La gran cita comercial de la fotografía en Europa sigue siendo Paris Photo, una feria que, una vez más, y ya van 28 ediciones, convierte la «ciudad de la luz» en la capital de la fotografía mundial. Y allí acudió Carmen Dalmau que nos trae lo más interesante de lo allí vivido.
La fotografía está a punto de cumplir su bicentenario en la ciudad que certificó su acta de nacimiento. La 28ª edición de Paris Photo constata que París en noviembre es una fiesta para la fotografía. Una ciudad con luz dorada y burbujeante como el champagne, en la que el lujo se consolida. En su nueva sede, la Fundación Cartier, donde Nouvel reinventa un edificio de la época de Haussmann, compite desde el lujo silencioso de la rue Rivoli con un ala del Louvre a la que se encuentra enfrentada, mientras los clochards duermen bajo sus arcadas.
Paris Photo sigue siendo el músculo potente y bien engrasado del mercado de la fotografía. La actual edición cuenta con una dirección artística muy inteligente de Anna Planas y la dirección de Florence Bourgeois que consiguen hacer de la Feria algo más que una feria, por las secciones comisariadas, la atención a los fotolibros, las conversaciones y la publicación de un catálogo que es una buena selección de piezas. Un palacio en el que cabe el valor seguro junto a la apuesta y el riesgo por los emergentes.
Transitada por 75.000 visitantes y cifras de ventas que oscilan desde mil euros por una imagen de Marien Lanier, reciente premio Ruinart, hasta los doscientos mil euros del gran tapiz de Sofia Kulik, nos hablan de su vitalidad y versatilidad, aunque un precio medio de las obras se calcula en torno a los quince mil euros.
Era difícil lograr un friso de entrada tan impactante como el del año pasado, que fue un homenaje a August Sander y su titánico intento de codificar el retrato de la humanidad. Este año una instalación de Sofia Ristelhueber es una bienvenida que entiende la pared como un papiro desplegable chino, en el que un caos acaba encontrando el orden sin dejar de provocar cierto desconcierto. Frente al orden y la serialidad de Sander, el desorden y el caos de Ristelhueber que acaba encontrando su propia lógica.

‘No comment’, el mural de Sophie Ristelhueber presentado por la Galerie Poggi reúne los trabajos de cuatro décadas poniendo ante nuestros ojos el devenir de un mundo que genera desastres y ruinas desde Beirut hasta el asfalto de París, palmeras doblegadas, rinocerontes o cicatrices en los rostros que nos duele mirar.
La puerta lateral de acceso ofrece una impresión más serena y ordenada. Nos encontramos con la exposición ‘The Last Photo’, una selección de obras y temas –el cuerpo, el espacio– de la colección Estrellita B. Brodsky, historiadora del arte, comisaria y filántropa que vive en Nueva York. También asesora del MoMA y miembro de la Junta de adquisiciones de fondos de Arte Latinoamericano y del Caribe.

– Estrellita B. Brodsky Collection
‘The Last Photo’ presenta piezas extraordinarias dentro de los nombres canónicos de la fotografía latinoamericana como Rosangela Rennó, Ana Mendieta, Vik Muniz, entre la que están representados españoles como Esther Ferrero los Hermanos Mayo, fotógrafos que en el exilio tras la Guerra Civil española se establecieron en México.
Paris Photo muta cada día, según la ruta que elijas y porque las obras cambian a golpe de las ventas. La Galería Fraenkel de San Francisco con su apuesta un año más por Hiroshi Sugimoto de gran formato, como la maravillosa versión de 1999 de ‘La lección de música’ de Vermeer, donde en el espejo al fondo de la estancia se refleja el trípode de la cámara, y que se desvaneció al tercer día de su pared principal como lo hizo una esbelta escultura de Man Ray acompañada de la fotografía que la reproduce.
No cabe duda de que es una feria con savoir faire. Paredes enteladas, recomendación de no poner puntos rojos en los muros y copas de champagne.
Programas Transversales y Presencia Española
Dentro de la feria coexisten programas transversales, como Elles x Paris Photo comisariada por Devrim Bayar y participada por el Ministerio de Cultura desde 2018, para visibilizar la presencia de fotógrafas, que de todos modos sigue sin alcanzar la paridad. Esta edición cuenta con un treinta y nueve por ciento, pero ha logrado incrementar su participación que contaba en las primeras ediciones con menos de un diez por ciento y un veinte por ciento en 2018 cuando arranca la propuesta.

