El fotógrafo alemán Albert Renger-Patzsch es el protagonista de la nueva exposición de la Fundación Mapfre en Madrid, que también inaugura una muestra extraída de su colección titulada ‘Retratos’. ‘Albert Renger-Patzsch. La perspectiva de las cosas’ es una exposición restrospectiva del uno de los mayores representantes de la Nueva Objetividad.

La exposición sobre Albert Renger-Patzsch recoge 185 fotografías y material documental de una de las figuras más representativas e influyentes de la historia de la fotografía del siglo XX, tanto por su obra como sus ensayos sobre fotografía. Se convierte así en una de las mayores retrospectivas de su obra realizadas hasta la fecha.

“La exposición sobre Albert Renger-Patzsch es una oportunidad muy importante para percibir un momento muy decisivo en la historia de la fotografía”, explica Sérgio Mah, comisario de la exposición y profesor de la Universidad Nova de Lisboa. “Volver a este momento nos ayuda a reflexionar sobre la situación contemporánea de la historia de la fotografía. Cuando hoy hablamos de la influencia de lo digital, hablamos del fin de la fotografía y el inicio de la postfotografía, y cuando se debate sobre a verdad de la fotografía, ver su trabajo y mirar a la historia es una forma de encontrar las respuestas a las preguntas que se nos van planteando”.

‘Albert Renger-Patzsch. La perspectiva de las cosas’ recorre su carrera desde principios de 1920 hasta la década de 1960, examinando la amplia gama de temas y géneros que la marcaron a través de tres momentos fundamentales: sus años iniciales, con las imágenes de plantas para la editora Folkwang/Auriga y la profusión de temas y eclecticismo fotográfico presentes en su libro ‘Die Welt ist schön’ (El mundo es bello), de 1928; el periodo que se abre con su traslado a Essen, caracterizado por una intensa producción fotográfica en torno al Ruhr y sus arquitecturas y elementos industriales; y, finalmente, los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando retorna a la naturaleza y el paisaje.

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

Tal y como explica el comisario, Renger-Patzsch rechaza la expresión multidisciplinar de muchos artistas contemporáneos, porque cree que la fotografía ha de buscar lo que le es único y específico. El realismo era sólo una manera estética de aumentar la atención hacia el mundo que lo rodea. De extremada sencillez y originalidad, el estilo de Renger-Patzsch destaca por su sobriedad y un riguroso planteamiento técnico y formal en el que la cámara sirve para intensificar nuestra consciencia de las cosas y nuestra perspectiva de las mismas.

En un tiempo de vanguardias artísticas, esa sobriedad y formalidad fue para el artista la única manera de conseguir que la fotografía alcanzara una identidad estética y conceptual propia, claramente diferenciada de la herencia pictorialista y de los experimentalismos híbridos de las vanguardias de principios del siglo XX. No en vano, tanto su obra fotográfica como los textos en los que expresó sus planteamientos evidenciaron su determinación por explotar las dimensiones artísticas del medio fotográfico: “La fotografía reduce el mundo en color a un rectángulo en blanco y negro; y como el más modesto arte, requiere buen gusto, capacidad de abstracción, fantasía y concentración”, afirmaba en 1937.

De este modo Renger-Patzsch alcanzó a combinar las cualidades descriptivas y objetivas de la fotografía con sus aptitudes estéticas, abriendo la puerta de forma relevante a la expansión del concepto y de las posibilidades de la representación fotográfica.

La exposición, que se puede disfrutar en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre Madrid hasta el 10 de septiembre recoge en seis series, por orden temático y cronológico, las obras más significativas dentro de su abundante producción.

El diseño de la naturaleza

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

En los inicios de su trayectoria, Renger-Patzsch realiza un conjunto de fotografías de plantas y flores para la serie de publicaciones titulada ‘Die Welt der Pflanze’ (El Mundo de las Plantas). En la tónica general del proyecto, Renger-Patzsch reproduce fragmentos de la naturaleza con la máxima objetividad y claridad posibles, recurriendo sistemáticamente a perspectivas muy cercanas, casi siempre sobre fondos neutros. Sus imágenes ya se distinguen por su gran rigor técnico y compositivo.

