probablemente a través de su amigo Jean Painlevé, que había expuesto sus fotografías en 1933. Halsman expuso primero en solitario con ‘Portraits et Nus’, en 1936, y el año siguiente su nombre se vio vinculado al movimiento de la Nueva Visión en el marco de dos muestras temáticas: ‘Portraits d’Écrivains’ y ‘La Parisienne de 1900… à 1937’.

Retratos

Halsman, consciente del efecto que su cámara tenía sobre sus modelos, prefería siempre entornos íntimos y sesiones cortas para que estos se sintieran cómodos. Sus trabajos se caracterizan por la atención al detalle y por la búsqueda de la naturalidad en la expresión. En Nueva York, Halsman se ganó rápidamente una buena reputación y recibió numerosos encargos para retratar a personajes famosos a cuenta de revistas como LIFE, TV Guide o The Saturday Evening Post. Asimismo, realizó fotografía promocional para campañas electorales, cubiertas de libros y carteles de películas.

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Gloria Swanson @ Philippe Halsman

Aunque Halsman fue un acérrimo defensor del retrato psicológico, su repertorio es muy variado. Le interesaban los avances técnicos y poseía una impresionante colección de dispositivos, entre ellos un estroboscopio. En la década de los sesenta empezó a aplicar el vocabulario literal e ideográfico de la publicidad y desarrolló efectos muy diversos para producir retratos que el lector era capaz de interpretar al instante.

Podemos ver retratos de grandes celebridades del siglo XX, como Albert Einsten, Audrey Hepburn, Gloria Swanson. Hay una apartado espacial para Marilyn Monroe a la que fotografío en varias ocasiones entre 1949 y 1959. En el otoño de 1949, Halsman viajó a Hollywood enviado por la revista LIFE para fotografiar a ocho jóvenes modelos aspirantes a actrices. El fotógrafo vio enseguida que en Marilyn Monroe, que también cuenta con una subsección en la exposición, había algo especial y su buen ojo se vio confirmado cuando la revista le encargó un artículo sobre ella tres años más tarde. Halsman obtuvo una serie de imágenes emblemáticas de Marilyn, entre ellas la primera portada de la actriz para LIFE, en 1952.

Marilyn Monroe era ya una artista cuando Philippe Halsman la recibió en su estudio, en 1954 donde la fotografió para su serie Jumpology, a la actriz le horrorizó la idea de revelar su verdadera personalidad y se negó a repetir el experimento. Pasaron cinco años hasta que accedió a participar de nuevo. Marilyn Monroe saltó más de doscientas veces a lo largo de tres horas hasta que llegó el “salto perfecto”, que se convirtió en portada de la revista LIFE.

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Marilyn Monroe © Philippe Halsman

Puesta en escena

Philippe Halsman siempre vio en la fotografía una herramienta extraordinaria con la que dar rienda suelta a su imaginación. A lo largo de su carrera aspiró a crear las fotografías “más sorprendentes y originales”. A principios de la década de los cincuenta nació un nuevo medio de masas, la televisión, que amenazaba directamente a la fotografía y a la prensa. Halsman adoptó un enfoque creativo, muy adaptado al medio fotográfico, para defender su profesión. En 1961 publicó una de sus conferencias sobre este tema, titulada ‘Halsman on the Creation of the Photographic Idea’.

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Alfred Hitchcock © Philippe Halsman

Las artes y los espectáculos le brindaron el marco ideal donde desarrollar esta nueva forma de hacer fotografías. Los trabajos que le encargaron, como la serie con Jean Cocteau y los reportajes sobre espectáculos, le dieron la oportunidad de crear auténticas puestas en escena. Halsman participaba tanto en el diseño de las imágenes como en la selección de escenarios originales y ángulos de la cámara para conseguir crear imágenes impresionantes.

No obstante, fueron sus trabajos personales los que le permitieron continuar experimentado con el medio fotográfico. Dentro de ese ámbito podía dar salida a su vena humorística, como demuestran sus series fotográficas con actores. Dos proyectos de Halsman fueron especialmente innovadores e influyeron en la fotografía contemporánea: en 1949, junto al actor francés Fernandel, creó un nuevo tipo de producto editorial, el picture book, y en la década de los cincuenta inventó la jumpology. En ambos proyectos combinaba su amor por la puesta en escena y el entretenimiento con su talento como retratista.

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Dean Martin and Jerry Lewis. © Philippe Halsman

Precisamente se le dedica una zona de la exposición a esta técnica de retrato con salto. En la década de los cincuenta, Philippe Halsman desarrolló un nuevo punto de vista sobre el retrato psicológico: la jumpology. Halsman la veía como una herramienta psicológica. Su interpretación científica era que el acto de saltar desinhibía a los modelos, a quienes, concentrados en el salto, “se les caía la máscara”. En el curso del experimento, Halsman advirtió una enorme variedad de lenguajes corporales e interpretó esa gestualidad como una manifestación del carácter individual, revelado inconscientemente con cada salto.

