‘Irving Penn: Centennial’ es la exposición que llega a A Coruña organizada por el The Metropolitan Museum of Art de Nueva York y que conmemora el centenario de una de las figuras clave de la fotografía del sigo XX.
‘Irving Penn: Centennial’ puede verse en Fundación MOP de A Coruña hasta el 1 de mayo. Organizada por The Metropolitan Museum of Art de Nueva York en colaboración con la Fundación Irving Penn y comisariada por Jeff L. Rosenheim, a cargo del área de Fotografía de The Met.
Creada en 2017 con motivo del centenario del nacimiento del artista, ‘Irving Penn: Centennial’ celebra su incomparable carrera en toda su amplitud; desde sus comienzos a finales de la década de 1930 hasta los primeros años del siglo XXI.

Compuesta por más de 160 fotografías y otras piezas únicas, como el telón de fondo que utilizaba en su estudio, la exposición abarca todas las facetas de la prolífica obra de Penn: fotografías de moda; exquisitos desnudos y composiciones florales; los bodegones por los que sintió predilección toda su vida; muchos de los retratos de personalidades que le valieron la fama; o sus series fotográficas de gente corriente tomadas en distintos rincones del mundo.
‘Irving Penn: Centennial’ cuenta con un catálogo a la venta en la nueva librería de la Fundación MOP por 65 €, un imprescindible para cualquier admirador de la obra del artista o de la historia de la fotografía del siglo XX. Este volumen ofrece una de las selecciones más amplias de las fotografías de Penn –casi 300 en total–, incluyendo tanto sus imágenes más icónicas como obras inéditas, y una serie de ensayos que permiten conocer los principales temas y trabajos del fotógrafo.

La exposición
La exposición, con entrada gratuita, explora el interés que Penn sintió durante toda su vida por la fugacidad de la condición humana, presente no solo en su celebrado trabajo de moda y en sus extraordinarios retratos, sino también en los magistrales bodegones que enmarcan una trayectoria que, desde finales de la década de 1930, se prolongó durante más de sesenta años. Penn abordó la fotografía como una de las bellas artes mucho antes de que fuera comúnmente reconocida como tal, combinando una composición llena de matices con un talento asombroso para observar la expresión humana, la actitud y el carácter. A lo largo de su carrera en Vogue, la moda constituyó el grueso de sus encargos.
Entre 1943 y 2004 Penn produjo fotografías para 165 portadas de Vogue, más que ningún otro artista hasta la fecha. A pesar de ello siempre mantuvo un sano escepticismo hacia el mundo del estilo y la moda, al que aplicaba su habitual rigor analítico. Esta mezcla de desapego y precisión le permitió abordar su trabajo con enorme agudeza.

Para Penn no existían los escenarios elaborados, ni ninguna otra distracción que lo alejara de las exquisitas prendas creadas por modistos de la talla de Christian Dior y Cristóbal Balenciaga, o del elegante encanto de modelos legendarias como Dovima (Penn fue el primero en fotografiarla para Vogue), Jean Patchett, Mary Jane Russel y Lisa Fonssagrives-Penn, su mujer.
Como fotógrafo preeminente de Vogue, Penn estaba en una posición inmejorable para crear un registro de la historia de la cultura y de la alta costura del siglo XX. La muestra presenta fotografías de grandes estrellas de la pantalla como Marlene Dietrich y Audrey Hepburn, de diseñadores tan prestigiosos como Gianni Versace, Issey Miyake o Yves Saint Laurent y de importantes escritores y artistas como Truman Capote, Joan Didion, Salvador Dalí, Zaha Hadid, Richard Avedon, Colette y Pablo Picasso.
El espíritu igualitario de Penn hizo que sus retratos de personas comunes (como los vendedores ambulantes y los habitantes de Cusco, en Perú) fueran igual de emocionantes y poderosos.

La exposición celebra la amplitud de la inteligencia artística de Penn, su incansable espíritu de investigación y su voluntad de innovar, que le permitieron revelar la belleza que había en colillas abandonadas o en los residuos de la vida cotidiana. Se incluye una serie de desnudos muy heterodoxos para su época. Cargados de una fuerte energía física y sexual, pero castos también de algún modo, estos desnudos están entre los más ambiciosos y originales que jamás produjo su cámara.
Organizada en doce secciones que muestran la amplitud de la extraordinaria carrera y del desarrollo artístico de Penn, la exposición también incluye un elemento muy especial que ofrece una fascinante mirada a la particular técnica de Penn: el telón original que utilizó en su estudio. Las sesiones de retratos de Penn implicaban un control extraordinario para el que eran necesarios tiempo y un espacio determinado: el estudio.

A finales del verano de 1950, en París, utilizó por primera vez un viejo telón de teatro como fondo neutro para su trabajo de moda y para los retratos de líderes culturales y de trabajadores urbanos con las herramientas de su oficio. Llevó el telón de un estudio a otro durante el siguiente medio siglo.
La tela tenía imperfecciones, y estaba manchada y deshilachada en los bordes. Pero estos defectos sirvieron al propósito de Penn. Se convirtió en una característica distintiva de muchas de sus fotografías más célebres. El telón original (que ya es en sí mismo un modelo de alta costura de más de setenta años) ha sido cedido en préstamo por The Irving Penn Foundation.