Es reconfortante constatar como entre fotógrafas seleccionadas como Agnès Varda o Lisette Model se encuentran las fotógrafas Anna Turbau y Pilar Aymerich, representadas por dos galerías españolas, NORDES y RocioSantaCruz.
NORDES aliada con Photographic Social Visión dedica cada una de sus tres paredes a un artista en una composición elegante y equilibrada en blanco y negro: Nicolás Combarro con una imagen del campo de internamiento de Gurs y sus arquitecturas, Anna Turbau y la fuerza de sus reportajes entre las que está la imagen seleccionada de un emigrante en Rubí y Ferran Freixa y la poética de sus imágenes.
RocioSantaCruz apuesta por más artistas entre las que está la imagen seleccionada de Pilar Aymerich, ‘Jo També Soc Adúltera’, que documenta las primeras manifestaciones feministas en nuestro país, Colita, Lua Ribeira, Ouka Leele, Palmira Puig, Virxilio Vieitez o ‘ICONA’ de Toni Amengual resultado de su estancia en la Academia de España en Roma y su investigación sobre la frágil eternidad.
Dentro de las 193 galerías seleccionadas, diez son galerías españolas que se defienden entre las potentes galerías de América del Norte, de Reino Unido o de la Unión Europea. Veinte galerías asiáticas muestran una vitalidad envidiable de la fotografía oriental mientras que África está representada por cuatro y América del Sur con ocho.

Sectores Diferenciados
También hay sectores diferenciados del sector principal dentro de la feria, que generan focos de interés diferentes, y aunque sus zonas se marquen con colores acaban siendo bastante líquidos los compartimentos como son el sector Voice y Digital. El sector Emergence y el Book son los más diferenciados ubicados en la galería de la primera planta.
En el sector Emergence están presentes tres galerías españolas entre las veinte seleccionadas. Cámara Oscura de Madrid, representa a la artista italiana Claudia Fuggetti (1993) con el interesante trabajo ‘Metamorphosis’ en el que refleja la crisis en la representación visual de la naturaleza a partir del calentamiento global, materializado en imágenes de colores extraños al ojo que ve el paisaje.
Chiquita Room de Barcelona, presenta a Louis Porter, un fotógrafo londinense que trabaja con material de archivos para hablar de la distancia y del aura. Sorondo Projects también afincada en Barcelona que presenta a la artista venezolana de origen coreano Suwon Lee.
Siendo los tres proyectos una apuesta inteligente y ocupándose los tres artistas seleccionados de las formas más contemporáneas de enfrentarse al hecho fotográfico, me asalta la pregunta de por qué estas galerías no han optado este año por artistas españoles si bien es cierto, que la internacionalización de nuestras fotógrafas y fotógrafos no puede hacerse solo desde el sector privado.
Gregory Leroy – Nuevo Impulso que parte de su experiencia en casas de subastas y catalogación de archivos, y no sé si yo lo incluiría ortodoxamente en la red de galerías nacionales, aunque tenga músculo de mercado, presenta a dos grandes fotógrafas latinoamericanas como Graciela Iturbide y Lola Álvarez Bravo.

Mientras ADN de Barcelona presenta el arriesgado y comprometido trabajo de Marina Vargas y Alarcón Criado de Sevilla apuesta por José Guerrero e Ira Lombardía dos de nuestros fotógrafos con más recorrido internacional, ambos residiendo fuera de nuestro país, junto al suizo Nicolas Grospierre. No cabe duda de que las galerías españolas se internacionalizan.
En la sección Book solo una editorial española, RM, con medio pie en México que despliega unos impecables libros de autor que van desde Todd Hido a Albarrán Cabrera.
Son importantes tres categorías del Paris Photo – Aperture Photobook Awards que se incluye desde 2012 y reconoce la importancia que el formato libro tiene para la difusión del medio. El First Photobook Award de este año, se ha otorgado a un interesante y hermoso libro de Eleonora Agostini, ‘A Study on Waitressing’ publicado por Witty Books que se ha podido adquirir al precio razonable de 38 €. El cuerpo y el espacio de trabajo son capas que se van superponiendo sobre las páginas del libro. Witty Books es una editorial independiente italiana fundada en 2012 por Tommaso Parrillo que concibe el libro como un espacio que permite una secuencia narrativa de imágenes con un discurso crítico.