A lo largo de diez años entraron a formar parte del catálogo cientos de figuras influyentes (políticos, magnates de la industria, científicos, etc.), así como artistas y profesionales del mundo del espectáculo (actores, cantantes, bailarines, etc.) La jumpology tocó a su fin en 1959 con la publicación del ‘Philippe Halsman’s Jump Book’, en el que aparecían más de 170 divertidos y espontáneos retratos de famosos saltando.

La relación de Halmans y Dalí

Su colaboración nació de una empatía intelectual que se fundamentaba en numerosos puntos en común: la infancia y educación en la Europa de principios de siglo y en un mismo ámbito sociocultural; la atracción por París, su arte y su elegancia; la inapagable sed lectora; el gran interés por los descubrimientos del psicoanálisis; la extrema atención dedicada al simbolismo de los detalles; la huida de la guerra en 1940 y la partida a los Estados Unidos; el malabarismo multilingüe; el sentido del humor adolescente, y una ironía mordaz.

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‘Dalí Atómico’ © Philippe Halsman

En 1953, Philippe Halsman se dio cuenta de que el bigote de Salvador Dalí podría darle “la oportunidad de cumplir uno de sus sueños más ambiciosos: crear una obra extraordinariamente excéntrica”. Así nace ‘Dali´s Mustache’, que tiene un apartado en esta muestra. El pintor catalán, que se tenía en muy alta estima a sí mismo y en particular a su bigote —para él, símbolo del poder de su imaginación— se enamoró de la idea al instante. Halsman adoptó el mismo formato que en el picture book creado, cuatro años antes, junto con el actor francés Fernandel: se presentaba al modelo con una pregunta por escrito, y la respuesta a la misma aparecía en la página siguiente en forma de retrato con pie de foto.

A lo largo de dos años, con su Rolleiflex 4×5 y un flash electrónico, Halsman fotografió varias veces a Dalí jugueteando con su bigote, en distintas poses. Las diferentes escenas combinan la personalidad teatral de Salvador Dalí y la asombrosa inventiva de Halsman. La materialización de las ideas de ambos supuso un auténtico desafío técnico para el fotógrafo y la posproducción fue especialmente laboriosa, pues a menudo era necesario trabajar sobre el negativo o la impresión, o montar varios elementos que luego había que fotografiar de nuevo para obtener un negativo de la imagen compuesta.

Biografía

La vida de Halsman fue azorosa. Nace el 2 de mayo de 1906 en Riga Letonia con el nombre de Filips a. En 1937 eliminará la última «n» de su apellido y se convertirá en Philippe Halsman. En 1924 se matricula en la Universidad de Dresde, en Alemania, para formarse en ingeniería eléctrica. En 1928 se produce un hecho que marcar de manera definitiva su vida. El padre de Halsman muere accidentalmente durante una caminata en el Tirol austríaco. Philippe, que acompañaba a su padre, es acusado falsamente de la muerte. En un ambiente de profundo antisemitismo, le condenan a diez años de prisión, en régimen de aislamiento. Su hermana Liouba pone en marcha una campaña para liberarlo, que recibe el apoyo de importantes intelectuales europeos como Albert Einstein, Thomas Mann y Sigmund Freud. De todas formas, su hija destacaba en la rueda de prensa de presentación de la exposición en Madrid, que este hecho, lejos de hacer de él una persona negativa, “lo aferraron a la vida y a la búsqueda de la belleza”.

En 1931 Halsman llega a París tras obtener asilo político gracias a la intervención del ministro francés Paul Painlevé. Halsman entabla amistad con su hijo, Jean Painlevé, quien desempeña un importante papel en el inicio de la carrera del fotógrafo al comprarle una cámara Kodak 9 × 12 e introducirle en la escena artística parisina.
En 1934 realiza el primer retrato de un personaje famoso: André Gide. Le seguirán otros de Paul Valéry, André Malraux, Marc Chagall, Claude Simon, Jean Giraudoux y Le Corbusier. Al año siguiente Philippe Halsman se da de alta oficialmente en el registro mercantil como “artesano fotógrafo”. Trabaja en publicidad y para publicaciones periódicas como Journal des Modes, Vogue, Harper’s Bazaar, Voilà, Le Monde Illustré, Vu, Visages du Monde y el diario Le Journal.

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Autorretrato © Philippe Halsman

En 1936 diseña una cámara 9×12 de doble objetivo para su trabajo como retratista. Su obra se expone en la Exposition internationale de la photographie contemporaine, en el Musée des Arts Décoratifs de París. Halsman expone por primera vez en la galería de La Pléiade, con Portraits et nus. Un año después, Halsman se casa con Yvonne Moser, fotógrafa especializada en retrato infantil. Colaborarán durante el resto de sus vidas. La pareja se traslada a un estudio situado en el número 350 de la calle Saint-Honoré, en París. Tendrán dos hijas: Irene, nacida en 1939 en París, y Jane, nacida en 1941 en Nueva York.

