Pablo Martínez Muñiz nos trae la exposición dedicada a la fotografía monumental que Clifford realizó en España a mediados del s. XIX.

El pasado 30 de septiembre se inauguró en el Museo Universidad de Navarra (MUN) la, hasta ahora, exposición más completa y ambiciosa realizada en España en torno a la figura del fotógrafo inglés Charles Clifford (1820-1863), quien entre 1852 y 1862 recorrió España y creó uno de los corpus fotográficos más importantes de la España del siglo XIX.

La exposición, comisariada por los historiadores de la fotografía Javier Piñar y Carlos Sánchez, se centra en el registro monumental de España y deja de lado otros géneros fotográficos como el retrato o la reproducción de obras de arte. Se compone de aproximadamente 500 piezas, repartidas en 300 obras físicas entre fotografías, álbumes fotográficos, libros ilustrados o documentos de diversa índole; y 200 obras en proyecciones audiovisuales.

El origen de las piezas proviene principalmente de la colección de fotografía de uno de los comisarios, Carlos Sánchez, ligada a la propia colección de fotografía del siglo XIX del MUN. Además, cabe destacar los préstamos de otras instituciones como el Patronato de la Alhambra y Generalife, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, las Bibliotecas de Andalucía y de la Universidad de Navarra o la colección Fernández Rivero de Málaga.

© Pablo Martínez Muñiz

La exposición gira en torno a la obra ‘Álbum monumental de España’, una colección de las mejores fotografías de Clifford relacionadas con el patrimonio monumental español. Publicada en 1863 de forma póstuma, supuso la culminación de la obra fotográfica de Clifford. No se trata solo un catálogo de fotografías de monumentos, sino una obra con una dimensión política en la que más allá de su innegable valor documental o estético, encarna un gesto de apropiación e interés por la representación de España de cara a conformar una imagen oficial de la nación en Europa.

En este sentido, el fotógrafo británico se convierte en un agente mediador entre el registro científico y la propaganda cultural —a destacar el gran interés que tuvo la fotografía con objetivos propagandísticos entre la corte de la reina Isabel II, como por ejemplo la difusión de álbumes de obras públicas—, en un territorio donde la imagen de la nación española transitaba entre lo romántico, lo pintoresco y lo costumbrista.

Clifford falleció el 1 de enero de 1863 de forma inesperada a la edad de 43 años, por lo que la publicación de la obra corrió a cargo de su esposa, la también fotógrafa Jane Clifford, y un conjunto de colaboradores entre los que se encontraban los autores del álbum D. Francisco Muñoz Ruiz y D. José Sala Sarda, este último también fotógrafo vinculado al Museo del Prado. La obra incluía aproximadamente 300 imágenes fotográficas, principalmente de Clifford pero también de otros fotógrafos como Jean Laurent.

© Charles Clifford. Otro Detalle del acueducto (Segovia). 1853. Álbum Monumental, vol. IV, 4

El ‘Álbum monumental de España’ se inspiró en una obra publicada por Clifford un año antes y titulada ‘A Photographic Scramble Through Spain’, un pequeño libreto de 48 páginas dado a conocer en Reino Unido en el que Clifford narraba las experiencias vividas en sus viajes por España e incluía una lista de 171 fotografías, aunque las fotografías como tales no formaban parte de la obra. Probablemente su propósito era el que sirviera como un prospecto explicativo para la venta de sus álbumes fotográficos.

El ‘Álbum monumental de España’ fue una empresa sistemática que aspiraba a mapear visualmente España, desde las catedrales de Castilla hasta los acueductos romanos, las fortalezas andalusíes o los palacios renacentistas. Su mirada monumentalizaba el territorio, al tiempo que traducía la diversidad cultural del país en una narrativa dotada de una unidad visual.

En la exposición del MUN, esta perspectiva se despliega en una amplia secuencia de vistas que revelan no solo la pericia técnica del fotógrafo, sino también su conciencia de estar construyendo un canon visual del patrimonio nacional. No es, además, una mirada neutral: el ‘Álbum monumental de España’ se inserta en un contexto social y político que busca preservar un imaginario de la grandeza de España a través de su patrimonio artístico y cultural.