La sección Voices comisariada por Devika Singh y Nadine Wietlisbach, comenzó su andadura la pasada edición y este año aporta una reflexión curatorial sobre el paisaje, que se hace desde dentro de la feria a través de artistas no representados antes en Paris Photo y con vocación de descentralización geográfica, mirando a Egipto, Irán, Líbano, India, Rumanía o Polonia. Estas iniciativas, son las que hacen de la feria algo más que una simple feria comercial y que permiten vivirla, siendo siempre conscientes que el mercado es el centro, a veces como una gran fiesta de la fotografía.
La feria también incluye, desde hace tres años, un sector Digital en el que se ha podido observar uno de los trabajos más interesantes. En la Galería Heft de Nueva York la colaboración entre Edward Burtynsky, cuyas obras de grandes dimensiones que reflexionan sobre las heridas del Antropoceno son grandes abstracciones y Alkan Avcıoğlu un autor que trabaja con la IA y el movimiento New Topographics que se ocupa de estudiar la complejidad de la monumental escala industrial, resultando imágenes de una inquietante complejidad que señalan el mundo que hemos construido como una gran distopía que tritura el planeta.

La Versatilidad de lo fotográfíco
La versatilidad de Paris Photo es la versatilidad del medio fotográfico. Se puede encontrar desde una tarjeta de visita de Nadar montado en un globo aerostático elevando la fotografía a categoría de arte a unas delicadas fotografías de la artista china Lin Zhipeng o la francesa de origen vietnamita Nhu Xuan Hua.
En la sección principal hay pocas aventuras experimentales y están a la venta muchos de los nombres consagrados de la fotografía desde Diane Arbus o Walker Evans en dimensiones a medida de lo humano a Luc Delahaye y sus grandes formatos, a quien el Jeu de Paume dedica una gran exposición.
Se observa una inclinación del gusto hacia formas arcaicas de la fotografía como el colodión, las cianotipias o la gelatina de plata, y un curioso interés por la representación del paisaje a través de la inyección de pigmentos sobre papel fotográfico que evocan cierta vuelta hacia una mirada pictórica y romántica sobre la naturaleza como el fotógrafo Didier Goupy, Adam Fuss o François Halard y sus conversaciones con Claude Monet.
Así, los paisajes de Elger Esser son la metáfora perfecta de una mirada romántica del mundo que se enfrentan a la mirada de Burtynsky, y es fascinante ver como ambas formas de observar el mundo coexisten en el mismo espacio.

Hay un constante reflejo de lo pictórico en la imagen fotográfica y de lo fotográfico en lo pictórico como en el trabajo de Takahiro Yamamoto representado por la Galería japonesa Kogure que hace fotografías con un lápiz.
Al igual que Yamamoto, Daniele Genadry nacida en Baltimore y representada por un espacio de Dubái con la instalación ‘The dimension of time’ quiere detener nuestra mirada confrontando pintura y fotografía, generando una ambigüedad de percepción y una sensación de velocidad de vértigo que acumulamos a través de las imágenes fotográficas y los continuos desplazamientos de la edad contemporánea.
DonGallery de China presenta a Wang Ningde con una interesante evolución personal que evoca la evolución que ha sufrido la fotografía. Ha mutado de ser un fotógrafo documentalista tradicional a ser un fotógrafo experimental con puestas en escena de fotografía expandida e investigaciones sobre técnicas antiguas como la instalación ‘Let there be light – After the last super’.

Entre las piezas que se salen del formato fotográfico cabe destacar a la galería australiana This is no Fantasy que presenta los tapices de Jackson Farley que en una especie de horror vacui acumulan imágenes icónicas de la historia del arte con el lenguaje de los juegos de ordenador.
Volver a París en otoño es siempre un regalo, porque la fotografía no solo habita en el Grand Palais, el palacio de cristal metáfora de la modernidad, sino que se dilata por toda la ciudad con el festival anual PhotoSaintGermain que es una maravillosa excusa para pasear por uno de los barrios más hermosos de la ciudad, las exposiciones de la Maison Européenne de la Photographie, en el Jeu de Paume, en la Fundación Cartier, en la Henri Cartier-Bresson… Paris Photo es un carrusel de sensaciones encontradas y es constatar que la ciudad que tiene el acta de nacimiento del invento parece seguir mimándolo y viviéndolo crecer.