En mayo de 1940, poco antes de la caída de Francia, los miembros de la familia con pasaporte francés huyen del país rumbo a Nueva York. Halsman no puede abandonar Francia porque su pasaporte es letón, pero se une a ellos en noviembre gracias a la intervención de Albert Einstein y el Emergency Rescue Committee. Lleva consigo únicamente una maleta que contiene su cámara y una decena de fotografías.

En 1941 conoce a Salvador Dalí en la galería de Julien Levy, en Nueva York, donde el pintor estaba exponiendo. Este año marca el inicio de su colaboración, que durará hasta 1978. Ese mismo año, la revista LIFE publica su primera portada. En total hará 101, siendo el fotógrafo que más portadas realizó.

Halsman recibe sus primeros encargos de LIFE en 1944 para fotografiar a estrellas de Hollywood, entre las que se cuentan Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Frank Sinatra, Ingrid Bergman, Bette Davis, Judy Garland, Shirley Temple, Paulette Goddard y Charles Boyer. Al año, Halsman es elegido primer presidente de la American Society of Media. Halsman diseña una versión mejorada, en formato 4×5, de su cámara de doble objetivo. Es fabricada por la Fairchild Corporation.

Halsman conoce a Marilyn Monroe en 1949, cuando es enviado a Hollywood por la revista LIFE para realizar un reportaje sobre ocho jóvenes modelos aspirantes a actrices. Poco después, La NBC le encarga fotografiar a varios humoristas conocidos, entre ellos Milton Berle, Ed Wynn, Sid Caesar, Groucho Marx, Bob Hope, Red Skelton o Lucille Ball. Estos retratos sirvieron de inspiración para la jumpology.

Cuando Halsman regresa a Europa en 1951, por primera vez desde que su huida, fotografía, entre otros, a Winston Churchill, Henri Matisse, Giorgio de Chirico, Jean-Paul Sartre, Brigitte Bardot, Jean Genet, Anna Magnani, Marc Chagall y Pablo Picasso. Por invitación de David Seymour (Chim), Halsman se convierte en miembro de pleno derecho de la agencia Magnum.

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Dalí © Phillipe Halsman

‘Dalí’s Mustache’ se publica en 1954, libro resultado de la relación con el artista. Halsman empieza a colaborar con varias revistas: Sports Illustrated (1954-1959), TV Guide (1954-1972), Look (1956-1957) y The Saturday Evening Post (1958-1967). En 1958 participa en la exposición Photographs from the Museum Collection, organizada por Edward Steichen en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York.

Publica ‘Philippe Halsman’s Jump Book’ en 1952. Cuatro años después, viaja a Hollywood para realizar fotografías promocionales de la película ‘Los pájaros’, de Alfred Hitchcock, durante el rodaje. Estas fotografías aparecen en las revistas LIFE y Look. No es hasta 1963 hasta que no tiene la primera gran exposición dedicada al fotógrafo en Estados Unidos, titulada ‘Philippe Halsman’, y presentada en la Smithsonian Photography Gallery de Washington.

Desde 1971 hasta 1976, Halsman impartirá el seminario sobre retrato psicológico de la New School for Social Research, en Nueva York. Al año se publica el libro ‘Halsman: Sight and Insight’.

En 1978 Halsman participa en la exposición ‘Art about Art’, organizada por el Whitney Museum of American Art de Nueva York, año en el que fotografía a Dalí por última vez y en el que se inaugura la exposición ‘Dalí & Halsman’ en el Salvador Dalí Museum de Beachwood, Ohio. En junio de 1979 se inaugura una retrospectiva sobre Halsman en el International Center of Photography (ICP) de Nueva York. A los pocos días de la inauguración, Philippe Halsman muere en Nueva York.

 

  • ‘Philippe Halsman. ¡Sorpréndeme!’
  • Fechas: del 1 de diciembre al 26 de marzo.
  • Localización: CaixaForum Madrid. Paseo del Prado, 36. Madrid.
  • Organización y producción: exposición producida por el Museé de l’Elysée de Lausana en colaboración con el Philippe Halsman Archive de Nueva York y organizada por la Obra Social ”la Caixa”.
  • Comisariado: Sam Stourdzé, director de las Rencontres de la Photographie de Arles, y Anne Lacoste, comisaria del Musée de l’Elysée de Lausana.
  • Horario: de lunes a domingo, de 10 a 20 h.
  • Entrada: gratuita para clientes de la Caixa y menores de 16 años, no clientes, 4 € (incluye el acceso a todas las exposiciones).
Esta guía ha sido realizada gracias a la extensa documentación que nos ha facilitado Obra Social “la Caixa” y que puedes consultar aquí.