Los dos primeros libros del proyecto, ‘Orchideen’ y ‘Crassula’, se publican en 1924; un año antes, Renger- Patzsch había escrito su primer texto, ‘Pflanzenaufnahmen’ (Fotografías de plantas), en el que enunciaba sus convicciones acerca de la fotografía y su potencial para representar la naturaleza.

Tanto las imágenes de estos años como el mencionado texto vienen a definir algunos de los principios que marcarán su carrera en lo sucesivo: atención al detalle y énfasis en los aspectos formales, estructurales y materiales y, de modo correspondiente, una reiterada afirmación de las cualidades intrínsecas de la fotografía –realismo, objetividad, neutralidad– y de su papel privilegiado y único en la expansión perceptiva de la realidad.

Del paisaje vernáculo a la ciudad moderna

Entre 1927 y 1930 Renger-Patzsch publica tres importantes libros. El primero de ellos, ‘Die Halligen’, recoge imágenes tomadas en algunas islas del mar de Frisia, en el norte de Alemania. Los temas son diversos (interiores y exteriores, paisajes y retratos, motivos arquitectónicos y actividades cotidianas…) pero todos ellos reflejan la genuina y armónica relación que se ha establecido entre este territorio peculiar y sus habitantes, entre naturaleza y cultura. Así Renger- Patzsch logra captar una realidad vernácula que contrasta con la industrialización que ya estaba transformando muchos centros urbanos de Alemania y cuyas características recoge en sus dos siguientes publicaciones, ‘Lübeck’ (1928) y ‘Hamburg’ (1930).

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

En estas últimas el fotógrafo adapta magistralmente sus objetivos documentales a una mirada moderna que, sensible a los aspectos formales y estructurales de la realidad, rechaza la influencia de la pintura para sacar el máximo partido de las habilidades realistas y objetivas de la fotografía.

La coexistencia de diferentes tiempos históricos, la intersección entre cultura histórica y los impactos de la industrialización, la pugna entre la arquitectura antigua y la nueva arquitectura: todas ellas, como características inherentes a la nueva ciudad moderna, se presentan bajo encuadres muy ajustados y asimétricos y perspectivas muy innovadoras, alternando con frecuencia planos generales y visiones de detalle.

La visión de las cosas

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

‘Die Welt ist schön’ (El Mundo es bello), publicado en 1928, es el más célebre de los libros publicados por el artista. Revela en toda su extensión las pretensiones que mejor definen su trabajo: representar la sustancia inmanente de un objeto/tema y evidenciar las cualidades duplicadoras y perceptivas de la fotografía. A través de ellas, se evidencian sus características estéticas y formales más significativas: precisión técnica y representación exacta del tema; contención psicológica y ausencia de estilizaciones pictóricas; sentido compositivo y atención a la estructura y la forma.

Carl Georg Heise, director del Museum für Kunst und Kulturgeschichte en Lübeck y gran promotor de su trabajo, influyó especialmente en su concepción. La obra presenta una antología de fotografías realizadas desde el inicio de su carrera (así por ejemplo, varias de las concebidas para los libros ‘Die Welt der Pflanze’, ‘Die Halligen’ o ‘Lübeck’). La variedad de temas y géneros se presenta en una secuencia temática y conceptual progresiva: primero el mundo de la naturaleza, las personas, los paisajes; luego el mundo construido por el hombre, los objetos, la arquitectura, las máquinas, los espacios industriales. Una suerte de cosmovisión articulada en intersecciones y reapropiaciones entre naturaleza y tecnología, entre lo sagrado y lo profano, entre herencia y modernidad, captada por una mirada que combina objetividad y sensibilidad estética.

Paisajes del Ruhr. Topografía de una transformación

En 1929 Renger-Patzsch se muda a Essen, en el Ruhr, la mayor región industrial de Alemania, donde ya dos años antes había tomado las primeras fotografías de un proyecto que desarrollaría hasta 1935.
De este territorio de contrastes (mezcla de campo y ciudad, con una gran diversidad arquitectónica entre barrios, terrenos baldíos y agrícolas, fábricas, vías de trenes…) le interesan sobre todo las zonas intermedias entre lo urbano y lo rural, esos paisajes que evidencian el proceso de transformación del territorio bajo el efecto de la incipiente industrialización.