La exposición presenta un eje temático en el que la representación del patrimonio monumental de España adquiere un marcado carácter protagonista. El resultado es un catálogo monumental que muestra la diversidad geográfica y cultural del país. La Alhambra de Granada, las ruinas de Itálica, la Catedral de Burgos, el Acueducto de Segovia, el Palacio del Infantado de Guadalajara o el Museo del Prado son algunos de los monumentos emblemáticos que fotografió Clifford.

© Charles Clifford. Catedral de Salamanca. 1858 ca. Álbum Monumental, vol. I, 33

En la exposición se pueden ver fotografías de estos monumentos desde diferentes puntos de vista, atendiendo a su imagen general, detalles, fachadas y partes más destacadas. Como nota a resaltar se muestran en ocasiones fotografías de un mismo lugar, por ejemplo la Alhambra, muy similares, hechas por Clifford en diferentes momentos con el objetivo de rehacer tomas. Este aspecto resulta muy interesante al poder apreciar pequeños cambios en la composición, en el propio monumento y en la técnica fotográfica empleada.

De forma paralela y con una voluntad de enriquecer el discurso expositivo, la muestra despliega otras narrativas al margen del eje temático principal que ofrecen una comprensión muy bien contextualizada de la obra de Clifford: una de ellas incide en la proyección internacional de España mediante la difusión que tuvo la obra de Clifford en Europa. Otra atiende al uso de fotografías de Clifford para ilustrar revistas y publicaciones de la época, en una época en la que la imagen fotográfica no podía ser directamente transferida a publicaciones editoriales, sino que debía ser transferida mediante el grabado.

© Charles Clifford. Detalle del Patio de la casa de la Infanta (Zaragoza). 1860. Álbum Monumental, vol. II, 53

También hay narrativas que enfatizan la importancia y diversidad de encargos fotográficos que recibió el fotógrafo británico, tanto encargos comerciales como encargos de la aristocracia —destacables los encargos del duque de Montpensier— y reales. Otra narrativa presta atención a la evolución de la técnica fotográfica y evidencia el uso que hizo del calotipo entre 1852 y 1856 y a partir de esa última fecha del colodión húmedo, técnica que le permitió aumentar la nitidez de las copias y su tamaño —y en consecuencia la elaboración de álbumes de gran tamaño, de carácter monumental—.

El resultado es una exposición con forma de caleidoscopio que presenta la obra de Clifford como un conjunto de intersecciones entre la práctica de la fotografía, la historia, la identidad nacional, el viaje, el patrimonio cultural español y el incipiente negocio de la fotografía, trascendiendo una lectura simple del mero registro monumental.

Esta idea de caleidoscopio se enfatiza con la propia disposición de las salas del museo, sin un claro itinerario expositivo, que al principio pudiera quizás despistar al visitante. No obstante, tras un prolongado deambular por las salas, es precisamente esta ausencia de claro itinerario expositivo y la posibilidad de ir y venir por las salas mediante un recorrido de tintes rizomáticos un aspecto que enfatiza y enriquece el discurso expositivo planteado.

© Charles Clifford. Puerta Judiciaria (Granada). 1859. Álbum Monumental, vol. II, 4

En definitiva, la exposición ‘Charles Clifford y el registro monumental de España’ destaca por su carácter ambicioso, inmersivo y rizomático. Permite al visitante adentrarse en la compleja identidad visual de la España del siglo XIX a través de la representación monumental del patrimonio arquitectónico español, de la mano de uno de los mejores fotógrafos de la época. Clifford supo ver, de una manera adelantada a su época, las grandes posibilidades que el dispositivo fotográfico ofrecía para la confección de una narrativa visual que dialogara con la obra artística, la historia e identidad nacionales y la diversidad geográfica.

Su obra es moderna en el sentido de que sistematiza y propone una imagen dirigida, concisa y elaborada de un país, España, que muy a menudo había sido descrito a partir de los viajeros románticos europeos del siglo XIX en base a estereotipos.