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

Se constata un cambio respecto a trabajos anteriores, síntoma de una objetividad más inclusiva: los encuadres se ensanchan, mostrando el entorno de los objetos y una mayor variedad de elementos, explorando los vínculos que se generan entre ellos. La relación entre planos se intensifica para mostrar cómo la industria moldea el paisaje, y para revelar la enorme disparidad de escalas que generan los nuevos complejos industriales.

Arquitectura y objetos industriales. Geometría y serialidad

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

Desde fines de los veinte Renger-Patzsch desarrolla numerosos encargos de arquitectos y empresas del sector industrial; muchas de estas imágenes se incorporan más tarde a algunos de sus libros y exposiciones. De este modo, la relación entre autoría creativa y los objetivos funcionales inherentes a cada encargo es decisiva para comprender esta parte tan importante de su trabajo. Además, cabe recordar el gran impacto sobre el arte que tuvo la expansión del sector editorial y de la publicidad (impulsada por la industria) en estos años, al proporcionar innumerables oportunidades de trabajo a artistas plásticos y fotógrafos.
Estas fotografías remiten claramente a una rigurosa y calculada construcción formal. De la fotografía de arquitectura destaca la intención del fotógrafo de conjugar los aspectos estructurales y formales con la realidad funcional de estos complejos industriales; las fotografías de objetos, por su parte, evidencian la atención al detalle y el deseo de dotar a cada cosa de su propio significado estético. Por otro lado, el énfasis en la condición serial de esos objetos (condición inherente a la reproducción industrial y a la fotográfica) nos recuerda su convicción de que la fotografía es el medio más adecuado para representar la realidad que emerge con la industrialización

El acontecer de la naturaleza

En 1944 Renger-Patzsch y su familia se mudan a la zona rural de Wamel, cerca de Soest, poco después de que la mayor parte de sus archivos del Museo Folkwang fueran destruidos por los bombardeos aliados. Aunque sigue realizando encargos ligados a la industria regresa a los temas de la naturaleza, en imágenes que invitan, sin duda, a una práctica más contemplativa.

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

Los encuadres más detallados han dado paso de nuevo a perspectivas más amplias, abarcadoras, para provocar conexiones entre elementos concretos y el medio natural en que se encuentran. Logran dirigir la percepción hacia un tiempo difuso, contrario a la linealidad de la historia, inmune a las contingencias de la modernidad y a las consecuencias devastadoras de la guerra.

Ya en una fase tardía de su vida, Renger-Patzsch publica ‘Baüme’ (1962) y ‘Gestein’ (1966), los dos libros que mejor representan los fundamentos conceptuales y estéticos de esta mirada renovada sobre la naturaleza. Sus fotografías son el corolario lógico del extraordinario recorrido del fotógrafo. A través de su desconcertante simplicidad y sobriedad, consigue poner en evidencia los aspectos fenomenológicos y psicológicos que forman parte de la experiencia de la imagen. La naturaleza, tema y escenario, permite pensar y vivenciar una mirada primera, original, fundacional. Es una mirada concreta y metafísica al mismo tiempo, con la que redescubrir la naturaleza

Este artículo ha sido elaborada gracias al extenso dosier facilitado por la Fundación Mapfre. Puedes consultar más información aquí.

© Albert Renger-Patzsch / Archiv Ann und Jürgen Wilde, Zülpich / VEGAP, Madrid 2017

  • ‘Albert Renger-Patzsch. La perspectiva de las cosas’
  • Fecha: del 22 de junio al 10 de septiembre.
  • Localización: Fundación MAPFRE. Sala Recoletos
    Paseo de Recoletos, 23. Madrid.
  • Horario: lunes de 14.00 a 20.00 h.;
    de martes a sábado de 10.00 a 20.00 h.; domingos y festivos de 11.00 a 19.00 h.
  • Entrada: 3 €